Opinión

Inicia la Red de Educadores Freinet de las Américas

Por María Del Carmen Vicencio Acevedo

La segunda quincena de julio, tuvo lugar en Teresina, Piauí, Brasil, el primer Encuentro de Educadores Freinet de las Américas. Antes hubo otros, en cada uno de los diferentes países, pero ahora se encuentran internacionalmente, para firmar el acta constitutiva de una red específicamente americana, vinculada con la FIMEM (Federación Internacional de Movimientos de la Escuela Moderna).

La FIMEM es una organización que nació en 1957, en Francia, 30 años después de haber iniciado el movimiento educativo freinetiano. En su primer órgano directivo participaron, el mismo Celestín Freinet (Francia), Lucienne Mawet (Bélgica), Philippe Perrenoud (Suiza) y Giuseppe Tamagnini (Italia).

Actualmente, la dirige un Consejo de Administración, cuyos miembros pertenecen a diferentes países: Mamadou Demba de Senegal, Patricia Despaquis de Francia, Ingrid Dietrich de Alemania, Giancarlo Cavinato de Italia y su presidenta, nada más ni nada menos que una mexicana, Teresita Garduño Rubio (en cuya presentación baso algunos aspectos de este escrito).

La FIMEM trabaja en torno a una serie de principios sintetizados en la “Carta de la Escuela Moderna” que dan vida a una educación popular alternativa. Sus miembros se reúnen cada dos años en el Reencuentro Internacional de Educadores Freinet (Ridef).

En una versión actualizada de dicha carta, podemos incluir ideas clave de esta forma de concebir y practicar la educación, como las siguientes: la defensa de la escuela pública versus la mercantilización de la educación; la laicidad y la actitud científica versus el dogmatismo y esoterismo; la emancipación intelectual y afectiva versus el sometimiento y la dependencia; la libertad con responsabilidad y la auto-exigencia consensuada versus la subordinación; la participación democrática versus el autoritarismo; la acción reflexiva versus la reproducción acrítica; el trabajo cooperativo versus la competencia individualista; el reconocimiento, respeto a la diversidad y la búsqueda de la equidad versus el privilegio de unos cuantos; el aprendizaje a través del trabajo y la práctica versus la educación verbalista y libresca; la conciencia ecológica versus el consumismo; la alegría versus la solemnidad; la relación humana cordial, el reconocimiento y respeto a la diversidad, así como la solidaridad con quienes más dificultades tienen, versus la discriminación, la marginación, el “canibalismo”, o el acoso escolar, etc.

Otros principios centrales de la educación popular alternativa son: el que la realidad se convierte en currículum, es decir, todo lo que acontece en nuestro mundo (y no sólo lo que dictan los programas oficiales) es susceptible de reflexión crítica; el que antes de pretender enseñar, los maestros tienen que generar en sus alumnos la necesidad, la curiosidad intelectual o el deseo de aprender; el que se aprende, no simplemente “poniendo mucha atención” al maestro, sino enfrentándose a desafíos que fuercen a reflexionar sobre formas cada vez mejores de resolver los problemas; el que los errores de los participantes en el proceso educativo no han de verse como negligencias, deficiencias o desviaciones, susceptibles de castigo, sino como oportunidades de profundizar más en el conocimiento, y, finalmente, el que los avances de la tecnología más moderna, no sólo han de formar parte de los recursos didácticos, sino del aprendizaje de los estudiantes y han de ponerse además en el centro de la reflexión crítica, en el marco de una alfabetización mediática, desmitologizante y desalienadora.

Formas de trabajo específicas, practicadas por los profesores en estos movimientos son: las asambleas escolares, en las que niños y adolescentes participan en la planeación y evaluación de sus procesos; la organización cooperativa de la clase y de la escuela; las clases paseo, para aprender en el lugar de los hechos; la experimentación científica, para afinar la mirada, la capacidad de plantear preguntas y la contrastación colectiva de hipótesis; el teatro histórico, en el que los alumnos buscan comprender vivencialmente las condiciones que dieron lugar a determinados acontecimientos; los juegos de expertos, para enfrentar y comprender diversos problemas laborales y sociales; las conferencias preparadas y dadas por los propios estudiantes; la producción de libros colectivos, programas de radio o televisión, etc., y la revisión colectiva de sus producciones; la difusión de sus experiencias, documentos, etc., a través del periódico escolar, medios electrónicos, presentaciones de libros, galerías, expo-ferias o foros públicos; la correspondencia interescolar, que incluye intercambios vía tradicional o electrónica con amigos de diferentes partes del mundo, para aprender, a través de ella, historia, geografía, costumbres, artes y lenguas de otros países, etc.

El lector podrá reclamar que la mayoría de estos principios y formas de trabajo están incluidos en el discurso oficial de la SEP (¿de dónde los tomó ella?) y que no estoy diciendo nada nuevo; pero en estos tiempos de confusión en que vivimos, lo “nuevo” no necesariamente es lo mejor y a veces hace falta repensar cuáles son los principios que guían nuestros afanes pedagógicos, porque en el trajinar cotidiano, la rutina nos vuelve burócratas, amnésicos de la historia y anodinos, sumisos a la ideología mercantil dominante.

Por otro lado, hay que reconocer además que, en la actualidad, parece que nuestro sistema escolar ha perdido el rumbo, en su intento de seguir los dictados del Banco Mundial y de competir con los países “más desarrollados”, con lo que olvida que somos un país con altos índices de pobreza. Así, en lugar de que nuestros gobernantes se comprometan a hacer realidad lo que predica nuestro Artículo Tercero Constitucional, entregan el presupuesto a agencias mal llamadas “de evaluación y certificación”, que pretenden que con mal-medir los desempeños individuales (vía extenuantes pruebas de opción múltiple), automáticamente todo se arregla, sin necesidad de cambiar un ápice las estructuras caducas y corruptas de nuestro sistema, que mantienen su inoperancia.

Volviendo al tema, lo interesante de esta federación es que los colectivos e individuos que pertenecen a ella, están comprometidos, no sólo a practicar de acuerdo con tales principios, sino a documentar sus hallazgos, reflexiones y experiencias exitosas, y a compartirlas con otros en diferentes partes del mundo.

Al respecto, aprovecho para precisar que la FIMEM reúne a organizaciones de maestros en lugares tan diversos como: África (Benín, Senegal, Túnez y CAMEM; próximamente también Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil y Togo); América (Brasil, Canadá, México y Panamá; próximamente también Chile y Uruguay); Asia (Japón; próximamente también Corea del Sur); Europa (Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Estonia, España, Finlandia, Francia, Hungría, Italia, Holanda, Polonia, Portugal, Rumania, Federación Rusa, Suecia y Suiza; próximamente también Moldavia).

¿Por qué precisar, nombrando cada país y no decir simplemente “de diferentes partes del mundo”? Por dos razones:

La primera es para contribuir a la disminución del eurocentrismo y emprender un movimiento capaz de analizar y contribuir a la transformación de las condiciones específicas de los países tercermundistas, en nuestro caso, las condiciones específicas de América, continente en el que se dan las más dramáticas desigualdades sociales.

Esta Red de las Américas implica, así, entablar un rico e intenso diálogo con otros maestros, filósofos, científicos sociales o escritores americanos, que han sido fundamentales en la construcción de una educación popular alternativa. Algunos ejemplos son: Paulo Freire de Brasil, Rafael Ramírez y Pablo Latapí de México, Orlando Fals Borda de Colombia, Francisco Gutiérrez de Costa Rica, Alberto Merani de Argentina, Bolívar Echeverría de Ecuador, Henry Giroux de Estados Unidos, Eduardo Galeano de Uruguay, etc.

La segunda razón, que no es menos importante, es para animar a los profesores que trabajan en la misma lógica, pero que andan desperdigados y aislados, para decirles que ¡no estamos solos!

metamorfosis-mepa@hotmail.com

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