Opinión

Las cuentas del Ejecutivo

Por: Efraín Mendoza Zaragoza

PARA DESTACAR: Un informe que oscila entre la autoayuda y las nimiedades. En el tema del derecho a las libertades políticas, el Ejecutivo vuelve a su muletilla de las manos temblorosas y no explica a la ciudadanía en qué mejoró Querétaro en nueve meses.

Adicto a las frases exuberantes, tan grandilocuentes como vacías, un mes antes de rendir su primer informe, el titular del Ejecutivo del estado anunció que en materia de rendición de cuentas “romperemos paradigmas”. Sabrán los cielos qué quiso decir con eso, pues tras sus dos discursos del 24 de julio y una mirada rápida a las 175 páginas de la versión extensa del informe, ninguna novedad. Lo de siempre: orgía de “logros”, números sin contexto, propaganda para ciudadanos que van de prisa.

Un informe que oscila entre la autoayuda y las nimiedades. Que va del “¡Querétaro es el camino!” y el “Llegó el despegue de una nueva era para Querétaro” a las limosnas de las posadas navideñas y fiestas patronales. Ah, y a las clases de baile, yoga y tai chi, por si estábamos con el pendiente. Inexistentes los diagnósticos, no se informa sobre el proyecto de país, está ausente la autocrítica. Se siguen lanzando invectivas sobre la tumba del antecesor pero no se emprende acción legal alguna en su contra. Propaganda pura, sólo eso. En el exceso, el Ejecutivo se ha proclamado a sí mismo como ejemplo para “toda la nación” de que “sí puede haber gobiernos honestos”.

Es inexistente el Querétaro conflictivo y explosivo en que vivimos. En temas sensibles, solo largas infinitas. El transporte, por ejemplo. En su toma de posesión fue categórico y elevó las expectativas de rápida solución: “Anuncio el fin del Sistema RedQ. Comenzaremos a corregir de inmediato todo lo que se hizo mal. Pondremos en marcha un Programa Integral de Transporte Público…”. Sin reconocimiento de faltas, nueve meses después, volvió a la carga, pero sin recato alguno diluyó la solución para los siguientes cinco años: “El transporte es un tema de urgente solución… (y) quedará resuelto en esta administración”.

El tema de la justicia, otro ejemplo. Autoporras interminables al modelo Cosmos de operación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, y silencio ante el pesado bulto de la impunidad. En el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2021, elaborado por el actual gobierno, se consignó que Querétaro ocupa un lugar distinguido entre los 13 estados con más alto grado de impunidad en el país. Se asentó ahí mismo que las autoridades que cuentan con el menor nivel de confianza entre los queretanos son precisamente los policías, los ministerios públicos y los jueces. Y que entre 2009 y 2014 en Querétaro se registró un incremento del índice delictivo del 114 por ciento, con un grado de impunidad de 92.2 por ciento de los delitos. ¿Y?

En el tema del derecho a las libertades políticas, el Ejecutivo vuelve a su muletilla de las manos temblorosas y no explica a la ciudadanía en qué mejoró Querétaro en nueve meses de gobierno. En su plan de desarrollo, el gobierno admitió que en 2013 Querétaro ocupaba el segundo lugar nacional en materia de respeto a los derechos políticos y de las libertades, y que para el año siguiente había caído nada menos que al lugar 21. Lo mismo en lo relativo a la capacidad para generar políticas que aseguren el bienestar social y económico, que en esos dos años Querétaro descendió diez lugares. En el informe, ninguna palabra sobre el punto. Por supuesto, ninguna palabra sobre la rabia expresada el primero de mayo.

Lo que sí tuvimos en nueve meses fue un gobierno de tumbo en tumbo, de abuso en abuso. Concentración obsesiva del poder, abierta invasión de la esfera del Poder Judicial, mutilación de los derechos de los trabajadores del propio gobierno. Persecución de la disidencia política y fuerza pública lista para lanzar a la calle a cientos de familias dedicadas, dentro de la ley, al comercio. Además, confrontación con la Universidad Autónoma de Querétaro y uso político del derecho de huelga: se alienta si sirve para debilitar a un contrapeso o se declara inexistente si se trata de legítimas exigencias.

Por lo demás, no deja de llamar la atención el tono patrimonialista, narcisista y de desprecio republicano que caracteriza al actual gobernador, que en un acto institucional se dirige primero a su “chicle” (así llama a su hija Andrea) y luego al titular del Poder Legislativo, y que al presidente de un partido político nacional llama cariñosamente “Richard”, delante de todos. Y la inevitable pulsión ególatra de patrón-faraón que conjuga la primera persona del singular de manera natural: Decreté… Quiero que… Mi decisión… Instruí la creación… Instruyo a mis colaboradores…

Como en los informes no está realmente el alma de las políticas públicas, atengámonos a los actos que son, siempre se ha sabido, la única manera democrática de comunicar. Las palabras quedan en prenda pero son los actos los que muestran la ruta. Estos primeros nueve meses no han alentado la esperanza, han atizado el pesimismo y la certeza de que de muy poco ha servido la alternancia. Bajo el mismo viejo paradigma de los informes vueltos propaganda no se puede fomentar ningún “debate público, serio e informado” como dice el Ejecutivo que le interesa fomentar. De poco sirve que un gobernante declare mil veces que “cuida celosamente el respeto a la libre manifestación de las ideas” si la opinión y el derecho ajenos nada cuentan.

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