Opinión

La Batalla de Guerrero

Por: Jorge Antonio Torres

Empezaron el viernes 3 de mayo de este año y acamparon durante una fría noche. Algunos ciudadanos se agruparon bajo la consigna de evitar las modificaciones que el Gobierno Municipal pretende llevar a cabo en al jardín Guerrero con un costo aproximado de 10 millones de pesos.

Si bien para la mañana del martes 7 de mayo el propio presidente municipal Roberto Loyola Vera se entrevistó en audiencia pública con los manifestantes y mostró que la fuente de dicho jardín se mantendría en su lugar, hay varias interpretaciones que salen a la luz y manifiestan que respecto de la lucha ciudadana hay mucho que decir, porque hay mucho que hacer. A continuación presento lo que considero que son algunos de estos puntos:

 

1) El actual Gobierno Municipal se ha dispuesto a colocarse la medalla de “atención al ciudadano”. No sé ustedes, pero he notado que últimamente la propaganda de estos servidores públicos (entre paréntesis) parece promover que los ciudadanos son escuchados en sus necesidades y reclamos por parte de estas “autoridades”. Ahora… ¿no se supone que de principio son nuestros servidores? No tendrían que estar esperando a que los ciudadanos nos manifestemos para que tomen en cuenta la opinión popular sobre sus acciones. Ni tampoco tendríamos que estar esperando a que se muestren “dispuestos” a escucharnos para que las verdaderas necesidades de la sociedad sean cubiertas.

2) El costo “aproximado” de 10 millones de pesos ($10,000,000.00, para que se den cuenta cuantos ceros son) es una cantidad exorbitante para la remodelación de un espacio que de sí no necesita remodelación. ¿Pasaron por el jardín Guerrero antes de que empezara la remodelación? Es un espacio en donde se puede transitar libremente, con bonitas bancas y bonitas jardineras que son funcionales y que permiten que los habitantes de Querétaro tengan un punto de reunión para coquetear, juntarse para ir a otro lado o simplemente pasear. ¿No sería más urgente cambiar o colocar asfalto en colonias populares del municipio? ¿O procurar más recursos para los programas sociales?

3) Si bien el jardín Guerrero no es un espacio colonial (su construcción data de la década de los ochenta), si a cada gobierno en turno se le ocurre remodelar los espacios públicos, no sólo tendremos un gasto excesivo cada cierto tiempo, sino que no tendremos espacios que a la larga se conviertan en lugares históricos para las próximas generaciones. No siendo yo mismo queretano de nacimiento, hace ya 12 años que esta ciudad me recibió con los brazos abiertos, dándome una historia que aprender. Sé del jardín de los Platitos, de las peripecias para construir el estacionamiento bajo plaza Constitución o las leyendas del Querétaro colonial. En una ciudad tan rica en historia, no permitir que ésta siga avanzando en pro de lo “nuevo” me parece un error.

Si bien parece una victoria que la fuente permanezca en su lugar, lo que el ciudadano “de a pie” podría observar es que todavía hay mucho tramo por recorrer. En principio porque creo que no es necesario que cada vez que se pretenda realizar alguna obra por parte de cualquier gobierno (ya sea delegacional, municipal, estatal, federal o internacional) tengamos que salir a las calles a manifestar nuestro rechazo. Lo primero que deberían hacer es poner estas acciones a juicio de la población (que queda sepultada bajo el supuesto de que esta “democracia representativa” funciona).

Si bien existe la figura del plebiscito para hacer frente a ciertas disposiciones gubernamentales, no creo que sea el modo en que de principio se deba contemplar al ciudadano para hacer valer su voluntad, sino que tiene que saber que un “servidor público” es eso: UN SERVIDOR.

En Estados Unidos hay organizaciones ciudadanas que se dedican directamente a monitorear cada una de las acciones que realizan los gobernantes. Establecen observadores ciudadanos que ponen bajo la lupa del interés público no sólo el actuar político de sus gobernantes, sino que también monitorean su vida privada. Este tipo de acciones han causado gran revuelo en la política de este país, pues no sólo se pretende que los servidores públicos pongan a consideración de los ciudadanos las diferentes acciones que realizan, sino que los obligan a mantener una imagen que vaya acorde a los valores de los que hicieron muestra durante la campaña. Estas organizaciones ya han promovido que varios gobernantes de dicho país renuncien a sus puestos por causa de escándalos en su vida privada o por acciones no plebiscitadas, y llevan el pseudónimo de organizaciones Watchdog (“perro guardia”, como traducción al español).

Para evitarnos embrollos y batallas como las del jardín Guerrero, esperaría que el ciudadano promedio estuviera dispuesto a participar de una propuesta de un OBSERVATORIO CIUDADANO. Espero que no se convierta esto en una voz vacía al viento.

Además opino que se debe de respetar la libertad de expresión en los medios de comunicación (DEMOCRATIZACIÓN DE LOS MEDIOS), legislarse adecuadamente sobre los derechos indígenas (MARICHIWEU AMÉRICA LATINA), evitar que los grandes capitales se involucren en nuestras elecciones y con nuestro petróleo, dejar de disfrazar el fraude electoral desde los medios (#1DMx) y permitir la autogestión y autodefensa de los pueblos. #YoSoy132.

@AntonioTorresA

antoniotorresanaya@gmail.com

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