Opinión

La enana democracia mexicana (2ª parte)

Por: Ángel Balderas Puga

Resulta verdaderamente patético ver la forma en la que se están llevando a cabo la mayoría de las campañas electorales: ausencia de contenido y debate de los grandes temas y problemas nacionales.

¿Y dónde están los militantes?

En las calles de nuestra ciudad, al igual que en las campañas electorales de hace tres años, comienza a hacerse costumbre ver a grupos de jóvenes a los que, evidentemente, se les paga por hacer campaña a favor del PRI o del PAN, los dos partidos principales en nuestra entidad. Estos jóvenes, muy probablemente ni siquiera son militantes de dichos partidos sino que están ahí por trabajo y esto se confirma cuando uno se detiene a hablar con ellos, no tienen ni la mínima idea de lo que, aparentemente, apoyan. La semana pasada me detuve ante un grupo de estos supuestos “simpatizantes” del PAN y ante la pregunta de ¿por qué apoyan a un partido que aprobó una reforma laboral que legalizó el outsourcing? Sólo se vieron unos a otros y nadie fue capaz de contestar, bueno ni siquiera de comprender lo que significa una “reforma laboral”.

¿Por qué, a diferencia del pasado o a diferencia de lo que sucede en otros países, los militantes del PRI o del PAN no salen a hacer campaña por sus partidos o por sus candidatos? ¿Les da vergüenza o pereza? ¿Les falta convicción? ¿Por qué en vez de que sean ellos los que están en las calles, les pagan a jóvenes, víctimas de la reforma laboral que aprobaron, para que hagan campaña por ellos?

Sólo este tipo de hechos muestran la decadencia de esos partidos que usan las prerrogativas que les da la ley para pagar a supuestos militantes.

La compra de votos

Otra de las grandes distorsiones de la “democracia” mexicana es la práctica infame de la compra del voto. Escandalosa en este sentido fue la compra de votos por parte del PRI para llevar a Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República. Las pruebas de la compra de votos fueron difundidas incluso a nivel internacional tanto por televisoras como por parte de medios impresos. Se trató del caso Monex. Esa escandalosa y documentada compra de votos fue avalada por los organismos electorales a los que se les paga con dinero de los ciudadanos para que vigilen que no haya trampas en los procesos electorales, un flagelo en nuestro país. Sin embargo, esos organismos, como los tribunales electorales fungen de cómplices. A casi tres años del caso Monex, no ha habido castigos al respecto sino sólo resoluciones “patito” que ofenden la inteligencia de los ciudadanos.

La compra de votos les funciona a los grandes partidos sólo en situaciones de miseria, por eso, a ellos les conviene mantener la miseria para, en cada proceso electoral, “regalar” objetos o servicios cuyo costo es ínfimo con respecto a lo que se les quita una vez que pasan las elecciones. ¿Se imagina usted compra de votos en Noruega, Holanda o Canadá? Sólo por mencionar algunos países.

Los partidos que compran votos apuestan a engañar a los ciudadanos pobres, apuestan a que cambien su voto por un bulto de cemento, por unas cuantas láminas o por una tablet para sus hijos en las primarias.

Pero también la compra del voto evidencia que esos partidos están plenamente convencidos, como lo estamos millones más, que no “ganarían” las elecciones sin esta práctica deleznable. Un partido que sabe que ha gobernado bien o que tiene buenas propuestas no tiene necesidad de pagar por votos.

Por otro lado, el dinero que se usa para la compra de votos es dinero público que se desvía por lo que, en realidad, se trata de un delito y como tal debería ser castigado. No conozco otro país del mundo en el que se compren votos.

El circo

Como publicó La Jornada el pasado 19 de abril, algunos partidos pretenden convertir las campañas electorales en realities show en donde varios candidatos pueden hacerse los simpáticos, cantar y bailar en sus actos políticos tal como hacía Abdalá Bucaram en su campaña por la presidencia de Ecuador y una vez que incluso había ganado tal presidencia. Bucaram duró en la presidencia menos de siete meses y fue destituido por “incapacidad mental para gobernar”.

Así, nos encontramos con candidatos que alteran canciones famosas para promocionarse, algunos cantan, otros bailan y una, del PRD, recurrió incluso a un spot en el que aparece entre sábanas mientras otro candidato de Colima trata de rapear en sus actos de campaña.

El caso extremo es el de un partido supuestamente “ecologista”. Ese partido ¡tiene de ecologista lo que yo tengo de chino mandarín! Tan es así que en febrero de 2009, el Verde Ecologista prácticamente fue expulsado de la agrupación de verdaderos partidos ecologistas a nivel internacional. El Verde fue repudiado por el Partido Verde Europeo (PVE), que agrupa a 36 partidos políticos de 32 países de esa región. En ese año, el copresidente del Comité del Partido Verde Europeo, el belga Philippe Lamberts, aseguró que en adelante ningún representante del PVEM sería invitado a las reuniones de la Global Verde, una red de 79 partidos de todo el mundo (Proceso, 13/02/09). El diferendo se dio porque el PVEM, a diferencia de los verdaderos partidos ecologistas, está a favor de la pena de muerte. Pero de esto seguiremos hablando en próximas entregas.

anbapu05@yahoo.com.mx

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