Opinión

La infamia de los 451

Por: Ángel Balderas Puga


“El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad” Albert Einstein.

A los 351 irresponsables diputados del PRI, PAN y Verde Ecologista que sin legitimidad alguna aprobaron, el pasado 28 de septiembre, la nefasta reforma laboral, ahora tenemos que agregar a cien irresponsables senadores, del PRI, PAN, Verde Ecologista y Nueva Alianza que, también sin legitimidad alguna aprobaron, el pasado 23 de octubre la ley que les ordenaron aprobar no sus electores sino sus verdaderos patrones: un puñado de empresarios mexicanos y extranjeros.

Seguiremos insistiendo y denunciando que esta agresiva y violenta reforma laboral atenta contra la dignidad humana y que no es legítimo que 451 personas decidan el destino de millones de trabajadores y sus familias y atenten de esta manera contra la economía nacional en aras de beneficiar a un puñado de trasnacionales.

Entre los puntos más delicados de la reforma está la legalización de la subcontratación (outsourcing), contratación que cancela derechos obtenidos en décadas de luchas sociales. Además de poder ser despedido en cualquier momento (sin posibilidad de defensa), tener salarios bajos y nulas o mínimas prestaciones sociales, el outsourcing significa tener pésimas condiciones laborales.

Hipócritas, aprovechados y perversos

Los hipócritas derechistas “mexicanos” (en realidad sirven como lacayos a intereses extranjeros), cuando están en el poder, se ponen condiciones laborales de lujo con un cúmulo de prestaciones, incluso ilegales.

Baste recordar el ejemplo del “gordito” Agustín Carstens, actual gobernador del Banco de México y ex Secretario de Hacienda del gobierno espurio de Felipe Calderón. Como Secretario de Hacienda tenía un sueldo de 150 mil pesos mensuales, además recibía (¿o sigue recibiendo?) 66 mil pesos mensuales por “pago de riesgo” por vivir en México, tres mil pesos diarios en “ayuda” para comida (como si no la pudiera pagar de su magnífico salario), gastos de cuatro celulares, tres vehículos y 500 litros de gasolina al mes (La Jornada, 14/11/2008). Ya como gobernador del Banco de México se aumentó el sueldo a 250 mil pesos mensuales, sigue recibiendo poco más de tres mil pesos diarios en “ayuda” para comidas, mil pesos diarios en apoyo para celular, 20 mil pesos mensuales en apoyo para gasolina, casi cuatro mil pesos mensuales de “apoyo para despensa”, aguinaldo y “bono” anual por casi un millón de pesos al año. Además al angelito le pagamos 543 mil pesos anuales de un seguro de gastos médicos mayores, ¡45 mil pesos mensuales! Sin considerar apoyos y prestaciones, Carstens gana al año cuatro millones 158 mil pesos en puro salario bruto.

Sin embargo, el pasado 14 de septiembre, Carstens pidió que se “flexibilizarán” los despidos y es uno de los más fervientes defensores del outsourcing salvaje en nuestro país que cancela todas o casi todas las prestaciones sociales a los demás no a él.

Al igual que en el caso de diputados y senadores, todos los que dicen que el outsourcing es la fuente magnífica de la “competitividad” deberían aplicarse dicho esquema de contratación a sí mismos para aumentar su propia competitividad. Como dice el dicho “hágase la voluntad de Dios, en los bueyes de mi compadre.”

La reforma = aumento del desempleo

Como ya hemos comentado, en este mismo espacio, hace un siglo las condiciones laborales eran muy parecidas al esquema de la esclavitud. La gente vivía para trabajar y no trabajaba para vivir y esto era considerado “normal” por los oligarcas.

A principios del siglo XIX, una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada laboral máxima de ocho horas diarias: “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”. En Estados Unidos, ya desde 1829 hubo una serie de movimientos que solicitaron, formalmente, la jornada laboral máxima de ocho horas. Dicha jornada se consiguió, en Estados Unidos, hasta 1868, con la Ley Ingersoll, en la que se establecían jornadas máximas diarias de ocho a 10 horas (aunque había cláusulas que permitían ampliar dicha jornada hasta 14 ó 18 horas diarias). Ante la falta de cumplimiento de la ley, las organizaciones laborales y sindicales norteamericanas se movilizaron. Luego de la famosa huelga del 1° de mayo de 1886 se obtuvo dicha conquista laboral. A partir de 1886 en varios países se fue consiguiendo, paulatinamente, el mismo derecho a tener tiempo para destinar al descanso, a la recreación, a la educación, a la familia, etcétera.

Con la legalización de los contratos por hora (y pago por hora basado en el mísero salario mínimo) y del outsourcing, los 451 legisladores abren la puerta para sepultar, en México, la jornada laboral máxima de ocho horas pues con un pago de siete pesos con 50 centavos por hora nadie puede obtener un salario remunerador con ocho horas de trabajo diario.

A finales del siglo XIX los trabajadores norteamericanos ya lo tenían claro: reducir la jornada laboral máxima es la mejor medida para abatir el desempleo. La reforma impulsada por los 451, al igual que estamos viendo en España, lo único que hará será aumentar el desempleo y empeorar las condiciones laborales.

anbapu05@yahoo.com.mx

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