Opinión

Las redes sociales y su influencia en la intención del voto en México

Por Rafael Vázquez

Las elecciones hoy en día se han reconfigurado significativamente. Los viejos aparatos de comunicación como la televisión, radio y medios impresos aunque han demostrado ser aún los medios hegemónicos que suelen influir más en la preferencia de la gente, también se han visto rebasados por sus mismos consumidores.

Tras la configuración de la Web 2.0, es decir, de la interacción simple entre el transmisor y el receptor en tiempo real, el Internet se ha convertido –y con ello a todas las redes sociales– en un instrumento para influir sobre cierto segmento de la población que definitivamente puede llegar a definir una elección.

Según los datos del Estudio de consumo de medios digitales en México 2010, de la Interactive Advertising Bureau México (IAB México), de cada 10 usuarios de Internet, siete están en Facebook y tres en Twitter.

En México según Fernando Gurrola, vicepresidente de Publicidad y Marketing de la Asociación Mexicana de Internet, hay 90 millones de teléfonos móviles y la penetración de los celulares inteligentes cuyo acceso a Internet y con aplicaciones de estas redes sociales va en aumento ha llegado a la cifra de nueve millones.

Actualmente el 70 por ciento de las personas viven en áreas urbanas en las cuales la transmisión de la información es muy activa. Aunque existen nodos de exclusión en muchas partes del país, la realidad es que la gran mayoría de los mexicanos se ven inmersos en un mundo comunicado.

Estos usuarios activos están modificando constantemente sus intenciones electorales y el ambiente que los rodea. La volatilidad electoral se ve reflejada con la modificación constante de las encuestas presentadas por diversos medios y los cambios abruptos en la intención del voto. Los expertos en campañas políticas suelen asegurar que un candidato que no está en las redes sociales simplemente no existe.

Analizando a los usuarios/votantes –aquellos que se encuentran en las redes sociales y son mayores de edad– de los más de 30 millones de cuentas en Facebook, 23 millones son mayores de edad y por lo tanto, cuentan con la posibilidad de voto. Así mismo más del 90 por ciento de los usuarios que utilizan Twitter tienen la edad legal para votar.

Aunque es evidente que no todas las cuentas son de usuarios activos, la transmisión de la información que se vierte en estos medios es retomada por muchos medios tradicionales y su rango de alcance es mayor de lo que se podría esperar inicialmente.

Vamos más allá, en el estudio “Who votes” elaborado por Raymond E. Wolfinger y Steven J. Rosenstone, tras un análisis de los individuos que votan, se percataron que los que más asisten a las urnas son aquellos con mayor escolaridad y más edad; justo el perfil de los usuarios de Twitter en el cual el 75 por ciento de los usuarios registran una escolaridad igual o mayor a una carrera universitaria.

Definitivamente hacer una campaña política hoy en día no es lo mismo que hace una década. Incluso el llamado “voto duro” aunque sigue siendo cultivado, ya no es tan fuerte como lo era antaño. Hoy en día existen millones de votantes que definen la intención de su voto hasta que está en las vísperas de las elecciones.

Son estos factores los que deben preocupar a los asesores de campaña de los precandidatos a la Presidencia de la República. El error cometido por Enrique Peña Nieto y agudizado por los comentarios de su hija, son un duro golpe en la percepción del candidato y la avalancha de menciones negativas que genera y que al viralizarse son las primeras en aparecer cuando el elector busca información de alguno de los candidatos.

No es gratuito que el PAN en una estrategia mucho más pensada aún no haya definido un candidato para repartir toda la serie de menciones negativas que López Obrador y Enrique Peña Nieto ya empiezan a cargar hoy en día, aun a más de medio año de distancia de la elección. En ese sentido Josefina Vázquez Mota tendrá que agradecer el amortiguador mediático que ha sido Ernesto Cordero que con sus declaraciones y errores absurdos se ha llevado la mayoría de las críticas que recaen sobre el Partido Acción Nacional.

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