Opinión

Los escándalos de espionaje político en YouTube

Por: Germán Espino

Las campañas de 2015 pasarán a la historia por haberse desarrollado en medio de una gran cantidad de escándalos políticos provenientes del espionaje. El epicentro de los terremotos ya no es la televisión o la radio sino YouTube. Las campañas han estado llenas de audioescándalos y videoescándalos, es decir, grabaciones de conversaciones y actividades privadas de los políticos y candidatos.

El último audioescándalo fue una grosera conversación de Lorenzo Córdova en la que éste personaje se pitorrea de un líder indígena. Este audioescándalo fue una filtración anónima a YouTube y se multiplicó por las redes sociales, de ahí saltó a la mayoría de medios de comunicación del país.

Qué tan bajo puede caer una democracia, no lo sabemos, pero estas campañas oscurecidas por los escándalos de espionaje son muy prometedoras; han brindado excelentes dividendos y es lo único que le importa a los partidos.

También queda claro que la calidad del espionaje no se puede atribuir a aficionados sino a verdaderos profesionales; a equipos formados por el Estado mexicano, y en el extranjero, en las malas artes que dieron fama a la KGB, la CIA y las redes del CISEN.

En términos generales, se puede asegurar que sólo desde el gobierno (federal y/o estatal) y desde los grupos más poderosos del país se puede intervenir teléfonos y redes sociales, así como monitorear las actividades cotidianas de los líderes políticos. El espionaje es una actividad muy riesgosa, no es viable sin protección del más alto nivel.

En 2006 después de que Calderón llegó a la presidencia con una gran campaña negativa, el IFE prohibió las campañas negativas. Cerraron las puertas a críticas que, incluso, podrían tener justificación moral.

Al cerrar la radio y la televisión a las campañas negativas, estas comenzaron a transmitirse desde YouTube. En 2009, en YouTube comenzó a circular un video satírico sobre Fidel Herrera, el gobernador de Veracruz. El video era una parodia de la película Rudo y cursi. En el video de YouTube el tema de la canción se burlaba de Fidel Herrera a quien llamaban Rata y Cursi.

El gobernador de Veracruz solicitó al IFE censurar el video. El IFE accedió a la solicitud y pidió a YouTube México que eliminara el video de la plataforma pública. YouTube México obedeció y eliminó el video. Sin embargo, la prohibición tuvo un efecto contraproducente, en vez de que desapareciera el video se volvió famoso y se multiplicó en YouTube y otras plataformas, gracias a lo cual se convirtió en el más visto de la temporada. El IFE aprendió que era contraproducente prohibir en la Internet videos de campaña negativa, incluso aquellos que contravenían la ley. Nunca más han tratado de censurar un video de la Internet.

YouTube es una plataforma muy abierta y difícil de controlar. Las cosas funcionan así: 1) un usuario cualquiera puede subir un video; 2) YouTube revisa el video cuando ya está en línea; 3) para cuando YouTube evalúe el contenido del video, otros usuarios ya lo habrán visto e incluso descargado; 4) cuando YouTube censura un video este ya se habrá multiplicado en el ciberespacio y será casi imposible de erradicar, porque comienza un juego de necios: YouTube lo baja, otros usuarios lo suben… Además, claro, cuando un video es censurado por una autoridad se atrae la atención de miles de morbosos, justo lo que prolifera en la red.

Hay muchas razones para censurar los escándalos de espionaje que se difunden en YouTube, por ejemplo: 1) en la mayoría de los casos se viola la privacidad de los personajes públicos; 2) los escándalos son distractores que sirven para desviar la atención de los temas fundamentales de la política; 3) los autores de los escándalos suelen ser personajes muy poderosos que se empeñan en aplastar a sus adversarios con la fuerza del Estado o con la del poder económico…

Sin embargo, debería haber algo más profundo en esta discusión. Detrás de todo, lo que impera con los escándalos es un tipo de política que no es democrática. La política se convierte en un programa de entretenimiento banal (como cualquier otro de los medios) cuando la democracia nos pide que la política sea una discusión racional sobre el bienestar del pueblo.

Es casi es imposible prohibir estos escándalos en YouTube, pero si se prohibieran en los medios convencionales (radio, TV y prensa) ya le quitaríamos al alacrán más de la mitad de su veneno.

 

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