Opinión

La doctrina del patriarca

Por: Efraín Mendoza Zaragoza

Justo un mes después de la muerte de don Julio Scherer, el domingo 8 de febrero falleció Mario Vázquez Raña, propietario de la Organización Editorial Mexicana (OEM), formada por 24 estaciones radiofónicas y 70 diarios, entre los que figuran el Diario de Querétaro y El Sol de San Juan del Río.

Mario Vázquez Raña y Julio Scherer tienen dos rasgos en común. Primero, son figuras relevantes del periodismo mexicano, aunque ubicados en extremos opuestos, y segundo, la fortuna de ambos dio un viraje a manos de un tercer personaje que les sobrevive: el presidente Luis Echeverría Álvarez, que en el último enero cumplió 90 años, y que seguramente los celebró entre fantasmas en su residencia de San Jerónimo.

Justo al final de su gobierno, en 1976, Luis Echeverría asestó un golpe mortal al diario Excelsior, y esa ruptura fue transformada por Scherer en el cimiento firme del periodismo crítico contemporáneo. En tanto, allá por 1973, el empresario mueblero estaba interesado en comprarle al gobierno una empresa de refrigeradores, pues eran los días en que el gobierno mexicano tenía empresas en todos los giros, desde cines hasta bicicletas. De pronto, el destino, es decir, el dedo presidencial, lo convirtió en el dueño formal de la poderosa Cadena García Valseca, una empresa editorial entonces propiedad del coronel José García Valseca, que estaba a punto de ser intervenida por el gobierno debido a sus enormes deudas con la paraestatal PIPSA, que entonces monopolizaba el papel en México.

Cuando el presidente Echeverría se enteró de que el jefe del clan Monterrey, Eugenio Garza Sada, pretendía comprar la cadena de periódicos, misteriosamente el empresario regiomontano fue asesinado. La versión oficial dice que fue ejecutado por la Liga Comunista 23 de Septiembre. Tras el crimen, la fortuna le sonrió a Vázquez Raña.

Sirva la ocasión para recordar tres breves pasajes de la historia del emporio periodístico de Vázquez Raña. El primero, apenas del año 2012. Quién no recuerda las portadas de todos los diarios de la OEM, que convirtieron el descalabro de Enrique Peña Nieto en un triunfo cuando fue increpado por estudiantes de la Ibero, con lo que nació el movimiento #YoSoy132. Ahí están las portadas de la ignominia: “Éxito de Peña en la Ibero pese a intento orquestado de boicot”, cuando justo ese momento exhibió la vulnerabilidad de un candidato que se dirigía a las elecciones como quien acude a un trámite.

Segundo, mientras el 3 de octubre del 68 el diario Excelsior consignó: “Recio Combate al Dispersar el Ejército un mitin de Huelguistas”, El Sol de Méxicotituló su información con una cabeza que parecía dictada por las Fuerzas Armadas: “Manos Extrañas se Empeñan en Desprestigiar a México. Francotiradores Abrieron Fuego contra la Tropa en Tlatelolco.Heridos un General y 11 militares…”.

Y el tercer pasaje nos toca de cerca en Querétaro, y más de cerca aún a los universitarios. Cuando en 1958 el gobernador Juan C. Gorráez decidió que había que poner fin al rectorado de Fernando Díaz Ramírez, nombró rector de la Universidad al doctor José Alcocer Pozo. El único diario existente entonces en Querétaro, Amanecer, pertenecía a la Cadena García Valseca, con el tiempo se transformaría en el actual Diario de Querétaro, ya bajo la propiedad de la OEM de Vázquez Raña.Estallada la huelga universitaria, el periódico, que era dirigido por el licenciado J. Guadalupe Ramírez Álvarez, enderezó una ofensiva contra el gobernador Gorráez. Su portada no ocultaba con quién era el pleito: “Huelga contra Gorráez”. El gobernador recibió toda clase de invectivas. Incluso fue llamado “pequeño Somoza de petate”.

 

Gorráez ordenó al recién nombrado rector buscara al coronel García Valseca. Alcocer Pozo conocía bien al dueño de la cadena de periódicos, pues trabajaba para él como médico en su hacienda de Ajuchitlán, en Colón. Le pedía el gobernador que consiguiera que cesaran los golpes. La respuesta del empresario periodístico merece las letras de oro de ese periodismo que nada tiene que ver con el espíritu crítico y la investigación o la verdad, y sí mucho con las relaciones públicas y la propaganda.

Alguna vez Carlos Monsiváis nos recordó que “el imperio informativo de García Valseca fue levantado sobre chantajes a gobernadores, adulación al aparato político [y] habilidad para negociar la diaria compra de las adhesiones y las ocho columnas”.

 

Textualmente, García Valseca le respondió a Alcocer Pozo: “Doctor, el gobernador Gorráez necesita tener participación económica con la prensa. Gobernador que no paga prensa jamás resaltará su imagen… Y dar a conocer esa información cuesta 50 mil pesos mensuales… Dígale al gobernador que si coopera con nosotros, lo vamos a dejar en paz y su imagen va a ser otra a partir de mañana. Yo personalmente me comunicaré con el encargado de mi periódico en Querétaro, y pronto verán cómo los ataques se transforman en elogios”.

 

Lo que pasó después con Gorráez y Alcocer Pozo es otra historia. .

Ahí está condensada la Doctrina García Valseca,que heredó la OEM. Ahora que ha muerto el patriarca vale la pena recordarlo

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