ColumnistasOpiniónTigres de Papel

La derecha derrotada: la cara más funesta del odio

Los resultados electorales de la reciente contienda del 2 de junio han provocado que la derecha mexicana muestre su verdadero rostro en su máxima expresión: el odio. Lo podemos corroborar el mismo día de la elección, luego de que el equipo de campaña de “X”, quiso dar madruguete con una absoluta falsedad, que ya habían ganado la elección y salieron a festejarlo poco después de las 6 de la tarde. ¿Quién puede tener certeza de una elección a tan temprana hora?

Esos rostros hipócritamente alegres enmudecieron y palidecieron pocas horas después, al darse a conocer los verdaderos resultados; entonces, vi la verdadera cara de “X”: fingía ser de tristeza e impotencia, pero en realidad era la máscara del odio más profundo y abyecto, un rostro congestionado por la ira contenida que iba a desatar al día siguiente cuando declara la guerra en contra de Claudia Sheinbaum, al informar que va a impugnar la elección, después de que ya había reconocido su triunfo, además de llamarle por vía telefónica para felicitarla: vil y siniestro personaje el que representa “X”.

Esta es la ecuación perfecta: “X”, simboliza de cuerpo entero a la ultraderecha mexicana, pues en lugar de reconocer la humillante derrota que padecieron y tratar de realizar un honesto ejercicio de autocrítica, darse cuenta de que el problema no es Morena, no es Claudia, no es el pueblo que NO votó por la derecha… ¡el problema son ellos! Tendrían que limpiar la casa, reorganizarse, detectar donde estuvieron la gran cantidad de errores que cometieron, comenzando con la elección de su candidata quien no tiene la mínima capacidad para un reto de ese tamaño; en fin, NO van a hacer nada de esto, al contrario, desatan una guerra sucia sin precedentes (¡otra vez!) que, aunque no les funcionó durante todo el sexenio del presidente López Obrador, volverán a atacar con todo el rencor y deseo de venganza porque esa es su verdadera naturaleza: el odio.

Sabemos que la derecha opositora ha contado con el apoyo incondicional de los medios de comunicación corporativos, que forman parte del mismo engranaje capitalista y que quieren recuperar los privilegios perdidos; de antemano, suponemos que la mayor parte de estos medios van a respaldar la embestida poselectoral de la derecha derrotada vergonzosamente y que ya están afilando los cuchillos para dar inicio al sabotaje mediático en contra de Claudia Sheinbaum, hipotéticamente, este sería el escenario esperado pero, tengo una hipótesis diferente.

Ahora que, medianamente, se han calmado las aguas, tengo la percepción de que Claudia va a plantear una relación diferente con los medios, no la sumisión, no la complicidad, no la excesiva tolerancia y menos aún la vuelta a los privilegios, a los apapachos que implora Héctor Aguilar Camín, el ogrito intelectualoide de la derecha; no, no esa relación de mutua dependencia que se fraguó durante los 36 años de la larga noche neoliberal, sino una relación de respeto, fría y distante, pero en la que la nueva presidenta les exija que se expresen con verdad, con ética periodística, que cumplan con el derecho a la información de las audiencias y, por ende, se les garantice la libertad de expresión de la que han gozado y abusado ad nauseaum en sus intentos desesperados por derrocar mediáticamente al tirano de Palacio Nacional.

No obstante, los medios corporativos insisten en denostar todo aquello que huela a la 4ta transformación, a AMLO, Claudia y Morena; el gran tema que la comentocracia ha decidido combatir a sangre y fuego es la pretendida reforma al poder judicial de López Obrador y que los medios y la derecha abordan todos los días con sus analistas e intelectuales orgánicos, sobre todo en el aspecto referente a la elección por voto popular de jueces y magistrados, lo que a la oligarquía le parece algo totalmente fuera de lugar y lo ataca con saña.

En un programa informativo del Grupo Fórmula, José Cárdenas le espetó a uno de sus especialistas que AMLO le heredaba a Claudia una “manzana envenenada” con la iniciativa de reforma judicial, y que esto, por el hecho de que no ocurre en ninguna otra parte del mundo, estaba condenado al fracaso absoluto. No cabe duda que el periodismo sicario que padecemos todos los días en México, alista sus armas y va a insistir en la desgastada idea de que la presidenta electa estará bajo las ordenes de López Obrador durante todo su mandato.

Sin embargo, Claudia va a sorprender a propios extraños al mantener una sana distancia con el actual presidente y, siempre leal, le dará continuidad al proyecto de la 4ta Transformación de tal manera que va a superar las expectativas del propio AMLO y, en un responsable ejercicio de prospectiva política auguro que el gobierno de Sheinbaum va ser mejor que el del propio López Obrador, le pese a quien le pese. A las pruebas me remitiré. Ya lo veremos en seis años.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba