Opinión

La noble arte de la política en México: 2015

Por: Rafael Vázquez

Digámoslo de frente y claro: “Quico”, el “Cuauh” y el payaso “Lagrimita” no son tan malas opciones; o al menos no tan malas en comparación con el panorama existente dentro de la actualidad política.

Imagine, querido votante/cliente promedio, que está usted frente a una caja llena de frutas podridas, perciba el nauseabundo olor que despiden mientras sufren el proceso de descomposición, trate de hacerse una imagen de las manzanas entre sí perdiendo su textura original, achatadas por el calor y la presión de los plátanos en la superficie, los duraznos plagados de mosquitos y la piña fermentándose. Ahora piense que usted muere de hambre y está obligado a ingerir algo. Y de pronto, entre la podredumbre, usted puede distinguir una pequeña uva en un estado no tan ruin, a la mitad de la fruta, súbitamente se convertirá en objeto de su deseo, no obstante, no le quitará el hambre, no modificará el cajón podrido ni tampoco evitará que usted de forma consciente o inconsciente siga tragando basura.

Y es que eso son los candidatos. Y es que eso es la política actual.

El candidato que no tiene nexos con el crimen organizado, tiene empresas “redituables” que ha visto crecer gracias a sus nexos con el poder. El que no es un remanente de los viejos hacendados racistas y profundamente clasistas que sólo acuden al pueblo cuando necesitan que le regalen su voto, es un financiero que juega a ser el CEO gringo de su empresa y que espera apostarle al caballo ganador que le otorgue jugosas concesiones en su siguiente periodo.

De los “jóvenes políticos” ni hablamos, el político de antes al menos tenía educación, profundamente servil y entreguista a los intereses del norte, pero al menos “le giraba la ardilla” como popularmente se le dice a aquel que tiene las mínimas cualidades; oratoria, el conocimiento —cuando menos mínimo— de temas de economía, una ideología o había sabido administrar con éxito la pequeña fortuna familiar. Hoy en día los puestos públicos están siendo improvisados por una pandilla de jóvenes cuyos excesos y goces dionisiacos son la única campaña frente a sus pares, menos afortunados por la falta de apellidos de renombre, y que no son más que una camarilla de futuros delincuentes ambiciosos que desde las universidades están siendo formados para obedecer órdenes siempre y cuando el erario les reconozca con una jugosa nómina. Esas son las nuevas juventudes partidistas.

¿Que los nuevos candidatos son una burla? ¿Que no están preparados para ejercer el cargo? ¡Qué importa eso!, así el PRI postulara a un pato como candidato, lo haría ganar y escucharíamos sonoros “cuac, cuac” en el radio anunciando los éxitos de su gestión. Recuerde usted, querido cliente/votante, que los partidos “grandes” (PRIANRD) ganan gracias a sus clientes cautivos, o en idioma de politólogo, gracias a su “voto duro” que no es más que la compra de un sector de la población, profundamente necesitada, cuyas aspiraciones son únicamente aumentarle las pulgadas a su tv y no morir de hambre ese día.

¿Que los “políticos” son los culpables? Sí y no. ¿Sabe usted quién es el diputado de su distrito? ¿Puede mencionar cuando menos tres de las 25 comisiones que existen en la legislatura local? ¿Puede recordar al menos UNA ley que haya aprobado la actual LVII Legislatura del estado de Querétaro? Si usted no sabe nada ¡“Quico” es su candidato!, recuerde bien el cargo: representantes populares, así que si usted es un analfabeta político, no puedo más sino recomendarle a un payaso, un futbolista o un comediante simplón como para llevar su bajo nivel de involucramiento político a las más altas esferas políticas de la nación.

Eso sí, todo tiene un costo. Apriétese el pantalón, cuide que sus hijos no estén fuera de casa más allá de las 7 de la noche, cállese cuando vea los escándalos políticos que involucran su dinero, despilfarrado con un erario prostituido que se va con el mejor postor y no se sorprenda que vengan una noche a sacarlo de su casa a punta de pistola porque ya es demasiado tarde para disentir.

Provecho con el cajón de frutas que nos ofertan para este 2015. Coma y cállese.

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