Opinión

La absurda importación de petrolíferos como consecuencia de la falta de refinación

Ángel Balderas Puga

anbapu05@yahoo.com.mx

Los enormes ingresos petroleros, en la época de las vacas gordas, deberían haber servido para construir refinerías, en manera tal que, en vez de exportar materia prima deberíamos estar exportando.

Es verdad que el gobierno de Peña Nieto no es culpable directo de la caída estrepitosa que han tenido los precios del petróleo en los últimos meses, pero también es verdad que dicho gobierno, juntos con los gobiernos de Felipe Calderón, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas de Gortari y Miguel de la Madrid son profundamente responsables no sólo de un enorme despilfarro de los ingresos petroleros en la época en la que hubo abundancia sino que también son responsables directos del enorme monto de la importación de petrolíferos (gasolinas, diésel, turbosina, etc.) que deberían estarse produciendo en el país, lo que tendría un efecto benéfico tanto en la creación de empleos como en la sanidad de las finanzas públicas.

Los enormes ingresos petroleros, en la época de las vacas gordas, deberían haber servido para construir refinerías, en manera tal que, en vez de exportar materia prima deberíamos estar exportando, desde hace años, productos con valor agregado, no sólo petrolíferos sino, principalmente, productos de la industria petroquímica, los que más valor agregado producen.

La clase política mexicana, a la que tanto le gusta usar, cuando le conviene, indicadores internacionales o de la OCDE, debería copiar de gobiernos extranjeros aquellos que vale la pena. Por ejemplo, debería de haber copiado al gobierno de Noruega el que ha venido destinando el 5% de sus ingresos petroleros para la creación y fortalecimiento de su sistema universal de pensiones, un sistema que otorga a sus ciudadanos una pensión promedio de 6 mil euros mensuales, unos 120 mil pesos mensuales al tipo de cambio actual, y que proporciona mil euros de pensión mínima a aquellos que nunca han trabajado, es decir 20 mil pesos mensuales.

Los ingresos petroleros en el sexenio de Vicente Fox (tomando en cuenta los distintos tipo de cambio peso-dólar) amontaron 1.2 billones de pesos, con Felipe Calderón fueron de 2.8 billones de pesos y con Peña Nieto han sido de 1.3 billones de pesos, 5.2 billones de pesos en dos sexenios y medio y eso sólo corresponde a los ingresos por exportación de petróleo, faltan los ingresos por ventas nacionales. El 5% de esos ingresos son 260 mil millones de pesos que se tendrían como fondo de ahorro extra. Esta cantidad equivale a los ingresos anuales en 2015 por exportación de petróleo.

Hemos insistido, y seguiremos insistiendo, que conocimiento, recursos humanos y recursos económicos para construir refinerías en el país, los tenemos, pero ha faltado voluntad política tanto en el PAN como en el PRI para construir la infraestructura necesaria para ser autosuficientes en el consumo de petrolíferos, esos partidos, evidentemente, se sienten cómodos dependiendo del extranjero, se sienten cómodos no haciendo un esfuerzo nacional, se dejan llevar por la inercia y por las órdenes que reciben del extranjero.

Nos bastaría construir dos refinerías para poder refinar 500 mil barriles diarios de petróleo. Con dichas refinerías estaríamos exportando incluso 100 mil barriles diarios de petrolíferos. Esa infraestructura nos costaría 16 mil millones de dólares, nada en comparación a los 428 mil millones de dólares de ingresos que se han tenido en los últimos dos sexenios y medio.

Pero además, como mostramos en nuestra última entrega dejaríamos de importar 400 mil millones de pesos anuales de petrolíferos. Con esta cantidad, por ejemplo, podría aumentarse al cuádruple la inversión en educación superior o aumentar la inversión en ciencia y tecnología a estándares internacionales, las únicas áreas que pueden sacar a nuestro país del subdesarrollo y de la dependencia tecnológica del extranjero.

El gobierno de Peña Nieto si es culpable de recortar 3 mil millones de pesos al presupuesto de educación para 2016, mientras se compra un avión presidencial con un costo de 7 mil millones de pesos. La aritmética elemental nos señala que un estadista dejaría perder el avión de lujo y no recortaría nada a educación, al contrario, dicho presupuesto podría aumentarse, con un poco de ética y de responsabilidad, demasiado pedir para un gobernante como Peña Nieto y su camarilla.

 

 

 

 

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