Opinión

La urgencia de cambiar las reglas del juego

Por: María del Carmen Vicencio Acevedo

metamorfosis-mepa@hotmail.com

Cada día somos testigos de nuevos acontecimientos que nos dejan boquiabiertos y nos obligan a múltiples reflexiones: Escuchamos que aumenta el acoso escolar y que muchos niños, no sólo se vuelven sicarios en la delincuencia organizada, sino que “juegan” entre ellos a secuestrarse, a torturarse, hasta a matarse. (Hablo en plural, porque lo que sucedido en Chihuahua, recientemente no es un caso aislado). Padres de familia y maestros de educación básica y media expresan su asombro, ante lo que vemos cada vez más cercano. Varias mamás, desconcertadas e impotentes ante el mal comportamiento de sus hijos, suplican a sus maestros, que les den un castigo ejemplar. Varios papás animan a sus hijos, víctimas, a golpear también “al que empezó primero”. Por otro lado, varios padres, al ver las graves condiciones económicas, recomiendan a sus muchachos, volverse mercenarios, buscando al mejor postor.

¿Qué aprenden los chicos con todo lo que viven cotidianamente?, ¿con lo que observan de quienes representan la autoridad?

Ya no se trata simplemente de que los diarios se vuelvan nota roja. Comenzamos a vernos, unos a otros, con recelo y miedo. ¡El prójimo se volvió malhechor! Un humilde policía, con quien charlé una vez, comentaba preocupado que “la ciudadanía está adquiriendo perfil de delincuente y que, a su vez, está convencida de que policía y delincuencia son iguales”. Él mismo era testigo de múltiples actos de corrupción y lamentaba su imposibilidad de denunciarlos, por miedo a perder su trabajo, o a ser arrestado.

En las innumerables búsquedas para salir de este violento laberinto, Sara Sefchovich recomienda (en “Atrévete, propuesta hereje para disminuir la violencia en México” (Ed. Aguilar), que las mamás de los delincuentes hablen, de corazón a corazón, con sus hijos, creyendo (¿ingenua?) en que la voz de una madre mexicana  los podrá humanizar. En algunos templos he visto un extraño letrero, intentando consolar: “somos muchos más los buenos”. Su autor no reparó en ese “acto fallido” (Freud), que saca a relucir su xenofobia inconsciente, con la que podría, más adelante, justificar la agresión a “los malos”.

Los mensajes de los candidatos tras nuestro voto, no parecen aliviar la situación, más bien aumentan la desconfianza popular. No se les ocurre algo mejor para resolver el problema de la inseguridad, que certificar policías; por otro lado, los mismos candidatos son piedra de escándalo y objeto de toda sospecha, en la guerra electoral. Que se retraten con sus lindas familias (ojos vemos, corazones no sabemos) y prediquen “valores”, no ofrece garantías de nada. Eso no tiene que ver con saber gobernar. Por varias leyendas urbanas queretanas sabemos que sólo las familias pudientes acceden a los más altos cargos gubernamentales. Los candidatos de partidos opuestos son parientes entre sí y sus disputas, no son por proyectos sociales, sino por la herencia. La mafia Siciliana o la Familia Michoacana ejemplifican familias unidas, muy temibles. Por supuesto que las familias de quienes triunfen (como la de Peña Nieto) serán beneficiadas; no está claro que se beneficien las demás.

El discurso de “cero tolerancia de Loyola” obliga a preguntarnos, ¿a qué se refiere?   ¿Por qué no aplica su “cero tolerancia”  a las corrupciones del presidente y demás altos funcionarios de su partido?, ¿por qué el PRI y sus aliados toleran al PVEM, su soberbia, su voracidad,  sus caprichos, desacatos e insubordinación a la autoridad del INE? ¿Por qué protegen a ese partido, carente de escrúpulos, de ética, de conciencia social? ¿No le inquieta a usted, amable lector, encontrar un anuncio del Verde, cada diez minutos en su móvil, en la tele, en el cine, en la radio, en los diarios, en cada mesa de los comedores comerciales, en las nubes, en los cerros o hasta en la sopa de pipirín?

¿Cómo podemos confiar en partidos que se alían con ese PVEM delincuente? ¿Cómo confiar en partidos o candidatos que se alían al candidato del PRI, que a su vez se alió al Verde?, ¿Qué andan buscando esas alianzas, para que no les importe hacerlo con un facineroso?

La forma de comportarse del Verde es del todo coherente con el neoliberalismo y su doctrina del egoísmo y la feroz competencia, centrada sólo en ganar poder y dinero; una conducta que pretexta “libertad” para transgredir la ley y hacer “lo que sea, como sea y cuando sea”.

Este sistema es lo que nos está destruyendo. Un sistema que genera franquicias-monopolios (PRI, TELEVISA, PAN y ahora PRD), pero que disfraza sus sucursales con otros nombres (PVEM, Panal, Humanista, Encuentro Social, MC…) Este sistema ha penetrado, no sólo la mente de los políticos de carrera, sino también la de muchas personas de todas las edades, incluidos los pequeños.

Después de experimentar todo esto, ¿Aún pensamos que esto que tenemos es una democracia?, ¿Aún dudamos, de que urge transformar radicalmente nuestro sistema político?,

Frente a este desorden, el movimiento “No te anules” (Gerardo Kaspárov en Youtube) deja claro que hoy, en México, boicotear las elecciones es un sueño guajiro (por las reglas del juego dominantes), y que más vale votar por un partido de oposición incipiente.

Urge cambiar las reglas neoliberales y refundar al país. Por eso importa la Nueva Constituyente Ciudadana, y el único partido dispuesto a frenar este sistema y participar en esa Constituyente, es Morena. (Continuará).

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