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Limitaciones del anteproyecto de Ley General para las Humanidades, Ciencias, Tecnología e Innovación presentado por CONACYT

Además del enfoque centralista del anteproyecto de Ley General para las Humanidades, Ciencias, Tecnología e Innovación (LGHCTI) propuesto por CONACYT y discutido anteriormente, existen otros aspectos importantes que deben modificarse en aras de lograr una ley más clara y completa. En principio, es necesario armonizarla jurídicamente con la Ley de Planeación, con la Ley General de Educación, con la Ley General de Educación Superior, con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, y con la Ley Federal de las Entidades Paraestatales.

Otro aspecto importante está relacionado con el reconocimiento de la importancia de la ciencia básica. La propuesta pretende estimular la ciencia por propósito o ciencia aplicada y pone en entredicho el desarrollo de la ciencia básica. Omite mencionar el valor del conocimiento per se, y dado que establece que los apoyos y el financiamiento público se canalizarán preferencialmente al cumplimiento de las actividades definidas por la Agenda de Estado, limita el ejercicio de la autonomía de las instituciones para desarrollar investigación científica y tecnológica de acuerdo a sus intereses y normas.

Se debe garantizar presupuesto para que las instituciones públicas sigan realizando investigación y que lo hagan en condiciones de equidad. Si bien en el anteproyecto se establece que deberá haber un financiamiento estable y suficiente para asegurar el desarrollo del sector y que éste deberá incrementarse de forma gradual, desaparece formalmente la obligación del Estado mexicano de destinar al menos el 1 % del PIB para invertir en estas actividades. Por lo tanto, aquel postulado queda únicamente en una intención.

En cuanto a la planeación de la política pública, es imprescindible no limitarla a los periodos sexenales y establecer mecanismos de financiamiento multianual que permitan a las instituciones educativas y científicas la consolidación de proyectos, sin importar el cambio de gobernantes o fuerzas políticas. Se debe apostar a la continuidad de proyectos estratégicos y a generar e incrementar la infraestructura física y capacidad instalada para el desarrollo de áreas prioritarias en salud, energía, medio ambiente, aeronáutica, entre otras. También es necesario que la LGHCTI visualice la internacionalización de la investigación para favorecer el mayor alcance del desarrollo científico y tecnológico de México.

Asimismo, es importante incluir la perspectiva de género y mecanismos para hacer frente a las brechas entre hombres y mujeres en el sector científico y tecnológico, así como la inclusión de personas de grupos vulnerables. Faltan estrategias puntuales que abran paso a la igualdad sustantiva.

Universidades y Centros de Investigación estamos analizando y proponiendo cambios a esta propuesta de ley, así como lo hicimos en su momento con la Ley General de Educación Superior para que en su artículo 2° se establezca la garantía de la autonomía de las universidades, se defina en que consiste y se prohíba que los poderes legislativos reformen sus leyes orgánicas sin la venia de las propias comunidades universitarias y sus órganos de gobierno.

Es momento de abrir el diálogo y generar acciones de participación plural que nos permitan lograr una ley progresista y fortalecida para guiar el camino del desarrollo científico y tecnológico del país.

Teresa García Gasca

Exrectora de la UAQ. Profesora Investigadora de la Facultad de Ciencias Naturales.

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