Opinión

La consulta de El Marqués

Por: Efraín Mendoza Zaragoza

 

 

PARA DESTACAR: En la elección pasada salió a votar el 63 por ciento. Me temo que al imperar la desinformación va a ganar la confusión. Me da la impresión de que la gente desconoce qué va a votar.

 

 

Por supuesto que es aconsejable que los gobernantes escuchen a la plebe. A partir de esa premisa, la Ley de Participación Ciudadana creó la figura legal llamada “plebiscito”, y en Querétaro por primera vez atestiguaremos su aplicación. Estaremos atentos a las urnas que se instalarán el próximo domingo en El Marqués.

Los ciudadanos podrán responder sí o no a esta pregunta planteada por el ayuntamiento: “¿Está usted de acuerdo en que se concesione el servicio público de limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos urbanos en el municipio de El Marqués, Querétaro?”

Escuché en un spot radiofónico que en la página del Instituto Electoral del Estado podía uno encontrar los argumentos en pro y en contra. Los busqué y no encontré nada. Si estaban, fueron bien escondidos. No sé de qué modo la autoridad electoral acreditará haber dado cumplimiento a lo ordenado por el artículo 51 de la Ley de Participación Ciudadana. Busqué en el sitio web del municipio y ahí encontré solo los argumentos a favor. La misma andanada en la radio comercial, con cargo al erario. No se aportó, pues, ningún elemento que propiciara una deliberación seria del asunto en cuestión.

Sin proveer a los electores de elementos para un balance racional de los efectos de ambas opciones, la consulta es ociosa y carece de sentido. Los llamados “argumentos” a favor, los que ofrecía el gobierno de El Marqués, no son sino simple propaganda. Como si se tratara de mera seducción, el panfleto municipal lanza esta oferta: si votas a favor “tendrás un excelente servicio de recolección de basura”. Y a esa oferta de supermercado se acompaña un rosario de promesas: se incrementarán las rutas de recolección, se construirá una planta tratadora, en un año habrá un ahorro de 6 millones de pesos y ningún trabajador será despedido.

Para ponderar estas maravillas con los argumentos en contra, apenas unas cuantas notas perdidas en los medios. Para empezar, el líder del voto por el no era presentado por la prensa por su alias, ‘El Bananas’, con lo que se disminuía su peso como contraparte seria; a la par, se difundió con profusión una declaración del alcalde Mario Calzada, insinuando que su oposición respondía a mezquinas razones políticas, pues el tal ‘Bananas’ le había disputado la candidatura por el PRI en las pasadas elecciones.

En completa desventaja, Juan Aristeo Ramírez, líder del opositor Frente Ciudadano de El Marqués, recordó que una anterior administración priista concesionó el servicio a un particular, pero la concesión fue revocada por no arrojar beneficio alguno a la población. Argumentó que con los tres millones de pesos que gastó el municipio en la organización del plebiscito y en la propaganda por el sí, se habrían cubierto casi 11 meses de sueldo de todo el personal de limpia.

Llamar a una consulta sin mostrar en una balanza equilibrada las implicaciones de una y otra opciones me parece, más que una omisión, un abuso. Por lo demás, el tema a consulta me parece oscuro, intrascendente e inoportuno. Oscuro porque para el ciudadano común no existen coordenadas para diferenciar entre un servicio concesionado y otro prestado directamente por la autoridad.

Intrascendente porque no veo que se colme lo previsto por el artículo 15 de la Ley de Participación Ciudadana, en el sentido de que debe quedar claro que los efectos y consecuencias puedan causar un beneficio o perjuicio directo o indirecto, de manera permanente, general e importante para los habitantes del municipio. Inoportuno, sobre todo después de la insatisfacción general que produjo la concesión otorgada por el municipio de Querétaro para este mismo servicio. Por cierto, fue una concesión aprobada por los regidores del PRI, los mismos que luego iniciaron una campaña en contra del alcalde por haber promovido la concesión. Esos regidores, no hay que olvidarlo, pertenecen al mismo partido que el alcalde de El Marqués.

Las autoridades son muy débiles ante las tentaciones privatizadoras, una simplona manera de abdicar de sus obligaciones fundamentales. El servicio de limpia figura entre los ocho servicios de exclusiva competencia de los ayuntamientos, junto con las calles, los mercados, el alumbrado, el rastro y los panteones. Véase el artículo 115 constitucional. El asunto huele más bien a esos negocios privados que queman las manos. El gobierno de El Marqués debería ocuparse de lleno, y por sí mismo, a recoger la basura de buen modo y sin mayor dilación.

 

Habría que ver si saldrá a votar al menos el 40 por ciento del electorado para que el resultado de la consulta sea vinculante. No percibo fervor alguno. En la elección pasada salió a votar el 63 por ciento. Me temo que al imperar la desinformación va a ganar la confusión. Me da la impresión de que la gente desconoce qué va a votar, es decir, no tiene claro qué va ganar o qué va a perder con un sí o con un no.

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