La reactivación de la petroquímica mexicana

El pasado 5 de junio, el gobierno federal anunció un ambicioso programa para reactivar a la industria petroquímica nacional, industria abandonada en el largo período neoliberal del PRIAN, que duró 36 años. México llegó a ser la sexta potencia mundial de la petroquímica, pero todo fue echado a la basura por los gobiernos del PRI y del PAN.
Los productos de la petroquímica se dividen en tres grandes grupos: los petroquímicos básicos, los intermedios y los productos finales.
Para la gran parte de la población, la petroquímica es algo ajeno, algo que no tiene nada que ver con su vida cotidiana y, sin embargo, no es así. Basta revisar cualquier lista de derivados de la petroquímica para entender cuán importantes son en nuestras vidas. Algunos de los productos finales son los plásticos y los polímeros (envases, botellas, componentes electrónicos, tuberías de PVC y aislantes); fibras sintéticas (como el nailon, el poliéster y el acrílico, utilizados en la industria textil para fabricar ropa y tapicería); los agroquímicos, básicos para la producción de alimentos a gran escala (fertilizantes, pesticidas y herbicidas); detergentes y cosméticos (jabones, champús, cremas y diversos productos de cuidado personal); en el sector salud destacan algunos fármacos (como el ácido acetilsalicílico o la aspirina), envases médicos y jeringas; en la industria automotriz se usan cauchos y hules sintéticos (para neumáticos y bandas de rodadura); en el sector de la construcción y de las pinturas destacanel asfalto para carreteras, los impermeabilizantes, solventes y resinas epóxicas. También de la industria petroquímica se derivan lubricantes y combustibles (aditivos especializados, aceites de motor y otros fluidos industriales).
Así que basta revisar algunos de los productos señalados en el párrafo anterior para convencerse que la petroquímica está presente en nuestra vida cotidiana. ¿Cómo sería nuestra vida sin acceso a este tipo de productos?
Pues bien, en este contexto, el pasado 5 de junio se anunciaron seis proyectos estratégicos, cuatro que tienen que ver con la producción de fertilizantes (dos en Coatzacoalcos, uno en Cosoleacaque y uno en Poza Rica, todos en Veracruz) con el objetivo de producir 4 millones de toneladas anuales, lo que contribuye a seguir avanzando en la búsqueda de nuestra soberanía alimentaria.
Los otros dos proyectos, también en Veracruz (plantas Morelos y Cangrejera), se destinarán a otros productos de la industria petroquímica con el objetivo de producir anualmente 849 mil toneladas.
La inversión, entre 2026 y 2030, será de 93 mil millones de pesos, con una mezcla de inversiones públicas (43 mil 500 millones) y mixtas (49 mil 500 millones).
Como hemos señalado anteriormente esta reactivación de la industria petroquímica nacional beneficiará a sectores industriales como el automotriz, el químico, el farmacéutico, el textil, el de los plásticos y el agroalimentario.
Estos seis proyectos generarán poco menos de 22 mil empleos directos y poco más de 54 mil indirectos. Es decir, unos 76 mil empleos adicionales en un sector que es estratégico y de seguridad nacional para cualquier país. La diferencia con los gobiernos del PRI y del PAN es avasalladora, pues estos partidos, en lugar de buscar producir en el país se dedicaron a la importación de insumos básicos para el campo y para el sector industrial.
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