Opinión

¿La crítica de las armas o las armas de la crítica?

–Murió Cliserio Gaeta, nuestro viejo amigo.

–La noticia más común y frecuente, siempre es como la primera vez: un rayo inesperado. Esperado o inesperado nos aturde el hecho irrefutable.

–Nunca más veremos al muerto y ese espejo roto nos altera.

–La vieja conocida y cercana nos asusta porque nos dice que la nuestra será la primera y única vez, como la vida que se va a pique.

–La muerte es común pero la tuya es particular e intransferible.

–Cliserio Gaeta, ex guerrillero, oriundo de Jalisco, afincado en San Pablo, Tolimán, tenía cerca de 80 años.

–¿Cómo fue? ¿Qué pasó? ¿Era esperada o fue inesperada?

–Trabajador mecánico, al parecer se le vino una camioneta encima.

–Si la muerte es un rayo, esa última luz ilumina por un instante la oscuridad y el silencio absolutos.

–Como si hicieran falta malas noticias, informan del entorno de Cliserio Gaeta: En las primeras horas del jueves 4 de agosto 2016 falleció el camarada don Cliserio Gaeta, combatiente revolucionario, padre y abuelo de nuestros compañeros profesores Cliserio y Óscar Gaeta. El velorio fue en su casa de San Pablo, Tolimán. Manifestamos nuestra solidaridad a la familia Gaeta de la Cruz por tan lamentable pérdida. ¡¡¡Hasta siempre, camarada don Gaeta!!!

–Pelas. Algunos en broma le decíamos Comandante Galleta, je.

–Un buen hombre con ideas duras tal vez de otro tiempo. Un fantasma más. Descanse en la tierra.

–Gracias por la inesperada noticia. Al menos lo sabemos. Haz tu nota y yo la mía. Nuestros muertos merecen una palabra. Antes del silencio total que a todos nos aguarda.

–Platiqué con él algunas pocas veces de su experiencia guerrillera. Creo que nos caíamos bien sin comulgar del todo el uno con el otro.

–Un hombre de una pieza en sus convicciones, recio, compacto, chiquito, sin hendiduras.

–No era un letrado pero olía y combatía el mal, luchaba a su manera por un mundo mejor. Amaba la tierra y los motores, soñaba con un mundo sin pobres ni abusos.

–Creo que seguía pensando que al mal gobierno había que derrotarlo con las armas.

–¡Como si el arco y la flecha pudieran derrotar a los ejércitos armados hasta los dientes!

–Todos ponemos en el enemigo identificado todos los males del mundo, como si de nuestro lado solo hubiera virtudes.

–Hombre de piedra y tierra, trabajador mecánico, semilla de dos profesores, Cliserio fue un hombre de trabajo rudo, pesado, sobrio.

–Lo traté poco y de lejos, pero creo que tenía una fina suspicacia irónica. Seguro a veces acertaba y otras se equivocaba.

–Nunca renegó de su pasado guerrillero. Pagó el precio y siguió vivo. Si hubiera las condiciones necesarias, decía, volvería a tomar las armas.

-Un riflecito…

–La crítica de las armas hoy no funciona entre nosotros. La violencia genera más violencia y vence quien tiene más poder. El foco guerrillero se fundió y está roto; hace falta la rebelión ciudadana colectiva. Poner al día y practicar con lucidez las armas de la crítica al poder, en todos los niveles y los sentidos.

–La crítica que genera un saber y es una acción y una creación. No un simple desahogo emocional.

–Descanse en la tierra y prenda una buena luz en la memoria social, Cliserio Gaeta Jara (1937-2016), quien luchó por un mundo mejor, errores y  deferencias a un lado.

–¿La crítica de las armas o las armas de la crítica? La crítica creadora de otra realidad en esta realidad, veo.

–Régis Debray, quien estuvo un tiempo cerca del ‘Che’ Guevara en Bolivia, escribió más tarde, con la razón, ‘La crítica de las armas’ (1974), en donde hacía el balance de los movimientos latinoamericanos: las armas sin pueblo y los pueblos sin armas. ¿Cuáles son nuestras armas frente al poder ahora y aquí? Al tiempo, el francés escribió una novela de título provocativo: El indeseable. Algunas vidas tienen varias etapas y otras marchan unívocas.

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