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La Universidad, Identidad, Derecho y Transformación institucional

En un escenario donde los derechos humanos son objeto de disputa y regresión, las Instituciones de Educación Superior (IES), no pueden operar como entes neutrales ni reproductores pasivos del orden normativo vigente. Su papel como espacio de producción de conocimiento y formación crítica las obliga a posicionarse frente a las tensiones entre legalidad justicia y derechos humanos. En este marco, el reconocimiento del derecho a la identidad sexo-genérica no es una demanda sectorial ni una agenda ideológica: es una exigencia jurídica, filosófica y política que interpela directamente a la Universidad pública.

Las IES no pueden permanecer neutral ante la injusticia. En estados como Querétaro -donde persisten rezagos en derechos fundamentales, como el matrimonio igualitario, la interrupción legal del embarazo y la identidad de género-, se subraya que la acción universitaria debe trascender las restricciones legislativas por principio de justicia. El derecho al reconocimiento a la identidad sexo-genérica es central en este debate, no solo como el tema documental, sino como una cuestión vital. Las aportaciones de Butler, Preciado, Lugones, Curiel y Segato permiten comprender que el género es una construcción política y que su negación institucional perpetúa violencias estructurales. Estas autoras denuncian cómo el sistema sexo-género, desde una matriz colonial y patriarcal, patologiza identidades y excluye saberes, haciendo indispensable una pedagogía universitaria que descolonialice, despatriarcalice y desneoliberalice de sus prácticas.

Desde el derecho tanto la Suprema Corte de Justicia de la Nación como la Corte Interamericana de Derechos Humanos han reconocido el derecho a la identidad de género como un derecho fundamental. Sin embargo, en la práctica estos reconocimientos enfrentan obstáculos arraigados en visiones morales hegemónicas y marcos jurídicos inerciales. Este desface entre derecho constitucional y moral social se convierte en una frontera política que las IES deben atravesar desde una ética crítica. La filosofía jurídica desde Dworkin hasta Hart muestra que no toda legalidad implica justicia, por lo cual se exige una lectura jurídica comprometida con la igualdad sustantiva.

La violencia institucional, cuando niega la identidad, se traduce en daño psíquico, exclusión y, frecuentemente, en riesgo vital. Las cifras alarmantes sobre ideación suicida entre juventudes LGBTQ+ en México y Querétaro, nos interpela directamente a la universidad como espacio de reparación y refugio. Reconocer la identidad sexo-genérica no es una concesión: es una respuesta ética a una deuda histórica. No puede haber excelencia académica sin justicia social, ni pensamiento libre sin condiciones materiales de igualdad. En tiempos de disputa por el sentido de los derechos, como comunidad universitaria estamos convocadas no solo resistir, sino a crear condiciones para una vida digna. La transformación universitaria no es solo una reforma reglamentaria, sino un acto de justicia epistémica, política y existencial. La universidad no solo reproduce derecho: debe reinventarlo en clave de dignidad.

*Docente Investigadora de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro, Responsable del Centro de Estudios “Articula”. Transversalizar, transformar, políticas públicas institucionales, estudios jurídicos, ético filosóficos y estrategias de intervención para promover la igualdad de género en las Instituciones de Educación Superior (IES), registrado en la Secretaría de Planeación y Gestión Institucional con clave de registro UAQ-CE-029, Maestra en Filosofía y Doctora en Derecho.

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