Opinión

Jorge Amado de Brasil

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

“El poder, que puede hacer del mejor hombre

el peor de los hombres»

Jorge Amado

La vida es tan breve que no va más allá de una simple singladura con la tierra siempre a la vista. Distancia, tiempo y orientación que indefectiblemente terminan en vejez y muerte.

El escritor más destacado y más querido de Brasil en el siglo XX creía que aun si fueren ruines las circunstancias, siempre habrá en la vida humana un lugar para la diversión y otro para la esperanza. Un Brasil desmemoriado que persigue la ilusión vana del progreso.

Sus inquietudes sociales y políticas lo llevaron a una larga y difícil militancia comunista. Vivió, como en casi todas las izquierdas conocidas, las envidias, megalomanías y sectarismos de los que creen tener la única y mejor interpretación posible sobre la justicia, la igualdad, la libertad. Interpretación que, al convertirse en praxis, aniquila, asesina, descalifica y excluye, que ve a los otros como subhumanos prescindibles, asesinables.

Nunca evadió su convicción por la reivindicación digna de los más humildes, su constante e indiscutible alegría de vivir y su tierno, intenso amor por su ciudad, Bahía, Salvador de Bahía.

En su abundante escritura brilla un genuino y profundo respeto por la sabiduría y cultura populares, por el mestizaje que nunca es el mismo porque siempre está transformando sociedades y personas, culturas y pensamientos.

Jorge Amado, camisa floreada y sandalias, aludía a “Pelé” y al “fuchibol”, aprendió que “el ideal, el deseo de cambiar el mundo, debe ir aparte de las ideologías, que son para la toma del poder.” Se definía nada simpatizante del poder, “que puede hacer del mejor hombre el peor de los hombres».

Estaba convencido de que el capitalismo es una porquería: se basa en el engaño, el dinero, el lucro, y muchas veces conduce hacia la guerra y el racismo.

Creyó hasta el final en el socialismo y en que la humanidad marchará con el tiempo hacia él, en un camino nuevo, hacia una sociedad menos injusta, menos mala y discriminatoria.

Pero creía en un socialismo donde se pueda discrepar, “donde no haya que reverenciar a un hombre en el poder al que se identifica con Dios o con tu padre».

«En Brasil se da una gran ambigüedad -decía-, por ejemplo, si Sao Paulo no fuera un estado de Brasil, sino un país independiente, sería del mundo industrializado, del primer mundo, pero al mismo tiempo, en el Norte y Nordeste hay condiciones propias, sin exagerar, de la Edad Media: grandes propiedades feudales, grupos armados sin control, hambre, miseria.

No daba lugar al pesimismo: “la realidad es muy dramática, pero creo que el pueblo de Brasil es fuerte y optimista y esta capacidad para la alegría nos da mayor fuerza»

En 1952 escribió la trilogía política “Los subterráneos de la libertad”, compuesta por “Los ásperos tiempos”, “La agonía de la noche” y “Luz en el túnel”. Ahí se lee una triste realidad en la que Jorge Amado hace surgir la voz esperanzadora del pueblo brasileño, dispuesto a sacrificar la propia vida para defender la esperanza ante un gobierno dictatorial. Por momentos, todo parece perdido, pero la presencia del obrero y del campesino brasileño se reafirma en una lucha dolorosa y sangrienta.

La trilogía está disponible en http://frentepopular.wordpress.com/2011/08/26/los-subterraneos-de-la-libertad/

“… No envidio a quien quiera que sea. La riqueza, el talento, el éxito, la gloria de mi prójimo y del distante no me aflige; soy capaz de expresar admiración, de aplaudir, de entonar loas, y transportar en andas como en procesión, me gusta hacerlo. El éxito de un amigo es el mío, y no es necesario que sea un amigo, basta que sea un paisano, bahiano, brasileño, y a veces, ni eso; basta que le descubra talento, vocación. Me alegra depararme con un poeta, con un novelista joven, debutante de inspiración verdadera, porque salgo a anunciar inmediatamente el acontecimiento.

Inmune a la envidia, me siento libre para ejercer la admiración y la amistad, ¡qué belleza! Nada más triste que alguien que sufre con el éxito de los demás, que es esclavo de la negación y de la amargura, que babea envidia, y se arrastra en el desprecio, un infeliz.” Navegación de Cabotaje. Apuntes para un Libro de memorias que jamás escribiré. El Aleph, 2001.

@rivonrl

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