Opinión

La lógica del Estado laico

Por: Daniel Muñoz Vega

En un país sumamente religioso como es México, resulta impactante que un político entregue en multitudinario acto, las llaves de la ciudad que gobierna a Jesucristo. Buscando más la popularidad de sus gobernados, usando a la religión como artimaña, Margarita Alicia Arellanes Cervantes, alcaldesa de Monterrey, mostró un total desconocimiento del orden político y jurídico en el que está cimentado México como nación: el laicismo.

 

 

La inclinación religiosa del político no tiene nada que ver con el México laico. Me imagino que la gran mayoría de nuestros gobernantes debe profesar una fe, cada quien sus santos. Lo que deberían entender los políticos, es que la lógica y el actuar público no deben estar por debajo de sus concepciones metafísicas de la vida. A Dios lo que es de Dios, punto.

El YouTube y sus millones de usuarios construyen una nueva realidad; no hay nada mejor que ver un video sin editar. No es una nueva televisión. Si bien podríamos entender el fenómeno de YouTube como una sustitución de la caja idiota, su naturaleza es completamente otra.

Julian Assange, el polémico activista que evidenció la seguridad cibernética de la potencia de Estados Unidos por medio del portal Wikileaks, dice que el internet es un espacio político, no simplemente un espacio de comunicación, como lo es el sistema telefónico. Bajo esta lógica podemos entender el fenómeno de las redes sociales. Por eso YouTube es una nueva forma de definir la imagen, más allá de lo que escribió Giovanni Sartori sobre la televisión en su extraordinario libro “Homo videns”.

Gracias a YouTube pudimos ver los ocho minutos de evangelización por parte de la alcaldesa de Monterrey. Me parecía increíble lo que estaba escuchando; en el mundo de las extremas diversidades, para muchos otros, la entrega de la ciudad a Jesucristo es el camino correcto para restablecer la paz. Entre la lógica y lo espiritual cabe el absurdo. La mezcla de política y religión me resulta preocupante. Lo que debiera funcionar dentro de la lógica, como lo es la política, de pronto se traslada al terreno de lo metafísico, estableciendo como verdad absoluta lo que tendría que quedar como dogma de fe. Ahí está el verdadero problema, no es ninguna expresión intolerante criticar a la alcaldesa de Monterrey, cuando desde su posición política entrega sus responsabilidades a la divinidad. Texto tal cual, la alcaldesa pronunció: “Yo, Margarita Alicia Arellanes Cervantes, entrego la ciudad de Monterrey, Nuevo León, abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad, reconozco que sin su presencia y su ayuda no podemos tener éxito real”.

La realidad supera a la ficción, la vida política convertida en cómic; así como en Ciudad Gótica se le llama a Batman para restablecer el orden, en Monterrey se invoca a Jesucristo para terminar con el dominio del narco y todos sus males. Si dentro de todo, ponemos el acto de la alcaldesa como un error, quedarán sus palabras dentro de una retórica mal aplicada. Dentro del terreno del fanatismo religioso, tendríamos que preocuparnos por un repentino vacío de poder.

No es una exageración, en el nombre de Dios se han cometido muchos crímenes, se han iniciado guerras, se han tapado abusos de todo tipo. La política y la religión no se llevan, no hacen bien juntas; no es intolerancia, muy al contrario, significa respetar la libertad religiosa a la que toda sociedad debe pugnar. La espiritualidad del funcionario público no debería rebasar las barreras de su habitación y debería quedar como una personalísima forma de entender la vida. A nadie se le impide creer, muy al contrario, habría que enaltecer la libertad de credo respetando las formas y el espacio, eso para mí es tolerancia, como tolerancia es el respeto a la legalidad donde México se estableció dentro del laicismo.

Las comunidades cristianas del país han lanzado un reto abierto al Estado. Las palabras de la alcaldesa hicieron que otros alcaldes entregaran sus ciudades a Dios y las iglesias cristianas invitan a otros a hacer lo mismo. En unos cuantos discursos, México parece haberse regresado 10 siglos a la Europa medieval. En términos mercadológicos, parece buen negocio para la iglesias promocionar el cristianismo y qué me mejor que hacerlo desde el ejercicio del poder.

La figura del Estado, tan debilitada en México, tiene un nuevo frente ante las instituciones religiosas. El mensaje es claro, si el Estado no funciona por ineficiente y corrupto, sólo la gracia de Dios podrá restablecer el orden, y en el acomodo de poderes, las iglesias tratarán de imponer sus propios valores morales y su visión de cómo es que la humanidad debe vivir, comportarse, pensar, hacer. Si el Estado es fuerte y, sobre todo inteligente, debe hacer valer la Constitución, tan simple como eso, privilegiando el respeto a la libertad religiosa. El debilitamiento de las instituciones públicas dejará de ser cuando se respeten las leyes y se establezca un nuevo orden político y económico, y para eso, no se necesita rezar, sino hacer consenso y activar a la sociedad.

 

{loadposition FBComm}

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba