ArticulistasOpinión

La cartelización del futbol mexicano

Basado en la propuesta de Mair y Katz, la semana pasada escribí sobre la cartelización del sistema político mexicano. Considero que este fenómeno no es exclusivo de los sistemas políticos y los sistemas de partidos, sino que se puede pensar y extrapolar a otras realidades. Por eso es que propongo que, esta vez, lo pensemos para el futbol profesional casero.

La cartelización supone una autonomización y separación de los partidos (equipos de futbol, en este caso) respecto de los electores (aficionados) para protegerse de intrusos indeseables que potencialmente les robarían mercado y también frente a las penurias y costos de la derrota, lo que configura una competencia simulada y se explica, en buena medida, por la presencia de interacciones colusivasentre los jugadores. 

Hay varias evidencias y consecuencias de la cartelización del futbol mexicano. Empecemos el recuento. 

1) Los equipos de primera división han puesto altas barreras de acceso para que los equipos de la liga de expansión asciendan. Ello a través de dos mecanismos. Durante la pandemia, con el pretexto de las millonarias perdidas financieras que tendrían los equipos por la ausencia de aficionados en las tribunas, el ascenso y el descenso se pospuso, cerrando el paso a los equipos de la llamada liga de expansión. El segundo mecanismo fue en esta ruta, pues se obligó a estos equipos a tener una infraestructura que, en la mayoría de los casos, era imposible de cumplir y cuando a pesar de que algunos la cumplieron, de todas formas, se les impidió el ascenso como fue el caso del Atlante y los Leones Negros.

Ante esto, algunos equipos de la liga de ascenso interpusieron una demanda ante el TAS para impugnar la falta de ascenso, ganándose un conjunto de represalias en su contra, con la consigna de la primera división de mantener el negocio. 

2) Los equipos de primera división incrementaron y se repartieron las ganancias, saliéndose de competencias como la Copa Libertadores y la Copa sudamericana, y optando por torneos de manos competencia futbolística, pero más ganancias económicas, a saber, la llamada Concachampions y la Leagues Cup. 

En paralelo, desde hace años, los equipos de primera división instauraron dos liguillas por año lo que, según los expertos, va en detrimento del nivel futbolístico, pero no de sus arcas. 

3) Con la clausura del ascenso y el descenso, los equipos de primera división que peor rendimiento tienen (lo que anteriormente se castigaría con el descenso) ahora sólo son acreedores de una multa, que no se compara con las pérdidas económicas que tendrían si bajarán de categoría. 

Inclusive, pareciera que algunos equipos ni siquiera han pagado la multa. Lo que exhibe un comportamiento colusivo para minimizar las pérdidas.

La consecuencia más evidente de la cartelización es la pérdida de competitividad y credibilidad del futbol mexicano. Han bajado las exportaciones de futbolistas mexicanos a ligas extranjeras y también la tasa de permanencia en ligas de alto nivel y la liga de ascenso ha perdido la poca relevancia que tenía. Otra muestra son las derrotas cada vez más frecuentes en estos torneos de Concacaf frente a equipos de ligas que, tienen menos tradición, infraestructura y, en teoría, menos nivel futbolístico. Pero, el rasgo más notable es la debilidad de la selección mexicana que, dicho sea de paso, quizás se la fisura por la que pueda empezar a romperse la cartelización.

El próximo año México será uno de los anfitriones de la Copa Mundial y dado el bajo nivel futbolístico del equipo nacional, es probable que su desempeño sea tan malo y hasta ridículo (recordar lo que pasó en la pasada Copa Mundial de Qatar) que se promueva un fuerte cambio en las reglas que rompa la cartelización. Si se consuma el fracaso, el balón estará en la cancha de aficionados decepcionados y difícilmente ilusionables otra vez.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba