Opinión

La sociedad decente

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Pienso: si los universitarios no tuviésemos autonomía, si no tuviésemos posibilidades de expresarnos interna y externamente, si no nos sintiésemos en casa, entonces sufriríamos por el hecho de no considerarnos en casa y querríamos, como ha sido la historia de sus logros, disponer de medios políticos para poder sentirnos así, en una casa construida por todos pero que no es monopolio de nadie. Una de las luchas mantenidas por los universitarios ha sido defender y mantener la autonomía de gestión y resolver de la manera más decente los desafíos en la vida de las organizaciones, todo con el fin de poder vivir en un lugar en el que nos sintamos en casa, como universitarios.

Lo conseguí en la librería del Alquimista, en la mesa de ofertas. Sabía del mismo por lectura de reseñas y algún ensayo corto. El tema es apasionante una vez que la mente se habitúa luego de transitar por las turbulencias del prejuicio que le son casi naturales. Es editado por Paidós en la colección Estado y Sociedad.

 

En un libro de engañosas 221 páginas, Avishai Margalit describe las instituciones sociales de dos maneras: de manera abstracta, por sus normas o leyes, o de manera concreta, por su conducta real.

En cuatro capítulos, Margalit construye su filosofía moral a partir de la premisa siguiente: una sociedad decente es aquella cuyas instituciones no humillan a las personas sujetas a su autoridad, y se distingue de la sociedad civilizada, donde los ciudadanos no se humillan unos a otros. Pero la distinción es sólo analítica porque en la conducta real, tanto las instituciones como los individuos son conocidos por sus obras y su obrar.

Leemos desde la introducción que la filosofía política necesita urgentemente dilucidar una vía que nos permita vivir juntos sin humillaciones y con dignidad. En la actualidad, la filosofía centra su atención en el ideal de la sociedad justa basada en el equilibrio entre libertad e igualdad.

El ideal de la sociedad justa es sublime, sí, pero difícil de poner en práctica. En cambio, el de la sociedad decente se puede materializar incluso en la vida de nuestros hijos.

Es más prioritario originar una sociedad decente que una sociedad justa. Margalit parte concretamente del contexto en el que vivimos, con todas las indignantes humillaciones que tan difícil hacen la vida en el mundo.

Se trata de una filosofía social inmune a todos los amenazadores clichés que fomentan la desidia moral y que nos insta a ir más allá del comportamiento que caracteriza a otros seres humanos. Lo que emerge del análisis que realiza Margalit respecto a la corrosiva función de la humillación en sus diversas formas es cómo ser decente, cómo construir una sociedad decente.

Margalit intenta conceptualizar un sentido de libertad que denomina «libertad psicológica». Existe un sentido de libertad, la libertad política, que tiene que ver con la relación entre el individuo o la colectividad y el gobierno o el Estado.

Hay otro sentido de libertad, social y psicológica, que está relacionado con la forma en que los demás pueden constreñirnos como individuos: “Estoy constreñido por los demás por lo que pensarán de mí. Me obligan a no salir desnudo a la calle, por ejemplo, porque me da miedo cómo me mirarán.”

Ese es un constreñimiento social o psicológico. La idea es que la noción de hogar, de estar en casa, está más relacionada con esa noción de constreñimiento social que con la noción de constreñimiento político. Pero para crear casa, por ejemplo, una casa nacional, estatal, institucional- organizacional, se necesitan, inevitablemente, medios políticos.

Un libro cuidadosamente argumentado y profundamente sentido, que surge de la experiencia de Margalit en las fronteras de los conflictos entre europeos orientales y occidentales, entre palestinos e israelíes. En sentido amplio, conflictos entre humanos.

Este es el índice:

Prefacio

Introducción

Primera parte. El concepto de humillación

1. Humillación

2. Derechos

3. Honor

Segunda parte. Las bases del respeto

4. La justificación del respeto

5. La solución escéptica

6. Tratar a los seres humanos como si fuesen no humanos

Tercera parte. La decencia como concepto social

7. La paradoja de la humillación

8. Rechazo

9. Ciudadanía

10. Cultura

Cuarta parte. Las instituciones humanas sometidas a examen

11. Esnobismo

12. Privacidad

13. Burocracia

14.La sociedad de bienestar

15. Desempleo

16. Castigo

17. Conclusión

Avishai Margalit Afula, nació en 1939. Doctor en Filosofía por la Universidad Hebrea de Jerusalén donde impartió clases hasta 1998. Posteriormente fue profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos.

@rivonrl

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