Opinión

Los saldos de nuestra democracia

Por Daniel Muñoz Vega

En México, el término de democracia se reduce únicamente a la lucha por el poder. Con tintes triunfalistas y a la vez fatalistas, las dos principales fuerzas políticas conceptualizan la democracia: unos nos dicen que el proceso electoral del 1° de julio fue impecable, otros argumentan fraude. Las instituciones encargadas de fortalecer la democracia quedan rebasadas, no hay congruencia entre los saldos que arroja el IFE y la insatisfacción de un gran sector de la población que sienten que el próximo Presidente fue impuesto.

En términos empresariales, podríamos decir que los estados financieros están maquillados. Las cifras no cuadran, no nos referimos a las cifras de votos del pasado proceso donde EPN tiene una ventaja de tres millones de votos sobre el segundo lugar, nos referimos a la esencia de nuestra democracia, donde hay un ganador débil que parece ser impuesto por la oligarquía que manda.

Los saldos de nuestra democracia están manifestados en una doble contabilidad, por un lado estamos en números rojos, ésa es la democracia real; por el otro lado, está la democracia versión Televisa, donde todo parece ser perfecto, la que es congruente con sus intereses, donde ganó su candidato.

México sigue empantanado. Concentrado en la tensión del proceso electoral, inmerso en la sensación de fraude; atrapado entre las dos versiones, padecemos una bipolaridad democrática donde el negro y el blanco conviven hombro con hombro. La visión del vecino confrontada con la nuestra, la visión del taxista confrontada con la nuestra, la visión del jefe confrontada con la nuestra; unos ven una farsa, otros ven democracia suiza a la mexicana.

La rutina es la misma a casi un mes del 1 de julio. Ahí estamos todos, yendo a nuestros trabajos, andando por la calle, conviviendo con los nuestros, buscando los distractores comunes, ahí estamos haciendo lo mismo pero pensando políticamente diferente, con o sin argumentos visualizamos un México distinto de lo que ya es y de lo que será. Todos tenemos un balance diferente de nuestra democracia.

Convivimos todos los días con la gente conforme, con los inconformes y con los indiferentes. Hay quienes creen que “ganó México”, hay quienes marchan por la anulación de los comicios, hay quienes no conformes, pero resignados, les dicen a los que manifiestan esa inconformidad “que mejor ya se pongan a trabajar”, argumentan que “el cambio empieza por uno”.

Muchos hacen público su personalísimo saldo de la democracia mexicana por las redes sociales. Ahí seguimos manifestando nuestras diferentes posturas, ahí estamos dando likes, retuiteando, compartiendo, poniendo comentarios; lo hacemos por tener una válvula de escape, el tweet que más RT´s acumule no servirá para cambiar la decisión del tribunal, no importa, aunque considero que es necesario y hasta sano manifestar nuestra visión de las cosas.

Los saldos de nuestra democracia nos darán un Presidente tibio, débil, poco enterado de lo que debe de hacer. Por otro lado, ahí está el #YoSoy132 jugando un digno papel, haciendo lo que humanamente sea posible para evitar la imposición, toman esos saldos como una vergüenza, una burla, hasta como una oportunidad de llevar a cabo un radical cambio. Ahí está México, aparentando normalidad, cuando no la hay. Ahí estamos todos, con nuestra versión de los hechos, asimilando nuestra realidad y en mi caso, muy personal, tratando de repensar a México.

 

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