Opinión

Justificaciones y pretextos de un aspirante a columnista

Por Marcela Ávila Eggleton

 

A don Agapito Maestre, porque la vida buena está en vilo o no es vida.

 

Ni mi neurosis ni yo podemos iniciar una nueva colaboración en este medio sin justificar la pertinencia de la misma y, siendo honestos, en un año de efervescencia política, a nadie le interesa un espacio más dedicado al análisis de la política y el poder; el asunto es que hace tiempo se me terminaron los pretextos. El reto, entonces, es intentar escribir sobre política sin perderme en un pantano de lugares comunes y, de pasada, no caer de la gracia del muy respetable director de este semanario.

 

Con tan nobles motivaciones surge, después de muchas vueltas, El Poder en Vilo. El título ha sido un generoso préstamo del profesor Agapito Maestre, cuyo libro, El poder en vilo. En favor de la política (1994, Madrid: Tecnos), considero un texto obligado en un momento en el que resulta fundamental “mostrar que la política, en su doble vertiente de discurso y acción, es una forma privilegiada para que los hombres puedan llegar a ser auténticamente libres”. (Maestre, 1994: 15)

Sin embargo, un título provocador tampoco resuelve mi problema y sí me pone ante la “eventualidad” de que el traje me quede demasiado grande. ¿Qué hacer entonces? Sólo se me ocurre una cosa, centrarme en lo que mejor me sale: pensar como lector. Llena está la prensa de análisis que buscan explicar –con acierto o sin él– la realidad política mexicana; poco más puedo decir al respecto sin caer en la tentación de repetir, de quedarme sin palabras y, lo que es peor, sin ideas. Confieso que la posibilidad me aterra pero ya embarcada en esta empresa no me resigno a quedarme callada, aunque coincido con Sor Juana en que hay cosas que habría que dejarle al silencio aunque sea preciso “ponerle algún breve rótulo para que se entienda lo que se pretende que el silencio diga” pero como para callar se requiere gran lucidez, habrá que decir: nos hemos esforzado tanto en entender, que hemos perdido la capacidad de observar; olvidamos las cuestiones de fondo detrás de lo que dicta la coyuntura sustrayéndonos de lo verdaderamente importante.

Entonces, ¿para qué gastar papel y tinta en estos tiempos de austeridad? Porque no aspiro al análisis de la coyuntura política mexicana; en el contexto actual, una idea más no abona a discusión alguna. Porque considero que lo que en efecto hace falta es discutir o, al menos, poner sobre la mesa de discusión, los temas de fondo que llevan a la realidad coyuntural de la que somos testigos de manera cotidiana. Así, aspiro simple y llanamente a incitar la reflexión sobre ámbitos de la realidad cuyo reflejo en la política cotidiana es, a mi juicio, su manifestación menos relevante. Apostemos pues a discutir ideas y no a explicar la realidad vía la caricatura de la política en que se ha convertido el debate nacional.

¿Por qué El Poder en Vilo? porque el poder es una forma de vida de los hombres en sociedad y porque hoy, esa posibilidad se sostiene de modo tan endeble como las convicciones literarias de algunos de nuestros más ilustres políticos.

www.twitter.com//maeggleton

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