Opinión

LAS LECCIONES DE ESPAÑA

Por: Martagloria Morales Garza

 

En la literatura contemporánea de la Ciencia Política existe un interesante debate sobre las ventajas y desventajas para la democracia de los sistemas presidenciales y los parlamentarios.

La mayor parte de los autores se cantean hacia el parlamentarismo o hacia figuras semiparlamentarias como mecanismo para mejorar los niveles de representación de las democracias contemporáneas.

Es en este contexto que quiero analizar las recientes elecciones generales en España.

El 20 de diciembre del 2015 se realizaron las elecciones generales en España para elegir, entre otros cargos, 350 diputados que son los que forman el gobierno español.

España es una monarquía parlamentaria, lo que quiere decir que los diputados eligen al Presidente y por lo tanto controlan el gobierno.

A diferencia de los sistemas presidenciales, como sería el caso de México, en el cual la población vota directamente por el Presidente, así como también por los diputados y estos constituyen dos poderes separados, que en teoría uno es contrapeso del otro, y donde en el peor escenario cuando el Presidente no tiene la mayoría en el congreso puede gobernar pero tiene dificultades para impulsar cambios legales.

En el sistema parlamentario, como el español,  si el Presidente no  tiene la mayoría absoluta en el congreso (es decir 176 votos)  el Presidente no se puede reelegir y tiene que hacer alianzas con otros partidos o, en el peor de los escenarios se deberá proceder a nuevas elecciones.

Este es justamente lo que está sucediendo en España en este momento, ningún partido obtuvo la mayoría como para gobernar.

En 2011 el Partido Popular (PP), el partido heredero de las huestes franquistas, partido gobernante en España actualmente, es decir el partido de Mariano Rajoy obtuvo el 45% de los votos y 186 diputados, lo cual le permitió en los últimos cuatro años gobernar sólo.

 

Elecciones Generales 2011

Elecciones Generales 2015

Partidos

Votos

%

Diputados

%

Votos

%

Diputados

%

PP

10,866,566

44.63

186

53.1

7,215,752

28.72

123

35.1

PSOE

7,003,511

28.76

110

31.42

5,530,779

22.01

90

25.7

 

Fuente: Ministerio del Interior, Gobierno de España.

De igual manera lo hicieron todos los partidos ganadores después del regreso de la democracia a España, es decir, por primera vez, en 2015, el partido con más votos no puede gobernar solo y aparentemente tampoco logra alianzas para hacerlo acompañado.

El sistema electoral español es muy desproporcionado, es decir premia con mucho al primer partido y al segundo y castiga a los partidos pequeños, y por eso en los últimos 30 años han gobernado sólo dos partidos el PP y el PSOE.

Pero a pesar de esta desproporción, los electores españoles votaron en contra de los dos partidos tradicionales de manera muy importante.

Mientras que en 2011 la suma de los porcentajes de votos obtenidos del PP y del PSOE alcanzó el 73.39% es decir claramente un sistema de dos partidos, en 2015 estos mismos dos partidos sólo obtuvieron el 50.73% de los votos.

A pesar del sistema electoral, los españoles rompieron con el sistema de dos partidos y abrieron un boquete al sistema político y a la gobernabilidad.

Pues en este momento ningún partido puede gobernar al país y las alianzas están muy complicadas porque en la mesa de la negociación están puestos dos temas; la posible independencia de Cataluña y los cambios en el modelo económico y social que castiga a los españoles con altas tasas de desempleo y con una política de vivienda y seguridad social muy precaria.

Es decir la alianza que se logre para gobernar España tendrá que tener acuerdo en estos temas, o se realizarán nuevas elecciones en los próximos meses.

También los sistemas presidenciales forman alianzas, pero estas son electorales y no de gobierno y por lo tanto es una disputa entre partido y no de plataformas de gobierno. Esto es claramente lo que está sucediendo en México con las posibles alianzas entre el PRD y el PAN.

El PRD y el PAN están discutiendo posibles alianzas en los estados que no ha habido alternancia, y los candidatos son decididos en función del peso electoral de cada uno de los partidos en las diferentes entidades. Este comportamiento confunde al electorado, y diluye las diferencias entre la izquierda y la derecha, lo cual en el mediano plazo debilita a los partidos opositores del PRI. Por eso MORENA se niega a hacer alianzas electorales.

Sin duda con estas alianzas el PRD pierde más, y pierde sin duda militantes y clientelas políticas.

Sería bueno pensar en opción parlamentaria en un gobierno presidencial, no es novedad pero los partidos no se han dejado torcer la mano, el ejemplo más afortunado es la propuesta de  gobierno de Coalición, que está planteada a nivel nacional, pero que con ajustes podría ser una buena idea para gobiernos estatales.

El tema central es como hacer una democracia que represente más los intereses de los ciudadanos y menos los de los partidos. Ese el dilema de nuestra democracia en ciernes.

 

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