Opinión

Las políticas públicas de Peña Nieto

PUNTO Y SEGUIDO

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Según Fernando Solana vivimos lo que Edgar Morin llama la inteligencia ciega, pues mientras se adquieren conocimientos sin precedentes sobre el mundo físico, biológico o antropológico, en todas partes progresan el error deshumanizante, la banalidad y la barbarie, la estúpida y maniquea reducción. Si a ésas vamos, la inteligencia siempre ha estado ciega.

Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), envió el martes pasado al Presidente electo lo que seguramente serán los ejes de plan de gobierno del priista.

El documento de 76 páginas, titulado “México, mejores políticas para un desarrollo incluyente” lleva el siguiente mensaje:

“Este análisis que hoy se entrega al Presidente Electo de México, Lic. Enrique Peña Nieto, es el preámbulo de un ejercicio más amplio en el que la OCDE trabajará con los equipos de transición de la nueva Administración para producir un documento de propuestas sobre ‘Los desafíos de las políticas públicas en México’. Dicho documento se nutrirá del trabajo de la OCDE con México y otros países y, a su vez, servirá de base para la celebración de un foro de políticas públicas con expertos nacionales e internacionales que tendrá lugar en la ciudad de México en enero de 2013. Todo ello pretende servir como insumo para la preparación del plan de gobierno para los próximos seis años y para identificar sus fuentes de financiamiento.”

Me parece interesante conocer de primera mano lo que se avecina para los próximos seis años. De las 16 líneas de política he escogido tres con sus respectivas recomendaciones. Más adelante las comentaré desde el marco de análisis de políticas públicas.

La igualdad de género

1) Promover una cultura de igualdad de género desde la infancia a través de literatura didáctica, actividades lúdicas, talleres escolares y otro tipo de actividades que permitan cambiar actitudes estereotipadas sobre los roles de género.

2) Fortalecer la ayuda pública y desarrollar políticas de conciliación trabajo-familia, incluidas las licencias remuneradas para padres de familia y la flexibilidad laboral, es clave para movilizar el empleo de las mujeres y mejorar la equidad de género.

3) Incrementar esfuerzos para aumentar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios de cuidado infantil (guarderías) para la primera infancia. Contar con servicios accesibles, asequibles y de alta calidad es esencial para facilitar el empleo de las mujeres.

4) Continuar con los esfuerzos de instituciones como el INEGI e Inmujeres para recolectar y generar información que permita monitorear las brechas de género.

El mercado laboral

1) Poner en marcha una reforma laboral integral y equilibrada, la cual debe contemplar: reducir el costo de la contratación y el despido de los trabajadores (sobre todo los de poca antigüedad), facilitar el uso de contratos temporales sin que por ello deje de cumplirse la legislación de protección del empleo, aumentar la libertad de los sindicatos y mejorar la representación de los trabajadores en los contratos colectivos, y crear un plan eficaz de protección para los trabajadores en caso de desempleo.

2) Aumentar los incentivos para el empleo formal, integrando de manera más efectiva los diversos sistemas de atención de la salud y haciendo que el componente subsidiado del Seguro Popular dependa del ingreso de las personas. Ampliar la cobertura de la seguridad social y el acceso a servicios tales como vivienda y guarderías.

3) Promover los contratos temporales y de tiempo parcial para alentar la participación de las mujeres en el mercado laboral, asegurándose al mismo tiempo de que cuenten con garantías y protección.

Educación

1) Seguir ampliando la cobertura educativa y el cuidado de la primera infancia, y al mismo tiempo elevar su calidad mediante la formación de capacidad del personal y el mejoramiento pedagógico.

2) Fortalecer la inversión en la eficacia de los docentes, especialmente por medio de la capacitación inicial y la formación continua, de revisar los procesos para asignar los docentes a las escuelas y crear conciencia de que su actividad es una profesión. Esto debe acompañarse de un sistema bien diseñado e implementado de evaluación de los docentes.

3) Aprovechar mejor la información sobre el desempeño de los estudiantes, y también la información disponible sobre los estándares curriculares, de desempeño docente y de gestión escolar, no sólo para evaluar las escuelas, sino para garantizar que se mejoren las áreas que lo necesitan.

4) Fortalecer el sistema de educación y formación profesional (EFP), estableciendo una colaboración más estrecha entre empleadores y sindicatos, capacitación integral en el empleo, mejor calidad de la enseñanza y mayor información. También se debe explorar la posibilidad de crear un marco nacional de certificación de habilidades.

5) Reformar el financiamiento de la educación superior, buscando un equilibrio entre el costo público y el beneficio social (colegiaturas vs subsidio), fomentando la transparencia de la asignación de recursos a las instituciones e impulsando mecanismos que apoyen a los estudiantes más pobres y promuevan la igualdad.

rivonrl@gmail.com

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