Opinión

¿Las cosas buenas no se cuentan?

Por: Ángel Balderas Puga

PARA DESTACAR: Hasta julio de 2015 el gobierno de Peña Nieto se había gastado casi 11 mil millones de pesos en publicidad oficial, más de cinco veces de lo que el gobierno aporta anualmente a la Universidad Autónoma de Querétaro ¿No será más bien que en el gobierno han escaseado las buenas cosas?

Resulta increíble que Enrique Peña Nieto se queje de que las “buenas cosas” que dizque ha hecho en su gobierno no se publicitan y se publicita solo lo malo. Y resulta increíble porque es un gobierno que ha destinado 20 millones de pesos diarios en “comunicación social”, es decir, de dinero del erario para promocionar su “obra” (‘Milenio’, 06/06/16). Hasta julio de 2015 el gobierno de Peña Nieto se había gastado casi 11 mil millones de pesos en publicidad oficial (Animal Político, 13/07/15), más de cinco veces de lo que el gobierno aporta anualmente a la Universidad Autónoma de Querétaro.

Y entonces ¿de qué se queja el señor? ¿No será más bien que en su gobierno han escaseado las buenas cosas?

Las buenas cosas

Para comenzar con lo más reciente ¿qué quiere Peña Nieto? ¿Que se oculte el pitorreo que hace de él Donald Trump después de su visita a Los Pinos? ¿Es “bueno” que Trump señale públicamente que Peña Nieto es un mentiroso? ¿Fue “buena” la ideota de invitar a un candidato presidencial de los Estados Unidos que ha ofendido al país y a sus habitantes?

Peña Nieto llegó al gobierno con una deuda pública de 512 mil millones de pesos en diciembre de 2012, equivalente al 43.17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Para 2015, Peña Nieto ya había elevado la deuda a 618 mil millones de pesos, equivalentes al 54 por ciento del PIB. El aumento es de 106 mil millones de pesos en tan sólo tres años ¿Qué quiere Peña Nieto? ¿Que salgamos a festejar por tan importante logro?

En diciembre de 2012, el litro de gasolina magna costaba 10.80 pesos, para agosto de 2016, el precio ya había llegado a 13.96 pesos el litro. Un aumento del 30 por ciento en tres años y medio. Con un triste salario mínimo de 73 pesos diarios, para llenar un tanque de gasolina de 50 litros se requiere trabajar 10 días. En contraposición, para llenar ese mismo tanque, en Noruega bastan cuatro horas de trabajo, una media jornada laboral, 20 veces menos que en México.

Con Peña Nieto se incrementó el número de personas que ganan como máximo un salario mínimo; pasó de 6 millones 756 mil a 8 millones 17 mil. Estos 8 millones son los que tienen que trabajar 10 días para llenar un tanque de gasolina de 50 litros. Los que ganan dos salarios mínimos pasaron de 11 millones 476 mil a 13 millones 716 mil. Estos casi 14 millones tienen que trabajar cinco días completos para llenar de gasolina el tanque de referencia.

No se necesita tener un vehículo propio para ser víctima de estos incrementos de precios pues, naturalmente, esos aumentos repercuten también en el costo del transporte público.

Pero además, con Peña Nieto el precio del diésel pasó de 10.90 pesos el litro a 13.98 y tomando en cuenta que este tipo de combustible es usado por el 80 por ciento del transporte de carga, por agricultores y pescadores, los aumentos han repercutido en el precio de los alimentos y de muchos otros bienes.

¿Esto es lo que Peña Nieto quiere que festejemos?

Un gobierno incapaz de resolver la desaparición de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa no puede salir con sus cosas de que han hecho algo bueno. Es vergonzoso que este caso que ha provocado indignación a nivel mundial siga en la impunidad total.

El gobierno de Peña Nieto insiste, al igual que lo intentó hacer antes el panista Felipe Calderón, que se trata simplemente de una cuestión de “percepción” lo que ofende a la inteligencia de las personas. Claro, desde Los Pinos seguramente solo se ven jardines y guardaespaldas.

En vez de andar queriéndonos donar la píldora, Peña Nieto debería renunciar a su título de abogado por andar plagiando en su tesis de licenciatura y consecuentemente, se le debería retirar su título de “maestría”. Debería darnos explicaciones creíbles sobre su lujosa Casa Blanca y sobre los departamentos de su esposa en Miami.

¿El plagiador contará por buena su reforma “educativa”? ¿Contará por buena la actitud cobarde y prepotente de su secretario de Educación, que de educación no sabe nada? ¿Contará por buena la agresión a maestros y padres de familia? ¿Contará por bueno el despido injustificado de profesores y maestras que dignamente y valientemente se han negado a avalar su evaluación totalmente patito?

Muchos sabíamos que Peña Nieto nos caería el chahuistle, pero que al menos tenga la decencia de quedarse callado.

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