Opinión

La penosa impartición de justicia en el estado de Querétaro

Por: Daniel Muñoz Vega

La simulación democrática se observa en la impartición de justicia. El año pasado vimos las aberraciones del aparato de justicia por medio del documental Presunto culpable. Quiero hablar sobre un caso que podría ser insignificante pero que representa lo que es la justicia en Querétaro y todo México.

Un domingo de agosto de 2007, se presentó un incidente en la calle donde vivo. Una calle poco transitada en el centro de la ciudad. Un borracho que viajaba en una motocicleta se metió en sentido contrario por Pino Suarez recorriendo aproximadamente unas cinco cuadras. Dio vuelta en la calle donde vivo y un operativo entre seis y ocho patrullas lo detuvieron. Ante el escándalo y por ser domingo (mismo en el yo me preparaba para ver un Chivas vs UNAM) todos los vecinos salimos a presenciar el suceso. El borracho, podríamos catalogarlo dentro del término que luego usamos de “borrachito”, era un señor de aproximadamente unos 50 años de edad y viajaba en una motocicleta toda destartalada.

Los policías lo detuvieron con una fuerza desmedida. Ése no es problema, al final de cuentas, ellos estaban en el cumplimiento de su deber. La problemática se comenzó a presentar, cuando una vecina de edad mayor reclamó a los policías sobre el trato que le estaban dando al detenido. El operativo policiaco de aquel día para detener al borracho, era digno de ser utilizado para detener a cualquier importante criminal. Los policías al escuchar el reclamo de la vecina, mayor por cierto, reaccionaron de forma poco cordial, uno de ellos dijo que sólo cumplían con su trabajo y que además, no estaban cuidado a nosotros de los delincuentes.

Entre muchos vecinos asomados desde sus ventanas, desde las puertas de sus casas y los que pasaban por ahí, uno comenzó a grabar con su celular a los policías municipales encargados del incidente. Un policía llamado Daniel Medrano le dijo igualmente de forma poco cordial que no lo grabara, el vecino defendió su derecho de grabar, además de agregar que si el detenido fuera un narcotraficante seguro lo dejarían ir.

¿Parece chisme de vecindario? Sí, falta todavía. El policía Medrano, aparentemente hoy inactivo dentro de la policía municipal, enfureció por el comentario del vecino y ordenó su detención a los demás policías. El vecino, tratando de no ser llevado, se jaloneó para impedir que lo subieran a una camioneta de Tránsito municipal. Los cerca de 10 policías sometieron a mi vecino y se lo llevaron, dos horas nos supimos de él y como a veces pasa, desafortunadamente le dieron su “calentadita”, después apareció detenido en el Ministerio Público de Satélite.

Ese día varios presentes en el incidente declaramos para que el vecino saliera, este logró salir horas después y tal parecía que esto quedaba ahí. El problema vino años después cuando el policía (Medrano) demandó al vecino porque aparentemente éste, en el suceso aquel, le había causado daños en su rodilla, mismos por los que ya no podía ejercer como policía. ¿Daños a su rodilla? ¿Alguna fractura, lesión en los ligamentos? No sé, no soy traumatólogo, pero ¿qué daños le pudo haber causado que le aparecieron años después? El caso es que los vecinos involucrados, los que fuimos originalmente a declarar para que el vecino detenido saliera de los separos, comenzamos a ir a los juzgados penales a carearnos con Medrano, nos parecía algo ridículo lo que éste argumentaba pero esperábamos que la justicia pusiera orden, que todo quedara como una insignificante pérdida de tiempo y que a Medrano, se le cayeran sus mentiras.

Esto fue hace cinco años, aproximadamente a mediados de 2009 comenzamos con este tedioso ir y venir para declarar, hacer croquis pedorros en una hoja de papel para señalar como habían estado los hechos. Yo iba y declaraba sobre algo que vi, no que me hayan contando. Y lo que vi fue abuso de poder por parte de la Policía Municipal aquella mañana de domingo de 2007, vi que mi vecino sí forcejeó con cerca de 10 policías porque no tenían ningún motivo para llevárselo, vi que la fuerza de los policías fue mucho mayor a la que mi vecino pudo haber tratado de poner, vi que mi vecino no apareció en dos horas, jamás vi que Medrano saliera lesionado de la rodilla como dice, resultaba imposible, no había manera; vi quizás lo que pudo haber sido un insignificante incidente pero que al final de cuentas no lo fue.

El aparato de justicia del estado de Querétaro, sentenció a mi vecino a un año de cárcel y a pagar los daños que supuestamente le había causado a Medrano (que según él le aparecieron un año después). Ahí va el proceso de nuevo, ante la apelación de los abogados de mi vecino. Este suceso ridículo si quieren, insignificante, me hace reflexionar sobre cómo funciona la justicia en Querétaro, me pongo a pensar cuántos presos deben estar en el penal de San José injustamente recluidos, y pienso la forma tan inútil de operar de nuestro aparato de justicia.

Este caso no es ni mediático, pero si me resulta preocupante pensar que cosas tan insignificantes puedan llevarse cerca de cuatro años, y lo peor, que el aparato de justicia le dé la razón al ex policía que sólo busca un beneficio económico a base de mentiras. Es penoso, que si en los casos pequeños como éste, vemos un sistema amañado, vemos jueces ineptos ¿qué podemos esperar sobre el resto de casos en materia penal en el estado de Querétaro? La falta de justicia es símbolo de nuestra tremenda simulación democrática. Al final de cuentas, una injusticia contra un ciudadano por mínima que sea, no debería resultarnos algo insignificante, mucho menos cuando los encargados de la impartición de justica pretenden darle cárcel a un inocente.

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