Opinión

Kumamoto: La reconfiguración del sistema político mexicano

Por: Martagloria Morales

Pedro Kumamoto, el nuevo joven diputado local de Jalisco, estuvo ayer con nosotros en la Universidad, en un auditorio repleto de jóvenes y de algunos viejos también. Estaban los que pretendieron ser candidatos independientes y no pudieron porque no juntaron las firmas, los jóvenes que querían conocer al que retó al dinosaurio y ganó una elección con una mochila, menos de 20,000 pesos y sus amigos. Había también algunos menos jóvenes que no han perdido la fe y querían renovar sus energías.

No vayan a creer que el joven Pedro ganó porque el Consejo Electoral de Jalisco se las puso fácil a los candidatos independientes. Fue uno de los 12 aspirantes independientes que se registraron en Jalisco para los distintos puestos en disputa. Igual que en todos los estados, tuvo que recolectar firmas, en su caso la meta que le pusieron fueron 5,477 firmas para poder registrarse como candidato a diputado local por el distrito X, todas ellas con su copia respectiva de la de elector para obtener su registro, e igual que en todos los estados tuvo que brincar muchos obstáculos, pero no solo obtuvo su registro sino que ganó.

Pedro Kumamoto ganó con el 38% de los votos totales, según los cálculos del PREP, muy muy por encima de todos los partidos, de todos los colores, el único candidato que se acercó y mantuvo distancia considerable fue el candidato de Movimiento Ciudadano que obtuvo 20,000 votos menos y el 22% de los votos.

Sin duda el joven derrotó al viejo sistema de partidos en su distrito, y “los muros si se caen” como dice su frase de campaña. Algún pesimista dirá que una golondrina no hace primavera, y quizá tenga razón pero no quiero hacerle caso, porque los pesimistas recientemente han inundado este país de una actitud pasiva y conformista.

Tres mensajes o quizá lecciones, envió Pedro al auditorio universitario ayer;

1.- Ninguna batalla se pierde por completo, parece que algunos movimientos sociales fueron derrotados, como fue el caso del “Yo soy 132” pero no es así se dejan semillas que luego renacen en condiciones más adecuadas. Cuenta su historia, él con un grupo de 10 amigos inicia un movimiento en contra de la construcción de un puente en su municipio, pierden la batalla el puente se construye, pero de ahí nace la organización que hizo la campaña y que ahora tiene un representante en la legislatura local y una organización política virtual (wikipolítica).

2.- Lo micro importa, siguiendo la misma idea anterior, los pequeños movimientos, con pretensiones muy precisas, son en realidad los detonantes del cambio. El plantea que lo importante para cambiar al sistema político y al sistema de partidos es cambiar las prácticas, y las prácticas las hacemos nosotros, las personas, todos los días, y ahí está la fuente del cambio.

Esta idea me recuerda una caricatura que tengo pegada en mi cubículo. En la parte alta de un montículo, se realiza un mitin político,  un gran tablón de madera es el escenario, en un extremo y sobre el precipicio está colocado un político dictando un discurso y en el otro extremo de la tabla un grupo de ciudadanos escuchando. Y el monero escribe debajo de la caricatura: La Gente ignora el poder que tiene”, y se refiere a que si se quitan, el político se cae, no es gran cosa, sólo hay que cambiar las prácticas y retirarse, así lo hicieron, sin aspavientos, los ciudadanos de Jalisco que votaron por este joven.

3.- El tercer mensaje que envió el joven fue el humor y la política. Creo que este mensaje fue una cachetada con guante blanco a los que creemos que la política es seria. Pero también creo que tiene razón. Los políticos se apropiaron de la seriedad y de la importancia como un mecanismo para esconder su cinismo, y la sociedad debe recuperar el buen humor y lo lúdico para recuperar lo realmente importante.

Esta idea también me recordó la campaña publicitaria del no en Chile. Recientemente vi una película de Gael García al respecto, no estoy segura de que se narre con total apego  la verdad, pero resulta una idea muy refrescante de cómo ganar la confianza de la gente.

Chile y los partidarios del no en el referéndum de 1988, pensaban que habría que hacer una campaña en contra del régimen que diera cuenta de sus atrocidades, de las vejaciones a los derechos humanos, de la tortura de los homicidios, que hiciera un recuento de todo esto, para hacer reflexionar a los electores y propiciar una reacción en contra de la continuidad de Pinochet.

Pero un joven publicista los convenció, no fue fácil,  de que la campaña debería recupera la alegría de los chilenos, sacarlos de la obscuridad y del miedo y que les diera nuevamente ganas de vivir, a pesar de todo.

La campaña fue un éxito, sumamente fresca y los jóvenes chilenos, que no querían saber nada de la política, salieron a votar y ganó el NO.

Quizá tiene razón el joven Kumamoto, hay que resignificar a la política, que no nos de vergüenza ser diputado o presidente municipal, y regresarle a la gente la capacidad de creer, de tener confianza y de regresar por lo que es nuestro; la política y el poder.

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