Opinión

Los medios están obligados a prestar un servicio social*

Por Mariana Chávez

 

Muy buenos días.


Agradezco a los lectores y lectoras, que son los primeros a quienes nos debemos los periodistas, por su confianza para poder alcanzar logros, como lo es, en este caso, la entrega de la presea Ezequiel Martínez Ángeles.

 

Agradezco a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Al maestro Carlos Praxedis Ramírez Olvera, director de esta Facultad; Carlos Rode Villa, coordinador de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo; y a mi amigo Carlo Aguilar, por postularme como candidata para recibir la medalla de honor Ezequiel Martínez Ángeles.

 

Agradezco también a los integrantes del Jurado Calificador, a los integrantes de la Comisión de Participación Ciudadana y a cada uno de los diputados y de las diputadas miembros de esta honorable Legislatura, por este reconocimiento que tiene un significativo valor en mi vida personal y profesional.

 

En el ámbito personal, permítanme agradecer a mi familia por haberme inculcado el valor del trabajo y del respeto hacia los demás. Papá, mamá, gracias por apoyarme en todo momento en cada una de las metas emprendidas, por respetar mis decisiones y que a pesar de la distancia física, han estado tan cerca de mí, brindándome cariño y consejos para continuar siempre hacía adelante.

 

Señoras diputadas, señores diputados, representantes de medios de comunicación, compañeros, amigos:

 

En el marco del segundo aniversario luctuoso del periodista, Ezequiel Martínez Ángeles, es un honor para mí recibir la medalla que lleva su nombre y que por primera ocasión se entrega por esta honorable Legislatura para reconocer el ejercicio de la libertad de expresión en la práctica periodística local.

 

Tuve la fortuna de conocer a Don Ezequiel y convivir en un par de ocasiones con él. Sé que Ezequiel, quien se autocalificaba como el “prófugo de la censura”, luchó a lo largo de 26 años por expresar abiertamente ideas y pensamientos sobre aspectos de la vida política, económica y social del estado de Querétaro.

 

En Querétaro hay periodistas, que como Ezequiel, estamos a favor del derecho a estar bien informados.

 

Los medios de comunicación son los principales instrumentos para la comunicación masiva y están obligados a prestar un servicio social, sobre todo porque los ciudadanos carentes de información son vulnerables a no participar en la toma de mejores decisiones.

 

Lamentablemente, la realidad exhibe que las condiciones que existen para ejercer un periodismo profesional, que informe de manera veraz a lectores, radioescuchas o televidentes, son muy complejas.

 

Primero por los bajos salarios y, en su caso, la ausencia de prestaciones establecidas por la Ley Federal del Trabajo para los trabajadores del gremio periodístico, que como consecuencia derivan en información que no es la de mejor calidad, dejando nuevamente a la ciudadanía sin los mejores contenidos noticiosos.

 

Si bien hay que reconocer que algunas empresas de comunicación preocupadas por cumplir con ese derecho que tienen los periodistas, ya brindan las prestaciones y han mejorado el salario, aún falta que sea generalizado ante la creciente corporativización del periodismo.

 

Lo anterior, porque el periodista es una unidad laboral, esto es, que una sola persona produce información para la radio, la televisión, periódico y el portal de Internet. En algunos casos, el periodista también se convierte en fotógrafo y en editor. Esta multifuncionalidad ante la facilidad de la tecnología podría vulnerar las condiciones de trabajo, que ya de por sí, aunada a una desprotección en la materia, implica un rezago en esta profesión.

 

Ya lo expresaron periodistas del periódico El País en la lucha que emprendieron para lograr un convenio laboral justo, “un periodista mal pagado, es un profesional menos independiente y menos libre”.

 

De igual forma, es evidente que se está inmerso en rutinas frenéticas en el trabajo periodístico, ante el predominio de las declaraciones convertidas en noticias, la falta de investigación, el privilegio de la nota del día y la repetición de las mismas noticias hasta en cinco medios diferentes, lo que demerita la calidad informativa y reduce la pluralidad y la diversidad.

 

Es responsabilidad de las empresas de comunicación y periodistas en su conjunto, encontrar mecanismos para ser más profesionales y fortalecer un periodismo libre y autónomo, pues la articulación de la opinión pública, la vigilancia del poder y el coadyuvar en la instauración de una cultura de rendición de cuentas es papel fundamental en el ejercicio periodístico.

 

En la cultura de la rendición de cuentas, es igual o más grave que lo anterior, la falta de transparencia en la información pública que administran las distintas entidades gubernamentales del Estado.

 

Un instrumento primordial en el trabajo del periodista, son las unidades de acceso a la información pública que tienen la obligación de entregar los datos a los solicitantes, sin embargo, los diversos órdenes de gobierno han encontrado mecanismos velados para negar la información y utilizar argumentos sobre la inexistencia de la documentación.

 

Ante la opacidad, es necesario reformas a la ley en materia de acceso a la información, no sólo para que los periodistas hagan uso de esa herramienta, sino los ciudadanos en general para hacer valer su derecho a estar informados.

 

En aras de esa transparencia, es necesario también que exista claridad sobre la adjudicación de la publicidad gubernamental, que históricamente ha condicionado al periodismo mexicano, y que no permite una sana competencia y autonomía editorial.

 

Es evidente que no hay criterios y parámetros establecidos de manera clara para la adjudicación de la publicidad gubernamental y ello puede ser utilizado como un mecanismo de presión para compensar a quien aplaude y castigar a quien crítica.

 

Aunado a ello, la adjudicación de la publicidad gubernamental de forma discrecional, puede ser utilizada como un mecanismo de promoción mediática para servidores públicos y estar en campaña promocional no únicamente en procesos electorales, sino todo el año.

 

Es por ello, que la garantía del libre ejercicio del derecho de difundir y recibir información exige de los poderes públicos la emisión de las normas necesarias para impedir que diversas fuerzas sociales obstruyan su ejercicio.

 

Señoras diputadas, señores diputados:

No quise soslayar la oportunidad que me brindaron de acudir a este recinto y presentarles una propuesta basada en la necesidad de que existan garantías para la transparencia y rendición de cuentas, en que los medios de comunicación tienen un papel preponderante.

 

Ante ustedes dejo la propuesta en el sentido que el Poder Legislativo presente iniciativas de ley encaminadas a fortalecer el acceso a la información pública y rendición de cuentas orientadas a un mejor ejercicio periodístico.

 

En ustedes queda la decisión y la voluntad de concretar reformas a la ley en materia de acceso a la información y rendición de cuentas, que aunque sé, que ya se han generado algunas, es necesaria la puntualización desde la normatividad para que no existan mecanismos velados para mantener la opacidad, y con ello, coadyuvar en un ejercicio del periodismo libre y garantizar a los ciudadanos el derecho a estar informados.

 

Muchas gracias por su atención.

*Discurso leído en la entrega de la medalla Ezequiel Martínez Ángeles.

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