La reforma energética nacionalista de la 4T avanza

Hay que recordar que los gobiernos de la 4T han venido recuperando nuestro sector energético en clave nacionalista, en contraposición a las reformas llevadas a cabo por el PRIAN en la larga noche del neoliberalismo en nuestro país, reformas que PAN y PRI impulsaron con servilismo hacia los intereses de grandes transnacionales extranjeras.
La reforma constitucional de Morena y aliados fue aprobada el 9 de octubre de 2024 en la cámara de diputados con 353 votos a favor y 122 en contra (PAN, PRI y MC), posteriormente aprobada el 16 de octubre del mismo año en la cámara de senadores con 86 votos a favor, 39 en contra (PAN, PRI y MC) y una abstención. Finalmente, para el 29 de octubre del año pasado se había cumplido ya con el tercer requisito para las reformas constitucionales al haber sido aprobada por 22 congresos estatales.
Dentro de los aspectos esenciales de la reforma, podemos señalar: la planeación vinculante por parte del estado; el fortalecimiento de PEMEX y de CFE al ser consideradas, nuevamente, como empresas públicas del estado y no como monopolios, al mismo tiempo que se da prevalencia a las empresas públicas; promoción de la eficiencia energética y de las energías renovables; garantizar la confiabilidad del sector eléctrico nacional; estabilizar la producción de petróleo y de petrolíferos y avanzar en la autosuficiencia de combustibles.
Como toda reforma constitucional, lo que sigue es la adecuación de las leyes secundarias respectivas con el fin de armonizarlas con dicha reforma. Al respecto se modificarán seis leyes principales y cinco complementarias, cosa que ya sucedió en el senado el pasado 26 de octubre al haber sido aprobadas las modificaciones a las 11 leyes con 85 votos a favor, 39 en contra (nuevamente PAN, PRI y MC) y una abstención. Al ser leyes secundarias y no una reforma constitucional, para su aprobación bastaba la mayoría simple de los presentes, es decir, bastaban 63 votos, los que fueron superados ampliamente.
Las 11 leyes modificadas o de nueva creación son: la Ley de Planeación y Transición Energética (LPTE), la Ley del Sector Eléctrico (LESE), la Ley de la Comisión Federal de Electricidad (LCFE), la Ley del Sector Hidrocarburos (LESH), la Ley de Petróleos Mexicanos (LPEMEX), la Ley de la Comisión Nacional de Energía (LCNE), la Ley de Ingresos del Sector Hidrocarburos, la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, la Ley de Biocombustibles, la Ley de Geotermia y la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
Dentro de los resultados esperados con la reforma constitucional y con sus leyes secundarias, se pueden señalar: la consolidación de nuestra soberanía energética; la recuperación de la planeación estratégica del sector energético y hacer vinculante dicha planeación con el fin de impulsar la transición energética; la recuperación de las empresas públicas del estado, así como fortalecer su papel fundamental para el crecimiento y el desarrollo nacional; garantizar el abasto y la confiabilidad del sistema eléctrico nacional; garantizar la producción de petróleo para avanzar en la autosuficiencia en la producción de combustibles; fortalecimiento de las facultades de planeación y regulación de la Secretaría de Energía (SENER); la creación de la Comisión Nacional de Energía (CNE) para facilitar la operación del sector; desaparición de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), organismos creados durante el período neoliberal con el fin de restarle facultades esenciales al estado mexicano y establecer reglas claras y nuevos mecanismos para la participación de los privados.
Así que en los próximos años iremos viendo la consolidación de nuestro sector energético nacional con una visión soberana y nacionalista, proceso que comenzó desde el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y que le tocará a la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo consolidar.
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