Opinión

La esperanza de lo nuevo alimenta la necesidad de luchar y resistir

Por: Sergio Jerónimo Sánchez

Vemos el mismo número de muertos y desaparecidos como cuota civil de la lucha contra los “malos”… dicen.

Las mismas desvergüenzas o ¿más?, de una clase política cínica, que legaliza la ilegalidad a través de sus reformas estructurales desmanteladoras del Estado de bienestar y del sentido original de nuestra carta magna.

Las mismas injusticias y miserias de un sistema que tiene como lógica la acumulación irracional de la riqueza para unos cuantos “mandones”, mientras a la gran mayoría se les excluye de los derechos al trabajo, la salud, la educación, la vivienda, el patrimonio, los bienes materiales para una vida digna, etcétera.

Las mismas prácticas del engaño y la mentira, como método para alcanzar y mantener el poder político… quizá sumándole ahora, la compra de la voluntad popular… ¿será para poder hablar de alguna forma de inclusión de los excluidos?…

El mismo discurso de arriba, acompañado de la misma represión y desprecio contra los que abajo intentan la sobrevivencia, sin mucha esperanza de lograrlo.

Los mismos tratos del sistema político contra los jóvenes disidentes…

La misma capacidad del sistema para “vaciar hacia arriba” a los movimientos sociales (Morena), para convertirlos en “competidores” políticos, nutriendo así a la clase política y desnutriendo el movimiento social.

La misma lógica privatizadora desde que Salinas ofreció la modernización y nos “abrió” al primer mundo…

La misma idea de modernizar, ofertando a los grandes inversionistas del mundo todo espacio posible de lucro y ganancia… si no, veamos el sentido regresivo de la reforma laboral y la reforma educativa.

Los mismos procesos de exclusión, pero ahora legalizados por las reformas estructurales en su 3°, 4°, ¿o en qué generación van?

Los mismos programas y políticas sociales; programas que no llegan a los más necesitados si no se usan para el mercado electoral y para el control social…

Los mismos usos y costumbres para el robo del presupuesto y canalización de los recursos públicos para los negocios privados de los que más tienen.

Los mismos métodos de disuasión social: la compra de conciencias, la división, la amenaza, la represión y lo que sea necesario para controlar a los opositores al sistema.

O sea, el mismo modelo económico y su tragedia humanitaria de destrucción y muerte, no sólo humana, sino del propio planeta…

Esta lógica de arriba camina al parecer sin problemas… ¿y abajo como andamos?

¿La misma apatía y desesperanza luego de las coyunturas electorales?

¿La misma dispersión del movimiento social, las luchas y resistencias, la misma actitud sectaria, inmadura y desconfiada de las corrientes de la izquierda social y política, incapaces de implementar mecanismos de unidad?

¿La misma descomposición de lo político, con las mismas prácticas y discursos y con las mismas nulas esperanzas de cambio?

¿La misma incapacidad para mirar en el futuro a la nueva nación mexicana a la que aspiramos la mayoría?

¿La misma idea de construcción desde arriba, pero ahora con el discurso de la reconstrucción del tejido social, pero sin propuesta de cómo aterrizar esa construcción desde los micro-universos donde cotidianamente hacemos vida comunitaria?

¿Será que no alcanzamos a mirar la agudización de las contradicciones del modelo económico, con su lógica de exterminio, saqueo, despojo y explotación llegando al límite?

¿Será que no vemos a la crisis actual, como crisis terminal o sistémica? Que como dice Wallerstein… no tiene sino dos posibles salidas: la barbarie, o una sociedad de nuevo tipo, donde la justicia social, la inclusión y las libertades democráticas sean pilares de la convivencia social.

¿Será que el mundo de la barbarie está cayendo frente a un mundo posible de justicia social para todos?… ¿estamos en un tiempo de definición?

La salida en silencio de los zapatistas nos convoca a la esperanza…

¡Bienvenido cualquier silencio, murmullo, rumor, grito o estruendo que pretenda la construcción de un mundo con justicia y dignidad donde quepamos todos!

¡Bienvenida la esperanza zapatista no armada para la transformación social!

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