Opinión

La Democracia y sus retos parte II

Por: Martagloria Morales Garza

Vuelvo a hablar sobre democracia porque es un tema que tiene muchas facetas y lo hago también por el significado del despido de Carmen Aristegui y porque Julio Figueroa ha escrito un comentario sobre mi programa acerca de la democracia en  Cuba.

El despido de Carmen Aristegui de MVS ha ocupado buena parte de las notas periodísticas de la semana pasada, algunos defienden a la periodista y otros justifican la decisión de la empresa, para algunos el hecho representa un signo más del control que el gobierno tiene de los medios y de la falta de pluralidad y libertad de expresión en México, para otros es solo expresión de una violación al contrato entre dos particulares lo que propició un despido plenamente justificado.

En mi opinión, el despido de Carmen Aristegui es más bien el reflejo del tipo de democracia que existe en México, y en particular de la ausencia de pluralidad de los medios de comunicación, la perversa relación entre los medios y el poder  y la falta de libertad de expresión.

Julio Figueroa sostiene que afirmar que en Cuba existe democracia es una perversión del término, y yo me pregunto  ¿Decirlo de México no lo es?

Evidentemente no estoy de acuerdo con el conjunto de adjetivos que atribuye a Cuba, y con los supuestos que subyacen en la cantidad de preguntas que elabora en su texto, pues me parece que los prejuicios dominan su trabajo. Sin embargo, lo verdaderamente importante no son nuestros desacuerdos sobre Cuba, sino nuestro profundo desacuerdo sobre el concepto de democracia.

Pareciera que para algunos, el concepto de Democracia es unívoco y significa lo mismo para todos, esto no es cierto. Existen por lo menos cuatro conceptos de democracia,  y hay profundos desacuerdos en torno a los contenidos mínimos de la misma. Estos conceptos van desde el mínimo, que permite que muchos países puedan considerarse democráticos y el  máximo, para el cual hay muy pocos países que cumplen con los requisitos.

Para algunos, J. Shumpeter sería el ejemplo clásico,  la democracia no es más que un método de elección, este concepto es el más común, el más extendido, y ha sido nombrado como democracia procedimental, pues sólo a esto alude y sería el ejemplo más claro de la democracia mínima.

Dos cosas son sorprendentes; que esta definición aparece en un texto de 1942, y que antes de esto, la definición de democracia refería a la antigua Grecia, que tampoco era muy democrática, pues tenía esclavos.

Hay otro concepto más elaborado, cuyo autor más reconocido es  Robert Dalh; es quizá uno de los autores que más ha escrito sobre la democracia, y en sus últimos documentos antes de morir (2014)  pareciera que llega a la conclusión de que la democracia norteamericana no lo es tanto como se cree habitualmente.

Este autor alude al menos cinco elementos que deben estar presentes para hablar de democracia;  Participación efectiva, Igualdad de voto, Inclusividad,  Comprensión informada, y  control de la agenda. La conclusión a la que el autor llega es que la democracia no existe en ningún país, que cuando más se puede hablar de poliarquía, es decir el poder de muchos, pero no del pueblo.

Con este autor se inicia una reflexión muy interesante sobre el uso del término, tanto R. Dalh como B. Manin comparten la idea de que el término democracia no se aplica a ningún país, cuando más se puede hablar de gobierno representativo, en términos de Manin, o   de poliarquía en términos de Dalh.

El tercer concepto incorpora elementos de justicia, igualdad y niveles mínimos de bienestar para poder hablar de democracia, además de los elementos de las anteriores definiciones, lo cual hace que el cumplimiento de los mismos sea aún más difícil. Este concepto es, con algunas variaciones empleado por los académicos que miden la calidad de la democracia. Es decir no descalifican a los países, sino que aluden la democracia en ellos es de muy baja, media o alta calidad. En los últimos reportes, en el caso de América Latina, Chile aparece con una de las democracias de mayor calidad, México con una democracia entre media y baja y Venezuela con una democracia de muy baja calidad.

Finalmente estaría el concepto de democracia deliberativa y participativa, que incluye lo anterior y agrega la posibilidad de que el pueblo participe en la formulación de políticas públicas. Una idea muy cercana a la democracia directa pero con la posibilidad de deliberar, es decir de reflexionar y de cambiar de opinión en función de argumentos y nuevos conocimientos.

Me parece que con esto he mostrado mi punto  de que el concepto de democracia es polisémico, y además ha sido construido socialmente, es decir, se le han ido agregados componentes en función de lo esperado por la sociedad, pero la versión más común y más aceptada es que la democracia es un simple sistema de elección de los dirigentes.

Es decir, la democracia nace como una idea, como un sueño, una promesa de la Ilustración, que no la nombra, sólo la define en su diferencia con la monarquía. Con esta idea en menta nace la modernidad; que da a luz a gemelos, la democracia y el socialismo, ambos por cierto han sido incapaces de cumplir con las promesas de la modernidad.

Con ello nace la posmodernidad, la cual  reconoce que el progreso no es tal, y que la democracia y el socialismo no han alcanzado sus metas,  que el capitalismo  ha devorado a los hombres y ha vuelto imposible la creación de espacios colectivos y pacíficos.

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