Opinión

Los falsos profetas del marketing

Tigres de papel

Por: José Luis Álvarez Hidalgo

Primero fue Ricardo Anaya, luego su correligionario Pancho Domínguez y ahora Marcos Aguilar, diputado federal, va por la suya. Y sí, hoy se ha convertido en el paradigma de la mercadotecnia política y sus efectos apenas están por verse: se trata de los informes de labores, llamados eufemísticamente así, pero que en realidad se trata de actos anticipados de campaña y que, por lo tanto, tendrían que ser sancionados severamente por el órgano electoral correspondiente, ese engendro que, con dificultad y podredumbre, emerge de las ruinas delo que fue el IFE y el IEQ, a nivel estatal, para volver a erigirse como el árbitro de la contienda.

 

Lo más pernicioso del caso es que no hay ninguna transparencia al respecto y como somos muy mal pensados, suponemos que se trata del uso y la malversación de fondos de origen público que se destinan a causas particulares. El pretexto es banal y pueril, pero los efectos de dicha acción comunicativa son muy elocuentes y significativos en el corto plazo. Va un ejemplo: le pregunto a Jesús, un jovencito imberbe y no muy enterado de la cosa política, que si me puede decir cuál es el nombre y el apellido de “un peloncito que está anunciando su próximo informe en las calles de la ciudad”. Sin vacilar, me responde: Marcos Aguilar.

Así, se corroboran los efectos positivos que tiene el hecho de diseñar un mensaje para “una cosa” y que, en realidad, funciona para otra. El resultado es perfecto: los tres distinguidos miembros del PAN, (ya perfectamente identificados en el imaginario social) anuncian con mucha antelación y profusión el informe de labores respectivo a su gestión como representantes populares y muestran su imagen en todos los medios posibles: grandes espectaculares en las principales avenidas de la ciudad; lonas, carteles, trípticos y los infaltables promocionales radiofónicos y televisivos que nos restriegan en la cara.

Se trata de una invasión y saturación del espacio visual cotidiano de los queretanos que tendría que ser sancionada de manera ejemplar para que nadie más lo vuelva a hacer en tiempos no electorales. Porque en eso consiste la engañifa comunicacional. Se promueve un evento y, al viejo estilo de la publicidad subliminal, se nos inocula la imagen del susodicho hasta lo más profundo del subconciente para que luego se refuerce con las actos de campaña formales y ya de pie frente a las urnas, se aparezcan en mi mente febril la caritas sonrientes y prometedoras de cualesquiera de los que vi anunciar su informe: el cerillito, panchito o el peloncito, como si fuesen visiones del más allá.

Ésta es la gran parafernalia mediática en la que están montados ahora y que, seguramente, se agudizará ahora que el ambiente preelectoral se ponga más calientito. Sólo falta que los priístas y los perredistas y morenos y naranjas se pongan las pilas y se arranquen con la andanada de actos de campaña adelantados que nos esperan.

Por lo pronto, el presidente estatal del PRD, Carlos Sánchez Tapia, ya dijo esta boca es mía y presentó una denuncia ante la autoridad electoral para que persiga de oficio el delito en el que ha incurrido Marcos Aguilar al promover su segundo informe de labores con fines de propaganda electoral. Además, señaló que el panista está promoviéndose fuera de su circunscripción electoral y utiliza el emblema de su partido, lo que agrava aún más el delito cometido.

De antemano sabemos que existe mucha manga ancha al respecto y que las autoridades electorales muy poco han hecho sobre el particular, lo cual redundaría en un efecto altamente nocivo que contaminaría de una vez y para siempre los procesos electorales que se avecinan. La impunidad parece cabalgar de nuevo sobre amplias llanuras y no se ve en el ancho horizonte quién le pueda poner freno. Ya basta.

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