Opinión

Los recortes 2015

Por: Ángel Balderas Puga

“La educación no resuelve todo, sin ella no se resuelve nada”.

José Narro Robles, Rector de la UNAM al recibir el doctorado honoris causa por la Universidad de Birmingham, Inglaterra.

Ya hemos comentado en este espacio que una de las competencias matemáticas señalada por Keith Devlin, en un artículo publicado en 2005 en la revista de la Mathematical Association of America, es la capacidad de percibir un sentido numérico.

Este sentido numérico nos debería decir que es grave el recorte anunciado por Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público del gobierno de Peña Nieto, el pasado 31 de enero. La cantidad anunciada por Videgaray es de 124 mil millones de pesos. Para hacerse una idea de lo que significa esta cantidad, comparemos con los 2 mil millones de pesos de presupuesto de nuestra universidad para 2015. El recorte significa el presupuesto total de 62 años de nuestra universidad o el presupuesto anual de 62 universidades públicas del tamaño de la UAQ, es decir, un dineral.

La caída de los ingresos

La causa del recorte es la drástica caída en los precios del petróleo a nivel internacional. Y esto no lo podemos negar, de 2011 a 2013 fue un período muy bueno para el precio del petróleo mexicano. En 2011, en promedio, el precio fue de 101.13 dólares el barril, en 2012 fue de 101.96 dólares y en 2013 de 98.44 dólares. Nada mal para un país al que sólo le cuesta 23 dólares producir un barril de petróleo (costo de exploración, desarrollo y producción) y que exportó, en ese período, un millón 200 mil barriles cada día.

Hasta agosto del año pasado, el precio del barril de petróleo mexicano se mantuvo por encima de los 90 dólares, en septiembre bajó a 85, en octubre a 75, en noviembre a 71, en diciembre a 52 y en enero de este año a 40. Era natural que los ingresos por exportación de petróleo decayeran dramáticamente. En 2010 tuvimos ingresos del orden de los 36 mil millones de dólares, los que se incrementaron a 49 mil millones en 2011, 47 mil millones en 2012, 43 mil millones en 2013 pero en 2014 regresamos a los 36 mil millones de dólares.

Tomando en cuenta que, al menos desde 2003, Pemex venía aportando el 35% del presupuesto federal, ningún presupuesto podía resistir tal caída en los ingresos de esta empresa paraestatal.

¿A qué recortar?

El castigo mayor, contradictoriamente, lo sufre el mismo Pemex al que se le recortarán en 2015, ni más ni menos que 62 mil millones de pesos, es decir, la mitad del recorte total. Si desde hace tiempo nuestra clase gobernante, desde Carlos Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto, pasando por los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón y por el priista Ernesto Zedillo, no hubiera sido tan irresponsable ni tan anti patriota, tendríamos las refinerías suficientes para, en este contexto adverso, dejar al menos de importar gasolina.

A la Secretaría de la Educación Pública se le recortan 7 mil 800 millones de pesos, lo que seguramente impactará también en los niveles superior y medio superior y por lo tanto afectará a nuestra universidad. Otro recorte que nos afectará es el del CONACYT, que fue del orden de 900 millones de pesos, pues tiene relación directa con las investigaciones que se relacionan en nuestra universidad y con los estudiantes becados que estudian en algún programa reconocido en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad.

Recortar a educación superior y a investigación es una gran estupidez pues es lo único que nos puede sacar del atolladero. La dependencia tecnológica del extranjero la pagamos muy cara.

Al mismo tiempo vemos como se tira a la basura una enorme cantidad de dinero gastado en inútiles, demagógicos y vacuos spots electorales, en improductivo gasto para mantener los lujos y el dispendio de la clase política. Es aquí donde deberían recortar, en las pensiones de los magistrados y los ex presidentes, en sus viajes inútiles y sus hospedajes en hoteles cinco estrellas.

La edición del tres de marzo de la Economist Intelligence Unit sobre Comercio Exterior (La Jornada, 03/03/15) se dedica a China. En este análisis se muestra como disminuyeron las exportaciones a China de materias primas y de productos con poco valor agregado, por ejemplo, soya y minera de hierro, en el caso de Brasil o mineral de hierro y carbón, en el caso de Australia y que por el contrario, aumentaron las exportaciones de bienes de consumo, artículos tecnológicos y equipo, es decir, mercancías con fuerte valor agregado. Y aquí quienes han salido ganando son países, como los europeos, que le han apostado a fuertes inversiones en ciencia y tecnología y en educación superior. Por ejemplo, las exportaciones de países europeos aumentaron un 10.7% llegando a 244 mil millones de dólares. A países europeos como Alemania, Francia, Dinamarca y la República Checa hay que agregar a los Estados Unidos, a Japón y a Corea del Sur.

A diferencia de la clase gobernante en México que con su reforma laboral apostó a una pauperización de la clase trabajadora, China ha potenciado su mercado interno gracias al aumento de salarios (compensado con un aumento de la productividad) lo que ha provocado un aumento de la demanda de los hogares chinos, gobiernos y empresas tienen más dinero para gastar y demandas más complejas por satisfacer.

anbapu05@yahoo.com.mx

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