Opinión

Las primeras víctimas de la reforma energética

Por: Ángel Balderas Puga

Hay mucha gente que cree que las matemáticas no sirven de nada, porque se tiene la idea, bastante básica, de que las matemáticas son números y “cuentas” con números. Sin embargo, el pensamiento matemático es algo mucho más profundo y general. En su artículo “What does «DOING MATH» mean?” publicado en 2005, en uno de los espacios de la Mathematical Association of America, el matemático Keith Devlin enumera nueve competencias básicas de hacer matemáticas. Una de ellas es tener sentido de causa y efecto.

 

La reforma fiscal, consecuencia de la reforma energética

Con la actual reforma fiscal muchas personas exhiben que no tienen la última competencia señalada y aún no entienden que esta reforma es consecuencia de la “madre de todas las reformas”, la energética, la que dejará un enorme boquete económico en las finanzas públicas.

No debemos olvidar que las ganancias anuales de Pemex el año pasado fueron de 910 mil millones de pesos, según datos oficiales auditados del mismo Pemex, y que tanto el PRI como el PAN proponen compartir parte de estas ganancias con privados, principalmente extranjeros. En diferentes foros hemos manejado que una privatización de tan sólo un 10% equivale a perder 91 mil millones de pesos del presupuesto público cada año. Esta cantidad equivale al presupuesto anual de toda la educación superior pública de México. Ninguno de los privatizadores se atreve a decir de donde saldrá el dinero para compensar esta enorme pérdida. Desde el inicio de la propuesta de compartir utilidades con privados era lógico pensar que para compensar la pérdida de ingresos el gobierno federal sólo tendría las siguientes cuatro opciones: disminución del gasto público, aumento de impuestos, aumento de precios en los servicios gubernamentales y aumento de la deuda pública. Lo más probable es que se intentaran aplicar las cuatros medidas, en diferentes proporciones.

Debe ser claro que la reforma fiscal es una consecuencia de la reforma energética, sobre todo para aquellos que se quejan de la primera.

Debate de altura

El pasado 30 de octubre el Sindicato Único del Personal Académico de nuestra universidad, el Comité Nacional de Estudios de la Energía y la Coordinadora Queretana en Defensa del Petróleo organizaron el foro “México en la encrucijada de la reforma energética”. En este foro participaron varios especialistas en el tema energético. La intención central del foro fue proporcionar a los queretanos una visión diferente de la que la propaganda oficial se ha encargado de transmitir desde hace tiempo en el sentido de que los mexicanos somos incapaces de administrar de manera adecuada nuestros recursos energéticos.

Se discutió de manera específica sobre: seguridad energética y seguridad nacional, los contratos de utilidad compartida, la reforma energética y el sector eléctrico nacional, la reforma a los artículos constitucionales 27 y 28, el papel de los sindicatos en la reforma energética y las reformas estructurales y la agenda de competitividad.

Abandono deliberado del Instituto Mexicano del Petróleo

Salvador Ortuño Arzate, doctor en Geología, Exploración Petrolera y Recursos Energéticos por las Universidades de Pau et des Pays de l’Adour y Pierre et Marie Curie, de Francia, consultor en exploración petrolera y profesor de la Universidad Politécnica del Golfo de México fue el encargado de tocar un tema central de la reforma energética: la seguridad nacional, uno de cuyos aspectos torales es la independencia tecnológica, otra víctima de la reforma energética neoliberal.

Ortuño fue investigador y coordinador de proyectos de investigación en el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y fue investigador invitado en el Instituto Francés del Petróleo en París, Francia. Entre otras cosas denunció el abandono deliberado del IMP por parte de los diferentes gobiernos federales a partir de la administración del priísta Miguel de la Madrid Hurtado, proceso que se profundizó desde Carlos Salinas de Gortari hasta Felipe Calderón.

En el IMP se ha ido abandonando poco a poco la investigación y el desarrollo como consecuencia de la disminución de recursos asignados al Instituto. El gobierno federal, en vez de hacer lo que se hizo desde el nacimiento del Instituto en 1963 y hasta el gobierno de De la Madrid, que fue asignar contratos de investigación y desarrollo al Instituto se ha dedicado a contratar a compañías, principalmente extranjeras. Esto ha llevado a un desmantelamiento, repetimos, de manera deliberada, de equipos de trabajo y ha aumentado la dependencia tecnológica de equipos y recursos humanos extranjeros. Hasta antes de los gobiernos neoliberales, había en la industria petrolera un fuerte componente nacional lo que implica empleos para los mexicanos, desarrollo de empresas nacionales, crecimiento económico autónomo y desarrollo social.

Mientras que antes de los años 90 la mayor parte de la perforación de pozos petroleros lo hacía Pemex y compañías mexicanas, a partir de los 90, con Carlos Salinas de Gortari, la perforación se va entregando de manera gradual pero creciente a empresas extranjeras.

El costo de la dependencia

Podemos palpar el costo de no tener independencia tecnológica con el reciente escándalo mundial derivado del espionaje no sólo político sino también comercial e industrial por parte del gobierno de los Estados Unidos, espionaje que incluye a sus propios socios y aliados, como Alemania, Francia y el mismo México. Nuestras comunicaciones computacionales y telefónicas pueden ser fácilmente vigiladas por la National Security Agency (NSA) dado que dichas comunicaciones pasan por servidores computacionales norteamericanos al no tener un desarrollo informático proprio. El caso de México es aún más grave pues mientras países como Alemania y Francia e incluso Brasil han comenzado a instaurar medidas tecnológicas que reduzcan la posibilidad de espionaje desde el exterior, nuestro país, dada su enorme dependencia de la tecnología norteamericana, por el momento no puede hacer nada al respecto. Y este también es el resultado de la poca inversión de nuestros gobiernos federales en ciencia y tecnología, un triste 0.4% del Producto Interno Bruto (PIB) en las últimas décadas contra el 2.4% invertido, en promedio, por los países de la OCDE.

Nuestra clase política entreguista y colaboracionista de intereses extranjeros vive, o quiere hacernos creer que vive, con el paradigma que los mexicanos somos seres de segunda en nuestro propio país, incapaces de administrar de manera adecuada nuestros recursos naturales.

Pero esto se contradice con lo que pasó en 1938 con la nacionalización de la industria petrolera. En ese año, las compañías extranjeras se llevaron todo, toda su tecnología, a sus técnicos, su saber y sin embargo, los técnicos mexicanos, que no ingenieros, pudieron con el paquete. Los trabajadores mexicanos, con muchísimas más limitaciones que ahora, sacaron adelante la empresa y la llevaron al sexto lugar mundial entre las mejores petroleras del mundo.

Hemos venido demostrando con datos contundentes que México tiene el dinero suficiente como para llevar a cabo una política nacionalista en el sector energético, tiene los recursos humanos suficientes. En el foro del día 30, el Arq. Mario Galicia, coordinador del CNEE, señaló que más de 5 mil técnicos e ingenieros jubilados de Pemex están dispuestos a regresar a trabajar a la compañía para sacarla adelante en las condiciones actuales.

Lo que no existe en nuestros gobernantes es voluntad política. O son incapaces o son corruptos que están siendo maiceados por las transnacionales extranjeras. La construcción de dos refinerías, con las que seríamos autosuficientes en la producción de gasolina, no requiere cambiar ningún artículo constitucional. El gobierno de Felipe Calderón fue incapaz de construir una refinería. Se comprometió a construirla en 2008, se acabó el sexenio y ni la barda perimetral fue capaz de construir. El gobierno de Peña Nieto en su propuesta de “reforma energética” ni siquiera cita la construcción de refinerías como algo esencial y aún así, de manera cínica, usan a la importancia de gasolina como argumento para la privatización a pesar de que son ellos, y sólo ellos, los responsables de tal importación absurda.

anbapu05@yahoo.com.mx

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