Opinión

La reforma energética de PRI y PAN: el desastre

Por: Ángel Balderas Puga

El pasado miércoles 31 de julio, el PAN presentó su propuesta de reforma energética en la que proponen privatizar no sólo la industria petrolera nacional sino también la energía eléctrica. El PAN, pretende cambiar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, que son los que garantizan la rectoría del Estado sobre los recursos naturales estratégicos de nuestro país con el fin de beneficiar a inversionistas privados tanto “nacionales” como extranjeros. Si esto no es traición a la Patria no sabemos entonces cómo se le puede llamar. Al respecto cabe señalar que los panistas no tienen los números suficientes como para reformar por sí solos la Constitución. Si lo hacen será con la complicidad del PRI.

Privatizar la principal fuente de financiamiento del Estado

Con respecto a las cuatro principales fuentes del ingreso nacional: hidrocarburos, remesas de los migrantes, manufactura y turismo, datos oficiales de Pemex, Banco de México e INEGI muestran que en 2012, y con mucho, la industria petrolera es el principal ingreso del país pues aportó 47 mil millones de dólares (mdd), la segunda fuente, la de las remesas, no aportó ni siquiera la mitad de lo que aportó Pemex pues aportó 22 mil mdd, la manufactura 19 mil mdd y el turismo 13 mil mdd. Es decir, Pemex aporta más al ingreso nacional que remesas y manufactura juntos.

Y esto no porque el año pasado haya sido especial sino porque durante las últimas tres décadas (datos del INEGI y de FUNDAR) Pemex ha aportado, en promedio, una tercera parte de los ingresos del Sector Público en México.

Como decíamos en el número anterior, con los ingresos de nuestra industria petrolera se pagan y se han pagado la tercera parte de los sueldos, las prestaciones, las jubilaciones y las pensiones de todos los profesores, los médicos, las enfermeras, los abogados y los empleados que trabajan en el sector público, lo que incluye, naturalmente a policías y militares. Se paga la tercera parte del costo total de toda la infraestructura pública: carreteras, presas, aeropuertos, puertos, pasos a desnivel, escuelas, hospitales, etc. Se paga la tercera parte del costo del funcionamientos de todas las escuelas y hospitales públicos (incluidas las medicinas). Se paga la tercera parte del subsidio de todos los estudiantes que estudian en escuelas públicas. Por ejemplo, con datos de 2010, el semestre de un estudiante de educación superior le cuesta al país 42 mil pesos, 84 mil pesos anuales, 336 mil pesos por una licenciatura de cuatro años, pues bien, Pemex aporta 110 mil pesos de este costo por cada estudiante. Así mismo, Pemex aporta la tercera parte del financiamiento de todos los proyectos públicos de investigación, la tercera parte del costo del funcionamiento del CONACYT, la tercera parte de las becas que reciben del CONACYT los estudiantes de posgrado.

Los efectos desastrosos de la privatización

Al privatizar, al menos una parte de las ganancias que recibimos hoy en día todos los mexicanos de parte de nuestra industria petrolera irían a parar en unas cuantas manos, las de aquellos que se verían beneficiados con las anticonstitucionales concesiones.

Los privatizadores no quieren responder públicamente una pregunta extremadamente sencilla: ¿cómo van a compensar los ingresos que se irán a manos privadas?

Al recibir menos ingresos habrá menos dinero para sueldos, prestaciones y pensiones de todos los empleados públicos: habrá salarios más bajos, se quitarán o disminuirán prestaciones, se reducirá el monto de las pensiones y se aumentarán los requisitos para poder obtener una. Precisamente aquí queda claro el objetivo de la reforma laboral impuesta por el PRI y por el PAN: preparar la privatización de la industria petrolera.

Habrá menos dinero para hospitales y escuelas, menos dinero para becas y para proyectos de investigación, menos dinero para carreteras, banquetas, calles, agua potable y energía eléctrica.

Habrá menos lugares para estudiantes en las escuelas públicas y aumentarán las cuotas con lo que millones de jóvenes verán cada vez más lejos la posibilidad de ingresar a una institución de educación superior pública y los padres de familia tendrán más dificultades para que sus hijos estudien.

Si el gobierno del PRI no quiere perder ingresos entonces tendrá que compensar los ingresos que se irán a manos privadas con otros ingresos. De ahí que la derecha mexicana quiera, al mismo tiempo, imponer el impuesto del IVA a medicinas y alimentos lo que es verdaderamente criminal en un país con más de 40 millones de pobres y con servicios públicos de salud en permanente déficit.

La defensa del futuro

Privatizar nuestra industria petrolera equivale a cancelar el futuro de millones de mexicanos. Algunos ilusos o egoístas pretenden resolver sus problemas individuales o familiares ignorando que el origen de dichos problemas son problemas colectivos que deben ser resueltos colectivamente. No se puede pretender que sólo unos cuantos intentemos detener la privatización, tenemos que ser la mayoría del pueblo mexicano así que estimado lector(a) pregúntese ¿y yo, qué voy a hacer para defender mi futuro y el de mis seres queridos?

anbapu05@yahoo.com.mx

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