Opinión

La desvalorización de los comunicólogos

Por Juvencio Jaramillo Olvera

Hola, mi nombre es Juvencio Jaramillo, tengo 25 años, soy egresado de la Universidad del Valle de México y tengo por carrera la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.

Desde el primer momento en que decidí ser comunicólogo me encontré con la demeritación que sufría la carrera ante propios y extraños, empezado por mi familia con sus frases trilladas como: “Te vas a morir de hambre” o “¿Y entonces serás como Loret de Mola? (Aplica para cualquier locutor/conductor famoso)”

Con el paso del tiempo y a través de mis años de estudio en la universidad, fui corroborando dos cosas: en primera instancia, que el trabajo del comunicólogo no está bien valorado y en segundo término, que hay muchas personas que intentan hacer el trabajo que realizan los comunicólogos, así como hay muchos comunicólogos que intentan hacer trabajos que no son propios de su carrera.

Ambas íntimamente ligadas y que, desde la perspectiva de este joven egresado, son sin duda, la razón de que la labor que desempeña el comunicólogo esté desvalorizada.

Analicemos estas dos ideas. Se puede decir a priori que el trabajo del comunicólogo carece de valor, porque en las organizaciones y en la sociedad no se tiene una cultura y menos una idea de las labores que desempeña un comunicólogo.

Y es que como mencionaba en párrafos anteriores la gente tiene a asociar la carrera con el estudio de los medios masivos y como transmitir mensajes a través de ellos. Limitando de esta forma la carrera, se corre el riesgo del desprestigio, ya que se ve al comunicólogo más como un técnico que como un entendedor de las ciencias sociales.

Incluso en algunos foros y debates se ha cuestionado el carácter de “ciencia” entorno a la comunicación, debido a que se nutre de otras ciencias sociales, llegando a considerarse absurdo el centrar toda una carrera en algo tan interdisciplinario.

Aunado a lo anterior, nos encontramos con la idea generalizada de que todo comunicador es comunicólogo, cuestión por demás falsa. Los comunicadores al tener influencia como líder de opinión, tienden a creer que pueden ser comunicólogos, siendo que su objetivo es simplemente comunicar algo relevante de forma masiva; mientras que el comunicólogo además de poder comunicar esa información, crea los medios, canales y formas para transmitirlas.

El problema deviene cuando los comunicadores intentan volverse comunicólogos, invadiendo áreas de trabajo propias de la carrera y tratando de crear acciones comunicativas sin tener alguna base teórica de las mismas.

Ahora bien, al interior de las organizaciones existe un desconocimiento por parte de los directivos sobre aquello que realiza un comunicólogo. Esto viene dado en primer lugar porque el campo de acción de la carrera es muy extenso ya que la comunicación es ubicua y en segundo termino por que los comunicólogos hemos invadido otras áreas de acción que no nos corresponden.

Así podemos ver a comunicólogos, fungiendo como directores de recursos humanos, como diseñadores, fotógrafos, administradores, organizadores, entre otros puestos.

Así mismo, los comunicólogos hemos devenido en técnicos especializados en edición de audio y video; dos actividades que cualquiera puede aprender sin necesidad de una carrera.

¿Cuál es la diferencia con un comunicólogo entonces? La creatividad impuesta a la hora de mezclar el audio, el video, de crear la historia, el comunicólogo además de saber cómo hacerlo, saber el porqué debe de hacerse de una forma u otra, tiene el plus de un conocimiento de causa.

Y de aquí se desprende la segunda causal: así como muchos comunicólogos se especializan en edición, muchos cuasi comunicólogos que aprenden a editar, diseñar, usar una cámara, se ostentan como tales, desprestigiando sin duda alguna la labor del profesionista en comunicación.

Ejemplo de lo anterior son los miles de fotógrafos que cubren eventos por mil 500 pesos gente que “edita” video por precios irrisorios, etc. Esto sin duda, sólo atrae trabajos de baja calidad y con resultados que no harán más que denostar al verdadero comunicólogo.

Por eso jóvenes que aún estudian y colegas que están prestando atención a este artículo, les pido que formemos una cultura de la comunicación, donde respetemos nuestros límites y en la cual busquemos entregar trabajos de calidad, no compitas por un precio mejor, siempre habrá quien malbarate su trabajo, compite por demostrar el valor de tu trabajo, cualquiera que sea el área en que te desempeñes.

Señores, yo siempre intentaré dar lo mejor en mi labor, espero que ustedes opten por esto.

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