Opinión

Luis Alberto Fernández: comicastro de bufonadas y malabarismo politiquero

–¿Por qué quieres alejarte de todos nosotros y de nuestro parecer?

–Yo no escribo para haceros grato lo que debéis aprender.

J. W. Goethe, Epigramas domésticos, I, 2.

Las veces que leo el semanario “Tribuna de Querétaro” es para reafirmarme que algunos de sus columnistas, con todos y sus posgrados, carecen de una radicalidad conversión semántica de las categorías de lo político, por aludir al gran filósofo italiano Roberto Esposito, acercamiento recomendable para el profesor Luis Alberto Fernández con la finalidad de que su pensamiento no tropiece con el irresponsable uso de categorías como: democracia, poder y soberanía, entre otras. De lo que el citado profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UAQ, adolece, es de una profunda teoría crítica de la política y lo político. Me refiero en particular a su artículo: “No se acaba el mundo”, publicado por el semanario Tribuna de Querétaro, en su Suplemento Elecciones 2012, del viernes 6 de julio de 2012, año XV, no. 627. A continuación, le haré algunas precisiones e interpelaciones, apoyándome, principalmente, en el pensamiento de Enrique Dussel.

1. El profesor asevera, desde el diminuto mundo de su cubículo y cuarto de TV, ya que según él, hubo paz en el reciente proceso electoral, lo cito: “…hubo paz, se instalaron prácticamente todas las casillas y no oímos que los grupos de delincuentes hayan estorbado el proceso”. Más adelante continúa con la ceguera voluntaria: “Entonces una de las democracias más importantes del mundo se desarrolló con alta participación y sin incidentes graves”.* Quizá suponga que sólo las elecciones del pasado 1 de julio se realizaron en su mundo denominado “Querétaro” y que por eso no pasó ninguna acción ilegal. Le apoyaré sólo con dos referencias, pues no es mi objetivo advertirle a un profesor universitario que se informe e investigue el entorno socio-político del país: “Vecinos queman boletas electorales en Melchor Ocampo por triunfo del PRI”, (http://bit.ly/RzQiPL) y “Cuatrocientos votos por un baño”.

2. “Entonces una de las democracias más importantes del mundo se desarrolló con alta participación y sin incidentes graves. Eso está bien, funciona para cambiar al gobierno… Pero así es la regla y así hay que cumplir”. Estimado profesor, en primer lugar, la corrupción y la violencia en el proceso electoral ni es la regla, ni está bien y no hay que cumplirla. Que sea un filósofo, el Maestro Dussel quien le corrija desde su reflexión ¿Fue democrática la elección? (http://bit.ly/LYswhE):

“Que hubo elección nadie lo puede dudar, pero lo que nos preguntamos es: ¿fue democrática? Y ahí comienzan las dudas, sobre todo por la significación estrecha y equivocada de democracia que tienen el IFE y el candidato fabricado por la televisión”. Su limitada “reflexión” se anega sólo en el proceso electoral y en lo normativo (usted dice: “así es la regla y así hay que cumplir” que no lo ‘escuche’ Jacques Derrida porque le avienta su obra Fuerza de Ley); usted se estanca en los medios sin importar los fines, pareciera que al manifestar esta baratija teórica, crea sospechas de pertenecer a la nefasta politiquería del “Haiga sido como haiga sido”; esto lo esperaría de un presidente criminal que intentó legitimarse con más 88 mil asesinatos, paralíticos, huérfanos, minusválidos, viudas, violaciones sexuales, torturados, desaparecidos en su sexenio (2006-2012), pero no de un profesor ¿investigador? Sinceramente, esto ya es indigencia intelectual. Además, debo recordarle, que una democracia se construye con la ciudadana consciente de su sentido identitario de nación como comunidad política, pueblo y con la chusma, no lo afirmo despectivamente, sólo hay que resaltar la diferencia sociológica entre pueblo y chusma, a ésta hay que educarla, ya que vende su dignidad nacional por un par de pesos devaluados. Usted al afirmar: “así es la regla y así hay que cumplir”, no sólo se cierra en un mundito de baratijas cuasi-teóricas, sino que confunde los fines con los medios en los procesos electorales y legales, que son necesarios, pero no esenciales en la invención de la democracia. ¿Acaso ignora que las democracias-neoliberales-de-mercado sólo usan al ciudadano electoral como un producto más de encuestas y procesos electorales para el beneficio de la transición de las élites partidistas que sólo se rolan el poder ejecutivo, legislativo, mediático, educativo, entre otros? Hasta un alumno promedio de la facultad donde ejerce la docencia lo sabe; que conste, esto no es nuevo, es una alusión al sociólogo alemán Robert Michels. Desafortunadamente, los ciudadanos mexicanos, en su mayoría, han perdido el interés por la política, ya sea por cínicos, estupidizados** o mal educados democráticamente, lo cual se debe por una pérdida de sentido identitario que demuestra su desinterés “democrático” reducido a una despensa-chatarra.

3. Usted es un fetichista y fetichizador de lo más normal, ya que ignora que la democracia es un sistema de legitimación de la voluntad popular soberana como bien asevera Dussel: “Y si la democracia es el sistema de legitimidad, es decir, que institucionalmente crea objetivamente sus condiciones de realización, la elección que acaba de realizarse no puede ser calificada de democrática. Los que creen [Luis Alberto Fernández] que es democrática porque simplemente se ha cumplido el acto de elección de candidatos tienen un sentido fetichista de la democracia. Creen que el simple acto de votar torna al acto y al representante electo de democráticos [Luis Alberto Fernández]. Y no es así. El acto es democrático por sus condiciones de posibilidad, antes de ser puesto como acto” (http://bit.ly/LYswhE). “No se acaba el mundo”, torpe y cínicamente tituló sus pobres reflexiones de comicastro universitario. No se acaba el mundo, implica el cinismo de bufones que le hacen las piruetas discursivas a los soberanos travestidos de poder ejecutivo cuasi democrático.

Con declaraciones como las de usted, “legitiman” constantemente el autoritarismo estatal hasta convertirse en sicarios de cuello blanco contra la desobediencia civil que construye un auténtico poder radical democrático. Le recomendaría confinara las categorías de lo político para que sólo mediante una hermenéutica radical pueda acceder y abrir los horizontes de la Realidad y la Comunidad Política que no alcanza a discernir por su sedentarismo burocrático.

Finalmente, no se acaba el mundo, tan sólo se le cierra y limita su mundo, el de la vergonzosa percepción crítica que posee como profesor universitario de lo humano y su entorno político cada vez más escindido de la Ética. Esto sí es lamentable: su mundo deslindado de la realidad concreta que se percibe y transforma más allá de las oficinas burocráticas donde su sedentarismo teórico en nada le ha servido.

Sinceramente:

Benjamín Ortega Guerra

Nota: Si desea la versión completa de mi reflexión, envíeme una carta electrónica y con gusto se la envío.

* El profesor describe un país-del-no-mundo, porque: ¿con qué parámetros teóricos ‘califica’ a la democracia mexicana de la más importantes del mundo, ya que su consolidación, por ejemplo, ha sido truncada por la guerra al narcotráfico? En lo referente al detrimento de la democracia mexicana, puede consultar la sistemática violación a los derechos humanos, que le quitarían ese halo de perfecta/importante a su democracia, para lo cual le recomiendo la revisión del informe 2011 de Human Rights Watch: Ni Seguridad, Ni Derechos. Ejecuciones, desapariciones y tortura en la “guerra contra el narcotráfico” de México, ya que es evidente que el profesor desconoce y le quitarán el sueño a su democracia (institucional-electoral) más importante en su mundo.

** Si presume que estoy exagerando utilizando imprecaciones, léase: ¿Idiotas o ciudadanos? por Félix Ovejero Lucas. Reflexione lo que dice al respecto: “Los ciudadanos serían poco menos que idiotas y, por ende, sus elecciones idiotez superlativa. Idiotas en cualquiera de las acepciones de la palabra: en la griega, la que se aplica al ciudadano vuelto hacia sí mismo, que ignora a los demás, lo público; o en las más recientes, la originariamente francesa, como ignaro, como desinformado, o, la más común, como trastornado, como incoherente”. Éste es el link, compártalo con los colegas: http://bit.ly/NbQjoG nunca es tarde para aprender, ya que los posgrados no garantizan el poder absoluto teórico sobre la bizarra y polivalente Realidad.

 

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba