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Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Ahí están las abismales desigualdades que modelan al país.

Cómo conjugar de manera eficiente los valores de la libertad y de la equidad. ¿Es posible. Posible seriamente?

 

El principio de igualdad, característica de todo régimen democrático ¿impacta la economía y a la sociedad?

Una sociedad polarizada, insolidaria, quebrada, se observa mejor desde lo cercano, desde la cotidianeidad.

Curioso quien propone una vida en común descalificando, excluyendo. Difícil maginar el “modelo” que tiene en mente.

¿Cómo edificar una casa habitable para todos?

La desigualdad es lo visible, lo profundo es la gran desconfianza, la patológica desesperanza, el individualismo que usa todos los recursos para el beneficio egoísta.

Sentimientos morales corrompidos. La rueda insensible que lleva al sufrimiento humano sabor de venganza.

Espacio mental incluyente de sólo lo exclusivo.

Las soluciones son los problemas.

Conversación pública duelo de descalificaciones.

Crecer para ensanchar abismos.

El devastador y muy costoso mundo paralelo de la violencia.

El aprecio por la democracia se hace cultivo.

La costumbre de una armonía anómica.

Partidos y órganos legislativos sin credibilidad.

Un pluralismo equilibrado que se agota en sí mismo.

La desembocadura democrática de la pura espuma.

El azar de la masa indiferente e indiferenciada.

Pluralidad de sólo prejuicios.

La clase política homogénea, equivalente a un partido hegemónico.

Lo hegemónico homogéneo.

Un solo partido no puede hacer su voluntad con el mismo efecto de cuando un solo partido hacía su exclusiva voluntad.

Por ese resquicio regresa la añoranza del padre o madre autoritarios.

Todo parece cambiar para mal, el miedo refuerza la añoranza.

Nada conjura hoy por doblar camino. Lo monocromático anímico.

Encargados de hacer el bien con brújula enloquecida.

Si la desigualdad persiste, los avances son mito.

Libertad que no respeta derechos no es libertad.

Democracia de redes.

El sistema también cree en Dios.

Pobres, desiguales y con odios mutuos.

Ecos permanentes de lo que debería.

La desigualdad ¿es de ayer? ¿es de hace veinte siglos?

Velocidad neurótica en la interpretación, cámara lenta de pensamiento sumiso.

Dispuesto a que otros decodifiquen por mí.

El furor de la mancha humana que se expande en forma de ciudad.

Condenados a ignorar la propia muerte.

Rota la mujer todo está roto.

Lo que todo lo abarca, el gran edificio de la nada.

Lo universal sólido que no sostiene la más mínima e inteligente crítica.

Y la vida se reproduce por biología y engaño.

La reparación de los frutos con destinatario renovado.

Lamentos de izquierda idénticos a los de derecha.

El cambio marginal perpetúa ilusiones de justicia.

Izquierda militante fiel a lo militar.

El colapso del socialismo, luego de un cuarto de siglo, no fue noticia en algunas mentes.

La fragilidad de la condición, de toda condición.

Acertar en los pronósticos no te hace famoso.

El lastre despótico producido por el miedo contenido en una sola alma.

Ignominiosa y respetable tradición.

Pasado fetiche con tintes de mercancía.

Cuchillos y cuchilladas nada abstractas.

La equidad está en el núcleo del discurso político de izquierda. Cuando se hace praxis, de inmediato se pierde.

La lucha de clases (privilegiadas): mayor cantidad al bolsillo propio.

La crítica de los pequeños trozos de violencia.

Tenemos lo que tenemos porque no tenemos otra cosa.

Ni tácticas ni estrategias, ni objetivos ni ideales, sólo el denominador común del agredir.

Le gusta agredir para agradar, aquí lo primero, allá arribita lo segundo.

No fingen transformar las cosas desde dentro. A su favor.

La base de apoyo en dos mitades: una en pesos, la otra en promesas.

El giro “lenguástico” como línea de investigación.

Todas estas palabras no dicen nada porque son incapaces.

Ese alguien que ve lo escrito cuando se escribe, sabe de la insignificancia.

Sustituir con el afán de encontrar sin mucha esperanza.

 

@rivonrl

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