Opinión

Jobs, Calderón y la radio comunitaria

Por José Luis Álvarez Hidalgo

Son cuatro las consideraciones básicas que sustentan esta reflexión periodística y que definen, en buena medida, los derroteros de la comunicación mediática actual y sus imponderables consecuencias en la convivencia social a la mexicana: el exceso de atolondramiento mediático por la muerte de Steve Jobs, cofundador de la Apple; las desvergonzadas declaraciones de Calderón en ocasión del aniversario de la empresa Radio Fórmula; el aval que hace la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) de que las televisoras no paguen por el uso de los canales espejo y lo que señala Aleida Calleja sobre las condiciones de la radio comunitaria, lo cual representaría la antítesis de los tres fenómenos comunicativos anteriores.

Sobre el primer caso, nuevamente apreciamos una aberración comunicacional que padecemos todos los días y que se refiere a la exaltación mediática de las celebridades; son los muertos de lujo, aquellos que por algún logro que se pondera en exceso se les queman toneladas de incienso porque la vida ya no es la misma sin su presencia en la tierra. Jobs es uno de ésos, uno de los máximos responsables del torbellino comunicacional que vivimos hoy en día y que logra revolucionar la comunicación virtual en todas sus facetas, desde el humilde “mouse” hasta el iPad tercera generación, pasando por el “iTunes” y sin soslayar todos los avances del sistema operativo de la PC más famosa del mundo: la Macintosh de Apple.

La manzanita ha dado la vuelta al mundo, ahora con la efigie de su fundador, para dar cuenta que murió uno de los íconos de la revolución comunicativa actual (el otro se llama Bill Gates, y sigue vivito y coleando y le falta para rato); no es que neguemos sus aportaciones en este campo, sino que la exacerbación de su figura a raíz de su muerte ha creado una oleada de comunicados por Internet y en todos los medios que él mismo ayudó a construir. Pero, ¿qué sucede con las formas comunicativas más elementales en donde podría pensarse que la comunicación interpersonal ha comenzado un proceso de desvalorización muy grave? Ahora la ambición más frecuente es adquirir el último iPad y eso no es una muy buena señal que digamos.

Felipe Calderón estuvo presente en el magno festejo del aniversario de Radio Fórmula, que es uno de los emporios radiofónicos más poderosos a nivel nacional y, en ese convite, Calderón se deshizo en elogios sobre el modo como esta empresa y todas aquellas que explotan una concesión otorgada por el Estado mexicano, han contribuido a mejorar los canales de comunicación masiva en nuestro país. Palabras más, palabras menos el mandatario ilegítimo trató de legitimar el vergonzoso entreguismo del Gobierno Federal a la iniciativa privada en materia de medios de comunicación: No sólo no existe una mínima exigencia en cuanto a las obligaciones económicas y éticas que contraen los concesionados, sino que el espurio se pone de tapete, al igual que todos los órganos reguladores en materia de telecomunicaciones, para que los medios privados de comunicación se orinen en la tan pisoteada alfombra.

Exactamente lo mismo ocurre con la Cofetel, la cual siempre ha sido liderada por monigotes (lo digo por Mony de Swaan, no por otra cosa) que están al contentillo del Gobierno Federal y totalmente sumisos a las arbitrariedades de los medios. El último episodio es lamentable: la comisión, en voz de su titular (el monigote ese), justificó que el duopolio televisivo tenga más canales de difusión sin tener que pagar por ellos, en lugar de abrir espacios para la competencia. Lo anterior, lo único que provoca es favorecer la estructura monopólica de los medios, a contracorriente del espíritu con el que fue creada la Cofetel; es decir, se convierte en un esbirro más del poder mediático y acrecienta las condiciones de injusticia y desigualdad que privan entre los medios concesionados y los medios permisionados.

En este último caso, la situación se recrudece cuando hablamos de la radio comunitaria en nuestro país; Aleida Calleja, la actual presidenta de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), entrevistada por Víctor Pernalete (Tribuna de Querétaro, 594), señala que es debido a la alta concentración mediática (el 96 por ciento de la televisión está concentrada en Televisa y Tv Azteca) que la radio comunitaria se convierte en una válvula de escape para generar procesos comunicativos “más abiertos”, pero resultan ser los medios que se encuentra en absoluto abandono y son sistemáticamente reprimidos por el Estado, encontrándose en el último escalón de la pirámide mediática

La comunicación que potenció al máximo el malogrado Steve Jobs, ocupa la cima de la susodicha pirámide y es la que está determinando los modos comunicativos de la sociedad en que vivimos. Toda la alharaca y revuelo mundial que generó la muerte de Jobs, es un insulto a la memoria de nuestros 50 mil muertos de los que nadie se acuerda y a nadie le importan. Son muertos pobres y anónimos que no tienen nada que hacer frente a la talla del gran monstruo cibernético.

Así las cosas, la comunicación se vuelve cada vez más elitista y, por lo tanto, más restrictiva de los espacios comunicativos que den voz a quienes no la tienen. La radio comunitaria palidece en el horizonte de la injusticia y la represión. Agoniza, pero sigue pateando fuerte.

La voz de los muertos pobres no tiene cabida en el paraíso comunicacional de Steve Jobs.

Descanse en paz.

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