Opinión

Los gallos al poder

Tigres de papel

Por: José Luis Alvarez Hidalgo

Al momento de pulsar la última tecla de mi lap top, los Gallos Blancos del Querétaro pierden el primer partido de la final del futbol mexicano jugado en Torreón con un marcador escandaloso de 5-0. Cuando esto se lea, seguramente el Santos será el nuevo campeón del futbol mexicano  y la gran ilusión de todos los gallos queretanos de ser campeones, habrá sido sepultada por la avalancha de la realidad. No se pudo. Será para la otra. Fin del sueño.

Un inmenso bombardeo de mensajes invade la arena mediática: de la terrible matanza que los Federales hicieron en Tanhuato de los 43 cuasi indefensos quesque narcotes peligrosísimos (43, siempre 43, el número del oprobio nacional); del caos que provocó el tornado en Cd. Acuña y en todo México; de las estridencias de Peña Nieto por la promulgación de su Plan Nacional Anticorrupción; de los pletóricos cierres de campaña de los candidotes queretanos en plena vorágine del futbol nacional, me quedo con esto último para el análisis ulterior.

Este el ethos barroco que de modo tan atinado planteó el gran filósofo Bolívar Echeverría para describir las formas que tenemos de percibir y entender el mundo los latinoamericanos; esa mescolanza de todo que sirve para nada y con sólo llenar nuestro vacío existencial y cubrir las carencias más inmediatas y graves que nos hunden en la miseria de todos los días, nos sentimos medianamente satisfechos.

Sí, el pan y circo para un pueblo domesticado, siempre será el mejor antídoto contra cualquier mínimo intento de rebeldía. La bondad de nuestros gobernantes no tiene límites cuando se trata de procurar semejante beneficio al pueblo hambriento: José Calzada Rovirosa se toma la foto en primera plana con el Rey Midas, (a ver si algo se le pega) el director técnico de los gallos, Víctor Manuel Vucetich y su equipo de trabajo, para decretar que el infame bloqueo de la señal abierta televisiva que se hace cada que los gallos juegan en casa, esta vez no se realizará y se levanta el violento castigo a todos los aficionados que no tienen varo para ir al estadio a disfrutar de las mieles del futbol en vivo.

También se había comprometido a quedarse calladito lo que resta de las campañas políticas y respetar la veda electoral para no interferir en el sano desarrollo de la misma, pero no pudo resistir la tentación futbolera, se toma la foto y declara, palabras más palabras menos, que la llegada de los gallos a la final del futbol representa un logro histórico de todos los queretanos. Semejantes despropósitos suelen decirse cuando se cree que el triunfo deportivo es suficiente y nos salva de todo lo demás.

Nos salva de nuestra condición de oprimidos del régimen. Nos salva de Ayotzinapa. Tlatlaya, Apatzingán y ahora de Tanhuato. Palabras malditas de la dolorida geografía nacional. Palabras que no deben olvidarse nunca porque en ello nos va la conciencia de clase y la dignidad nacional.

Se decía que Roberto Loyola cerraría su campaña más o menos a la hora del gran festejo para montarse en la victoria de los gallos locales. Tal vez no haya festejo, ya no habrá futbol, sólo las elecciones en puerta (que ya no tendrán ninguna importancia) y la triste certeza de haber perdido una vez más. Espero equivocarme y que los gallos remonten el marcador adverso y, como dice Calzada, hagan historia. Pero lo dudo. La derrota del pueblo, en todas las canchas, es nuestro sino.

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