Opinión

La DFS y el movimiento de la Normal de Querétaro de 1980. Parte 1

Por: Kevyn Simón Delgado y Daniel Guzmán Cárdenas

*UAQ y sociedad en general se unieron a un movimiento que desafiaba las leyes de la época

PARA DESTACAR: Estudiantes fueron rechazados por los cuerpos de seguridad con disparos de gas lacrimógeno y balas de salva al aire… la policía los persiguió  hasta las instalaciones de la Preparatoria Sur y derribó las puertas de las viviendas particulares que les dieron asilo.

Las movilizaciones estudiantiles en la ciudad de Querétaro durante la segunda mitad del siglo XX nunca fueron un algo cotidiano, y cuando las había no eran un acontecimiento a gran escala; rara vez contaban con gran apoyo de la ciudadanía.

Sin embargo, un suceso que definitivamente cumplió estas características fue el movimiento de la Escuela Normal Superior del Estado de Querétaro del 8 de mayo de 1980, movimiento que se caracterizó por contar con un inusual apoyo de sociedad queretana y que, además, tuvo el respaldo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y, por supuesto, la atención completa de la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

“Despertar Normalista”

Los inicios del movimiento se remontan a abril de 1979, cuando un grupo de alumnos de la institución, “Despertar Normalista” ganaron las elecciones de la sociedad en la escuela y propusieron la destitución de 7 maestros debido a que en repetidas ocasiones habían llegado a dar clases “en estado de ebriedad, e inclusive varios de ellos han hecho proposiciones indecorosas a las alumnas con la intención de tener relaciones a cambio de buenas calificaciones”. En esta petición también se exigía la destitución de la directora Ma. Luisa Montes de Collantes, argumentado que solapaba la ineptitud del personal académico con la intención de perpetuarse en el cargo.

La DFS reporta que el 5 de abril de 1979 alrededor de 500 estudiantes, se movilizaron logrando que 50 de ellos se entrevistaran con el subsecretario de gobierno del estado y le entregaran el pliego petitorio de siete puntos entre los cuales destacaba la destitución de la directora y del personal académico al igual que se garantizara “el respeto de las garantías individuales”. Después de dialogar con los funcionarios se llegó a la conclusión de que los maestros serían cesados, pero la directora permanecería como tal.

Durante el año siguiente el clima permaneció tenso, hasta que hubo un problema entre la todavía directora del plantel y una alumna que culminó con la expulsión de esta última. Los alumnos se agruparon para defender a la compañera y las consignas anteriores volvieron a surgir, ahora con más ahínco. La DFS reportó “bastante inconformidad” entre los estudiantes los días 19, 22, 28 y 30 de abril de 1980. Debemos mencionar que estas marchas,  donde se escuchaban las consignas “únete pueblo, únete Universidad de Querétaro, únete Tecnológico de Querétaro” estuvieron vigiladas. Durante una plática que sostuvieron 10 representantes de los estudiantes con Alberto Macedo Rivas, secretario general de gobierno, este les recordó “la necesidad de guardar la postura […] sin llegar al extremo de usar la presión como lo están haciendo”; esta respuesta desanimó a los estudiantes que dos días después decidieron irse a paro.

La escuela estaba en paro y con la DFS al pendiente de lo que sucedía. Durante los primeros días los reportes indican que el movimiento no tomaba fuerza y anotan que el grupo de “30 o 40” estudiantes que resguardaba las instalaciones “se reduce paulatinamente”. ¿Cuál habrá sido la sorpresa cuando el 7 de mayo se congregaron alrededor 200 padres y alumnos para organizar una manifestación al día siguiente, cuyo objetivo sería llevar sus peticiones hasta el presidente López Portillo que estaba de visita en la ciudad?

La represión del 8 de mayo

La DFS emitió 5 reportes este día, todos hablando sobre este acontecimiento. El primero de ellos a las 9 de la mañana informaba el incremento gradual de personas que intentarían entregarle su pliego petitorio al presidente José López Portillo. A las 11:40 el reporte anuncia que la manifestación inició a las 10 de la mañana y cuando apenas habían avanzado un kilómetro y se encontraban a la altura de la carretera Panamericana y Av. Corregidora Sur. La Policía Judicial y la Dirección de Seguridad del estado “habló” con los estudiantes “invitándolos a retroceder en forma pacífica, ya que de hecho no existía permiso para tal acto, ni es forma conveniente para solucionar sus problemas […] fueron rechazados por los cuerpos mencionados, con disparos de gas lacrimógeno y balas de salva al aire, de inmediato retrocedieron los manifestantes, causando pánico entre los mismos”. De este punto cabe aclarar que, aunque no aparece en los reportes, todos los testimonios de asistentes a la marcha concuerdan en que la policía no se limitó a dispersarlos y que los persiguió  hasta las instalaciones de la Preparatoria Sur y derribó las puertas de las viviendas particulares que les dieron asilo.

En el reporte de las 15:02 horas comienza a verse la respuesta de los estudiantes ante la maniobra de la policía. A las 12:30 horas se presentó en las instalaciones de la Preparatoria Sur, la Procuradora Gral. de Justicia del Estado, Hilda Marta Ibarra quien  se presentó “con la actitud de tratar de dialogar” con los normalistas agraviados y sus padres; pero a estas alturas, 400 estudiantes  de las Preparatorias Sur, Centro, así como de varias escuelas de la UAQ también estaban presentes apoyando a los normalistas y no le permitieron hablar a la procuradora, pues “únicamente se concretaron a gritar vivas al movimiento estudiantil, rechazo a la represión policiaca, manifestándose el estudiantado universitario en apoyo total a los estudiantes normalistas”.

“Camacho y Somoza son la misma cosa”

Conforme el día fue transcurriendo la envergadura del movimiento comenzó a ser más evidente. El último reporte de ese día fue emitido a las 22:20 horas en el cual se menciona una manifestación ocurrida a las 20:35 horas que culminó a las 21:45, en la que participaron estudiantes de la Normal y de la UAQ protestando por la represión. Los estudiantes avanzaron por la avenida Hidalgo y se detuvieron en frente del Palacio de Gobierno donde gritaron consignas contra el gobernador, Rafael Camacho Guzmán, cómo “Camacho y Somoza son la misma cosa, Muera la procuradora, al fin que es picadora y Chingue su madre el negro Camacho”; otro grupo “de unos 200 estudiantes” se dirigió a casa del gobernador con la intención de hacer pintas, pero fueron detenidos por  sus propios compañeros, por lo que “únicamente gritaron palabras groseras, mentándole la madre al C. RAFAEL CAMACHO GUZMÁN” y posteriormente se unieron con el resto del contingente en el Jardín Obregón (Zenea) donde escucharon un mitin. Cabe destacar que la manifestación comenzó  con “350 estudiantes aproximadamente y al llegar al exterior de Palacio de Gobierno habían aumentado a unos 1000” lo cual demuestra el impulso que el movimiento había tomado y que tomaría en los días consecuentes ahora que contaba con el apoyo del alumnado de la UAQ.

“con motos y rifles de gas lacrimógeno, los uniformados comenzaron a dispersar el grupo” Imagen tomada del Diario de Querétaro, 9 de mayo de 1980.

“Muestra la gráfica el momento preciso en que comenzó la desbandada de la manifestación de normalistas ante los gases lacrimógenos, los jóvenes empezaron a correr despavoridos”. Imagen tomada del Diario de Querétaro, 9 de mayo de 1980.

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