La cultura también es Derecho y justicia

Director de la Facultad de Derecho
Hay noticias que parecen un trámite y son, en realidad, procesos que marcan nuestra identidad. El 12 de junio de 2026 se publicó en la Gaceta de la Propiedad Industrial del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) la resolución que concede a la Universidad Autónoma de Querétaro, por conducto de la Facultad de Derecho, la autorización como persona moral para certificar las Reglas de Uso de las Indicaciones Geográficas Protegidas de la Muñeca Lele, de Santiago Mexquititlán, y de la Muñeca Dönxu, de San Ildefonso Tultepec, ambas del municipio de Amealco.
Detrás de esta acreditación están las cuestiones de, ¿quién define qué es auténtico? y ¿quién tiene la autoridad para decirlo?
Las Indicaciones Geográficas no protegen objetos, protegen vínculos. Vinculan un producto con un territorio, con una técnica que se hereda de generación en generación y con una comunidad que decide cómo debe hacerse ese producto para seguir siendo lo que es.
En enero de 2026, cuando el IMPI reconoció esta figura a las muñecas de Amealco, otorgó algo que cualquiera que haya sostenido una Lele o una Dönxu en las manos sabe de forma casi instintiva: hay una diferencia real entre una muñeca elaborada por artesanas otomíes y una réplica producida en serie en cualquier otro lugar.
La autorización a favor de la FDE-UAQ va un paso más allá. Protege la cultura e identidad. Nos convierte en garantes de que esa diferencia se sostenga en el tiempo.
Y eso no es poca cosa. Certificar implica verificar materiales, procesos y reglas de uso, visitar talleres, sentarse a dialogar con las artesanas y los artesanos, sostener un criterio técnico frente a intereses comerciales que, tarde o temprano, pueden intentar relajar los estándares. Que esta función recaiga en una institución pública y educativa como la FDE de la UAQ, y no en un actor privado, es precisamente lo que otorga a la certificación credibilidad y capacidad para resistir el escrutinio, sin conflicto de interés y con un solo propósito: garantizar que las reglas de uso se cumplan, que la calidad se preserve y que el valor cultural y económico de estos productos se proteja en beneficio de quienes los crean y de la comunidad que les da identidad e historia a nuestro estado.
Por eso, lo he dicho y lo repito: la cultura también es derecho y justicia. Ser certificadores de las muñecas Lele y Dönxu nos vincula con nuestras raíces y proyecta a esta Facultad hacia el mundo. No es un honorífico. Es una responsabilidad que la UAQ asume para proteger patrimonio cultural y defender derechos colectivos de comunidades artesanas que, hasta hace poco, no tenían con qué defenderse frente a la copia.
Y aquí es donde quiero dejar la reflexión abierta. Querétaro tiene otros productos con historia y comunidad detrás, que hoy no tienen ninguna protección legal frente a copias e imitaciones. Cada uno enfrenta el mismo riesgo que enfrentaban Lele y Dönxu antes de este año: perder valor, mercado e identidad frente a versiones genéricas que se apropian del nombre sin cargar con el trabajo ni el conocimiento que lo sostiene.
La Facultad de Derecho de la UAQ asume esta labor con honor, orgullo, respeto y seriedad. La pregunta que sigue no es si podemos volver a hacerlo. ¿Cuántos productos queretanos alcanzaremos a proteger antes de que dejen de ser únicos?