Opinión

La crisis. La globalización

Jicotes

Por:Edmundo González Llaca

El interés de los países ricos de que la globalización logre identidades económicas y culturales en todas las regiones del mundo es un fracaso completo.

Cada día las soluciones locales van derrotando a los procesos de producción que no se acoplan a las costumbres y temperamento de los pueblos. Por otra parte, la idea de globalización de las grandes potencias ha entrado en una grave contradicción. Las economías que dominan el mercado pugnan por derribar fronteras para las transacciones comerciales, pero no se tientan el corazón para levantar muros contra las oleadas de migrantes y de refugiados. Lo de siempre, para los capitalistas todos tenemos derechos iguales cuando se trata de consumir, pero cuando se trata de compartir las oportunidades educativas, políticas y económicas, en ese momento imponen las diferencias. La globalización está en crisis.

Crisis. Seguridad vs. Libertad

La principal responsabilidad del Estado, la de cuidar y preservar la seguridad de sus ciudadanos, está en un grave peligro. Las asechanzas a la tranquilidad se suman: el agravamiento de la desigualdad social que provoca una violencia cotidiana; el resurgimiento de la delincuencia organizada irrumpe en todas las esferas de la vida; la facilidad para comprar armas con gran potencial destructivo, hace vulnerables a ciudadanos y a autoridades. Los gobiernos aprovechan la cruzada de la seguridad para disminuir las libertades públicas y privadas. Utiliza tanto los modernos instrumentos tecnológicos para invadir la privacidad de las personas, como se niega a dar información sobre determinados temas, la razón y/o pretexto es: por seguridad. En fin, el sacrificio de la libertad va en aumento, todo en aras de la supuesta seguridad de la sociedad.

 

Crisis. Sexo y género

Hace todavía algunos años quien tenía pene era hombre y quien tenía vulva era mujer. En la época actual la distinción biológica ya no coincide necesariamente con el género, pues cada quien tiene la libertad de elegir como practicar su sexualidad: como hombre, homosexual, mujer, lesbiana o transexual. La distinción física no es la única reconocida sino que ahora la orientación sexual depende de la voluntad de cada quien. Esta realidad ha provocado una grave crisis en los marcos jurídicos convencionales y se discute -en muchas leyes ya está aprobado- matrimonios de gente del mismo sexo y la posibilidad de adopción. La mayor crisis es en el espíritu de tolerancia. Mucho se tiene que trabajar en la escuela, en los centros de trabajo y en la familia para reconocer y respetar esta pluralidad. Como diría mi abuelita: “que cada quien haga de sus vergüenzas lo que quiera”. Agregaría yo, y que las disfrute.

 

 

 

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