Opinión

Las manos

Amor, humor y muerte

Por: Edmundo González Llaca

La mano es la parte del cuerpo que más me impresiona. Quizás porque cuando nací mi madre pidió anhelante que le mostraran a su hijo. Ya en brazos me desnudó y me revisó cuidadosamente. Volvió otra vez a envolverme, suspiró, levantó los ojos al cielo y dijo: «Pobrecito, lo único bonito que tiene son las manos».

 

 

Verdad u ocurrencia, pero el juicio de mi madre –prematuro, diría yo– me perseguía. En la adolescencia, cuando una muchacha me gustaba, me le acercaba invariablemente con una mano colocada en la boca: el índice abajo de la nariz, los tres dedos del centro encogidos y el pulgar en la barbilla. Esto, además de mostrar «sutilmente» mi mejor instrumento de seducción, me daba un aire reflexivo. Una especie de “Pensador de Rodin”, pero de pie, hasta que un día…

Había una muchacha en la escuela que me fascinaba. Era la más bonita y representaba todo un triunfo encontrarla sola en el recreo. Era cuestión de aprovechar cualquier oportunidad y llegar corriendo a su encuentro. Esto se me dificultaba especialmente por la cuestión de la mano; aún así, jadeante y todo, daba la imagen completa. No obstante, observaba que, cuando la abordaba, ella disimuladamente retrocedía. En una ocasión le pregunté la causa de tan notorio rechazo. «Nada de eso –me contestó–, lo que pasa es que, cuando llegas corriendo, te pones la mano en la nariz y me da la sensación de que vas a estornudar».

Ante esta palpable falta de sensibilidad olvidé el asunto de las manos, hasta que un día leí un hermosísimo libro de Jean Brun, sobre la mano y el espíritu. Ahí describía este maravilloso órgano, instrumento de instrumentos: el único que alcanza todas las partes de la superficie del cuerpo; el único también que se deforma indefinidamente. No en balde Aristóteles compara la mano, «forma de formas», con el alma.

En la cultura china de los «mudras», cada dedo está lleno de simbología. El pulgar es el espacio infinito, el vacío; el índice, el aire; el medio, el fuego; el anular, el agua y, el meñique, la tierra. Es decir, la mano y sus gestos recomiendan todo el drama cósmico de la materia y su evolución.

Nuestra cultura, igualmente, por medio del lenguaje, llena de significados infinitos a la mano. Esta es saludo, asombro, matrimonio, poder, igualdad, colaboración, exceso, triunfo, amenaza, etcétera. Por algo somos “hu-manos”.

Para quien lo dude:

¡Hola mano! / ¡Jijo, mano! / Pedir la mano / Hecho a mano / Salió con la mano en alto / De antemano / ¿Cómo caer en los brazos de una mujer y no caer en sus manos? / Con las manos llenas / Con las manos en la masa / Se le «cai» la mano / El destino está en sus manos / Al alcance de la mano / De segunda mano / Tiene buena mano / No le amarraron las manos / Tan diferentes como los dedos de la mano / Torearon un mano a mano / Fuera manos / Mano dura / Arriba las manos / Más vale pájaro en mano / Manirroto / Uno le da la mano y se toma el pie / Les faltan manos / Se le pasó la mano / Manos a la obra / El que le pega a su mamá se le seca la mano / Lo conozco como a la palma de mi mano. Y no resisto poner lo que decía mi abuelita a mis tías cuando las veía sentadas y ociosas: «Me choca verlas mano sobre mano».

Todavía recuerdo la lúgubre voz del padre confesor que entre que preguntaba y acusaba, decía: “¿Has tenido tocamientos?”. En ese momento la palabra “tocar”, retumbaba en mi cuerpo y conciencia, adquiría un sentido de trascendencia, de pecado mortal; la diferencia entre irse al infierno o al cielo. Lo que hacía la mano y el lugar donde lo hacía, era la frontera y el pasaporte que determinaba el destino personal en el más allá.

En fin. ¿Qué me habrá llevado en esta mañana luminosa de Querétaro, a escribir sobre la mano? Adivinar, quizás un recuerdo metió «mano negra» en el subconsciente. Quizás porque leo que en México son “intocables” los maestros, los líderes sindicales, en fin todo un padrón. El sistema político les dice: en correspondencia a tus favores no te toco y estamos “a mano”, pero no se te olvide en las elecciones “echarme una mano”.

Espero sus comentarios en www.dialogoqueretano.com.mx donde también encontrarán mejores artículos que éste.

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