Opinión

La reforma energética de PRI y PAN: todo lo contrario a una modernización

Por: Ángel Balderas Puga

“Gobierno o individuo que entrega los recursos naturales a empresas extranjeras, traiciona a la patria.” (Lázaro Cárdenas)

Como habíamos adelantado, el PRI y el PAN se han quitado la careta: verbalmente, en múltiples espacios, señalan que no quieren privatizar nuestra industria petrolera, sin embargo en la propuesta oficial del PAN, presentada el pasado 31 de julio y, seguramente, en la que presentará el PRI la semana próxima se propondrán cambios constitucionales extremadamente sensibles. Específicamente les estorba el artículo 27.

Entregar parte de la riqueza petrolera a extranjeros

La privatizadores quieren eliminar de la Constitución el siguiente párrafo: “Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señale la Ley Reglamentaria respectiva. Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público. En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines.”

Como es evidente, la intención es otorgar concesiones y contratos tanto a nacionales como extranjeros tanto en hidrocarburos como en energía eléctrica, quitar el derecho a nuestra Nación de aprovechar bienes y recursos estratégicos y permitir la apropiación de gran parte de la renta petrolera por parte de un pequeño y selecto grupo de personas.

No modernización sino retroceso

Una de las cantaletas de los privatizadores es que “no quieren privatizar sino modernizar”. Mienten: quieren privatizar pero además van en contra de la modernización. Modernizar significa seguir las tendencias actuales en contraposición de las tendencias pasadas.

La propuesta de los privatizadores es regresar al pasado muy pero muy lejano. Quieren regresar al México previo a marzo de 1938 cuando la industria petrolera en México estaba dominada por empresas extranjeras, principalmente norteamericanas e inglesas. Eso no es modernización sino retroceso.

Siguiendo una tendencia moderna Bolivia nacionalizó sus hidrocarburos en mayo de 2006 retomando el control absoluto para el estado boliviano. Lo mismo hizo Argentina en abril del año pasado se expropió a la empresa española Repsol-YPF. De la misma manera, Venezuela y Ecuador han retomado el control nacional de sus hidrocarburos.

Los privatizadores nos ponen siempre el ejemplo de Petrobras y son capaces de mentir sin pudor, como el Presidente del Comité Directivo Estatal del PAN en Colima quien en un artículo publicado el pasado 23 de julio en el Diario de Colima se atrevió a afirmar que “podemos estar de acuerdo o no con la globalización económica, pero ésta es la nueva realidad. Así lo entendió el ex presidente de Brasil, Lula da Silva, y hoy Petrobras, la vieja paraestatal brasileña de energéticos, es una sociedad de capital mixto…”. Queriendo hacer creer que fue Lula el que privatizó Petrobras siendo que quien lo hizo fue Fernando Henrique Cardoso en 1977. Pero además, el privatizador de marras omite decir que Lula trató de revertir dicho proceso de privatización pues con Cardoso el estado brasileño conservó sólo el 32% de la propiedad de Petrobras y Lula, siguiendo las tendencias modernas, compró acciones hasta lograr un 48% de la propiedad (el resto de la propiedad pertenece a Estados Unidos y a bancos privados brasileños que son los que toman las decisiones acerca de la compañía).

Los privatizadores omiten señalar que el estado noruego, también siguiendo las tendencias modernas, promovió, en 2007, la fusión de las compañías privadas, con participación estatal, Statoil e Hydro para formar la nueva compañía Statoil con un control del 62.5% por parte del estado pero que, de acuerdo con un boletín oficial del ministro de relaciones exteriores de Noruega (www.norveska.org.yu/business/statoilhydro.htm) el objetivo del gobierno noruego en el largo plazo era aumentar gradualmente su dominio sobre la compañía para alcanzar al menos el 67%.

Las grandes petroleras privadas internacionales han perdido mucho, pero mucho terreno. En efecto, de acuerdo a PFC Energy, Oil and Gas Journal, mientras que en 1970 las grandes compañías internacionales controlaban el 85% de las reservas de petróleo en el mundo y las grandes compañías nacionales controlaban sólo el 1% de las reservas (el 14% restante lo controlaba la Unión Soviética), para 2009 las privadas controlaban únicamente el 8%, mientras que las nacionales ya controlaban el 77% (el 15% restante lo controlan compañías rusas) de ahí su urgencia de apropiarse de los recursos energéticos de nuestro país.

Estos últimos datos, ocultados por los privatizadores, muestran lo que es verdaderamente moderno en la industria petrolera internacional: que los estados nacionales recuperen su soberanía sobre los recursos energéticos. Las propuestas de PRI, PAN y sus corifeos van en sentido totalmente contrario a la modernización, nos quieren llevar al pasado.

anbapu05@yahoo.com.mx

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