Opinión

La privatización de la educación superior y el endeudamiento de los estudiantes

Por Ángel Balderas Puga

“El que lucha, puede perder, el que no lucha, ya perdió”.
Manta de estudiantes universitarios italianos en una manifestación un 17 de noviembre, día internacional del derecho al estudio.

Continúa la lucha de los estudiantes chilenos por acabar con el perverso sistema del lucro en la educación, sistema impuesto y heredado de una dictadura militar. Lucha ahora acompañada por sus familiares y por trabajadores.

Desde siempre, a las derechas les fastidia la educación pública, gratuita y laica, adoran la educación como lucro de privados y la educación confesional (de diferentes doctrinas). Una vez en el poder y aunque nunca o casi nunca lo dicen en sus campañas electorales tratan de hacer hasta lo imposible por acabar con la educación pública, gratuita y de calidad.

La privatización no es un juego

Desde hace tiempo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) empuja a la privatización de la educación media superior y superior en México (véase, por ejemplo, La Jornada, 19/09/07). Ahora dirige la OCDE el “mexicano” José Angel Gurría y escribo entre comillas pues este tipo de personajes nada tienen de mexicano pues se dedican a servir a intereses extranjeros y a servirse con la cuchara grande cuando detentan un cargo público. Recordemos que Gurría obtuvo una pensión vitalicia por parte de Nacional Financiera cuando tenía apenas 43 años de edad y luego de trabajar en esa institución apenas ¡11 meses! Así se las gastan estos corruptos que desde sus cargos promueven la privatización.

En septiembre de 2009 se anunció el lanzamiento de un sistema de créditos blandos administrados por Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles), que son instituciones privadas. Ese año comenzó una prueba piloto en universidades públicas y privadas.

Fue el subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán quien hizo el anuncio basado en una supuesta “democratización financiera” para el ingreso a la educación superior. Se trata del sistema norteamericano que ha llevado a la ruina a millones de familias, las que se han endeudado con hipotecas para pagar la educación superior de sus hijos. Se trata de un sistema de créditos, como el impuesto por Pinochet en Chile, mediante el cual los estudiantes podrán adquirir una deuda para cursar sus estudios en universidades privadas y públicas, la cual deberán pagar al término de su carrera.

A costos actuales, según datos de la OCDE de 2007, un año de educación superior pública en México cuesta 84 mil pesos mensuales por lo que para pagar cuatro años de carrera universitaria se requieren 336 mil pesos mensuales, el costo se eleva notablemente si los estudios se hacen en alguna universidad privada donde además de pagar el costo de la educación se deben pagar las ganancias de los dueños, el lucro contra el que luchan en este momento los estudiantes chilenos.

Actualmente, un estudiante de nuestra universidad paga unos dos mil 500 pesos anuales de matrícula, 10 mil pesos en cuatro años. Supongamos que un estudiante cursó su carrera universitaria en una universidad pública, con costos actuales, pagando lo que paga actualmente pero mediante un crédito. Al terminar su carrera terminaría con una deuda de al menos 326 mil pesos pues habría que aumentar el pago de intereses aunque sean “preferenciales”. Sólo para facilitar las cuentas pensemos que, de manera conservadora, el hipotético estudiante debe pagar su deuda más un 10 por ciento de interés adicional, terminaría su carrera con una deuda aproximada de 360 mil pesos.

Pero además vivimos en un contexto de una alta tasa de desempleo por lo que nada garantiza al hipotético joven que consiga empleo de manera inmediata, por cada mes que tarde en conseguir empleo su deuda se seguirá incrementando por el pago de intereses.

Supongamos, con una suposición bastante realista, que cuando el joven consigue su primer empleo, su deuda es de 400 mil pesos.

Por otro lado, vivimos también en un contexto en el que los salarios son bajos, muy bajos. Si bien le va a nuestro hipotético joven, ganará unos ocho mil pesos mensuales, 96 mil pesos anuales, y si pasa la reforma laboral del PRI-AN será lo único que ganará pues no tendrá acceso a prestaciones sociales, ni a pago de aguinaldo, etc.

Para pagar rápido su deuda, nuestro hipotético joven debería destinar su salario íntegro de más de cuatro años al pago de su deuda. En esos años no podría gastar su dinero en nada más, por lo que tendría que seguir siendo mantenido por su familia. Y además la deuda se habría incrementado, siempre por el pago de los fatídicos intereses. Y esta deuda, como todas las deudas, se incrementaría más si los pagos son parciales, si surgen imprevistos que impidan al estudiante seguir pagando o si aumentan las tasas de interés.

Como señalamos, este mecanismo perverso es uno de los que permite comprender la ruina de millones de familias norteamericanas.

Tuirán afirmó, en ese tiempo, que las tasas de interés serían reguladas por el fantasmagórico e intangible “mercado”, ¡Sí cómo no!

Pero además, en la propuesta de la SEP hay otra trampa que quieren presentar como una bondad: “los créditos son para todo: pago de colegiatura, alimentación, vivienda y transporte mientras el alumno estudia” lo que aumentará la deuda aún más. Y a esto le llaman “democratización” ¡Qué cinismo!

Un caso real en México

Las consideraciones antes descritas, desgraciadamente, no son ficción. Tal fue el caso de una estudiante de medicina de la Universidad Anáhuac que concluyó su carrera con un promedio de nueve y con una deuda de 90 mil pesos por un crédito educativo (La Jornada, 10/10/07). Como la estudiante no pudo pagar, no pudo obtener su título y su cédula profesional por lo que fue despedida de la residencia de neurología que estudiaba desde 2005 en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN). Para “salvar” su situación, la estudiante se vio obligada a firmar un pagaré por 250 mil pesos en favor de la Universidad Anáhuac para que esa universidad le liberara sus papeles.

Este es un caso paradigmático del futuro de muchos jóvenes mexicanos en caso de que se permita la implantación de este perverso sistema.

anbapu05@yahoo.com.mx

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