Opinión

La batalla es contra Televisa

Por Daniel Muñoz Vega

La gente ha despertado contra los medios de comunicación, en especial contra Televisa. Las redes sociales juegan un papel importante en la actual coyuntura. La información le empieza a dar la vuelta a los medios tradicionales. Las marchas son reflejo de que la ciudadanía se concientiza. El incidente en la Universidad Iberoamericana ha acorralado a los medios. Este proceso puede resultar histórico.

Televisa tendrá preparado el barato discurso de “unión” en caso de que el 1° de julio logre imponer a Enrique Peña Nieto como Presidente. Los medios malbaratarán el mensaje como muchas veces ya ha ocurrido. Tendríamos que conceptualizar otra clase de unión entre los mexicanos, más no ese concepto de unión que trata de vendernos Televisa para atender sus muy personalísimos intereses.

Ahí estará Adal Ramones, Ninel Conde, Marco Antonio Regil, Loret de Mola y un puñado más de actores y conductores procurando la unión de todo el país. Ahí estarán las estrellas de Televisa diciendo que “México es más que cualquier diferencia política”. Me imagino la producción de su mensaje: saldrán hablando con fondo blanco y música motivacional; tratando como siempre de imponer su versión de lo sucedido. Si Peña gana, Televisa gana, se impondrá, mantendrá sus privilegios y tratará de seguir manteniendo el monopolio de la información para generar opinión pública y, sobre todo, para cuidar sus intereses económicos.

La batalla no es únicamente contra Televisa. También es contra Azteca, contra Grupo Imagen, contra Radio Fórmula, contra Organización Editorial Mexicana, contra Milenio y contra todos los medios que tergiversan la verdad, que imponen sus intereses económicos al interés de la verdad.

Televisa empieza a librar su batalla, no le queda de otra más que tratar de amortiguar el desprestigio que se ha ganado en últimas fechas. Tan es así que les han dado cobertura a las manifestaciones que se han venido dando en su contra. Trataron de hacer un entrevista “imparcial” a Enrique Peña Nieto en su programa Tercer Grado donde juntan a toda su plana mayor de noticieros Televisa. El problema es que a Televisa muchos ya no le creen: La objetividad se construye con los años, no con una entrevista que quisieron darle el tinte de “incómoda”.

Hay que ser claros, Televisa es la máxima representación del secuestro de la información, Televisa es administradora de la ignorancia, es la gran seductora de periodistas que algún día pretendieron ser libres: imagínense el nivel de periodista y de líder de opinión que sería Víctor Trujillo si jamás hubiera pisado esa empresa. Televisa se burla de nuestra inteligencia, manipulando la información y anestesiando al público con sus pésimos contenidos. Televisa, para acabar pronto, es uno de los grandes lastres de nuestra fallida democracia.

Televisa peleará por sus privilegios, y ante esta situación, la única gran victoria que se puede tener el 1° de julio es imponer los intereses de una verdadera democracia a los intereses económicos de la empresa. Las redes sociales han jugado un papel determinante en esta elección. No somos como los Estados Unidos donde el uso del Internet es de mayor trascendencia; en este país el 92 por ciento de los hogares tienen un televisor y sólo el 29 por ciento cuenta con una computadora (según el Censo de Población y Vivienda 2010) y no todos los que tienen computadora tienen acceso a Internet. Sin embargo, la información generada en YouTube, Twitter y Facebook ha tenido impacto, la batalla todavía es muy desigual, pero tengo confianza en el eco generado por los que usan medios de comunicación alternos.

La banda ancha representa la democratización del país, el Internet genera opinión pública más libre y al instante, regulada por la intensidad de los sucesos y no por los intereses de los dueños de los medios de comunicación. Estamos dando pasos importantes para la democratización de la información, la hegemonía de Televisa tiene los días contados, las nuevas plataformas de la tecnología están permitiendo romper los cercos informativos.

La teledemocracia tendrá que sucumbir al impacto de la información ciudadana. La verdadera democracia tendrá que darle impulso a nuevas cadenas televisivas y a facilitar el acceso a las nuevas plataformas de la información. Sólo así podremos democratizar a los medios de comunicación, y percibo de forma optimista, que esto pronto sucederá. Quién tiene que perder el próximo 1° de julio es Televisa.

 

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