Opinión

Los imprescindibles

Por: Salvador Rangel

Hay personas que se creen imprescindibles, creen que la empresa en la que laboran no funcionaría sin ellas, son las necesarias, no salen de vacaciones, llaman constantemente por teléfono para saber cómo van los asuntos.

En la política federal, estatal y municipal sucede igual, los nombres de los políticos son los mismos, llegan para eternizarse, se sienten los “iluminados”, están en un cargo, después en otro, son los imprescindibles, según ellos.

Cuando pretenden y suspiran por un cargo de elección popular, hacen antesala en las oficinas de su partido, utilizan toda clase presiones para aparecer en las listas, se promueven en las páginas de los periódicos a la mínima provocación, lo importante es crear imagen pública, a costa del presupuesto, no de su bolsillo.

Una vez nominados, salen en busca del voto, saludan a ancianos, cargan niños, y los periódicos publican su fotografía y señalan “convivió con mil personas”.

Pero no nada más hacen eso los políticos, una vez que han obtenido el triunfo, no se aparecen en su distrito.

Y después de rendir protesta para ejercer el cargo público sigue su promoción personal, hay que cuidar el futuro, y cuando llega el tiempo de elecciones, pues a solicitar licencia para brincar a otro cargo. Y dejan al garete su puesto, burlan la decisión de quien los eligió.

Lo bueno sería que se quedaran en el puesto que anhelaron, por el que buscaron el voto, pero no, los diputados hacen las leyes en beneficio personal, prueba de ello son los plurinominales, a nivel federal son doscientos y, naturalmente, no existe la menor intención de bajar el número, tal vez el día de mañana uno de los que lo aprueben se quedará sin una curul plurinominal.

Pero no nada más hacen trapecio, o chapulineo saltando de un puesto a otro, sino que cuando no son postulados, de inmediato buscan otro partido para ser candidatos, no importa que la ideología sea opuesta a que decían pertenecer, lo importante para ellos es no salir del presupuesto.

Es interesante saber que José Ángel Córdova Villalobos, quien fue secretario de Salud y de Educación Pública en el sexenio del panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, renunció a su partido, el PAN, para postularse como candidato a la presidencia municipal de León, Gto., pero no, nada eso, sino que para no dejar duda del amor que le tiene al partido que lo postula, se puso una camiseta con el logotipo del PRI y señaló “Que quede bien claro, tengo la camiseta bien puesta, y muy bien puesta”.

Pero tratando de guardar el estilo, dijo que no se ha afiliado al PRI, se declaró candidato ciudadano.

Esa es convicción de ideología. Hoy estoy con un partido que me postula, que me coloca en buenos cargos, pero el día que no accede a mis peticiones, adiós, me voy; ya no comulgo con sus postulados.

Y lo mismo sucede en otros partidos; en la Ciudad de México, catorce de los delegados que pertenecen al PRD, sin rubor alguno solicitan licencia para buscar un puesto federal o de asambleísta.

La existencia de tres nuevos partidos, Morena, Partido Humanista, Partido Encuentro Social (PES), es una bocanada de aire fresco para los políticos que se sienten iluminados para servir a la Patria; partidos que han de luchar para obtener el mínimo de votos exigidos por la Ley y permanecer en el presupuesto electoral. Así que bienvenidos todos los políticos, que no tienen convicción ideológica, lo importante es no salir del presupuesto.

Para los políticos, las siglas del partido que los postule son lo de menos. Reniegan del instituto político que los lanzó a puestos de elección popular, expresidentes municipales, exdiputados, están dispuestos a cambiar de camiseta.

Con este panorama político, qué le dejan a los electores, votar por un individuo que dentro de tres años solicitará licencia en busca de su interés personal y hasta de partido.

Los políticos deberían quedarse, por ley, a cumplir el período por el que fueron electos, referéndum para evaluar su trabajo; y si no cumplen, gracias y adiós.

No estamos lejos de nuevos presidentes municipales que descubrirán deudas a proveedores, obra pública defectuosa o no terminada Y los que se fueron recibieron liquidaciones jugosas y los empleados que despidieron llevan años buscando su finiquito.

Y los nostálgicos analizarán a los políticos antes de votar, pero… no hay de dónde escoger, pero de cualquier forma emitirán su sufragio.

rangel_salvador@hotmail.com

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