Opinión

Maratones y Budismo en Querétaro

Por: Daniel Muñoz Vega

15 mil corredores en el pasado maratón de Querétaro no son cualquier cosa, más espontáneos que sin número se aventaron a correr. El éxito del maratón de nuestra ciudad se debe a que se pueden correr 5, 10 ó 21 km, aparte de los pesados 42.195 km.

 

 

Correr está de moda en Querétaro. Una moda positiva que se ha convertido en parte de la rutina diaria de muchos queretanos. Carreras ha habido siempre en la ciudad. Hay unas muy añejas como la de Hércules y la del Barrio de San Francisquito. A finales de los años noventas, fue el Partido Acción Nacional que comenzó a organizar la carrera Gómez Morín de 12.5km. Esta carrera es hoy una de las más tradicionales con más de 1000 corredores. En su primera edición si mal no recuerdo en 1997, la carrera se realizó con 80 participantes.

Prácticamente todos los fines de semana hay una carrera en la ciudad. Por un par de horas se cierran ciertas avenidas para que puedan pasar los corredores. Al principio esto resultaba molesto al automovilista. Hoy la gente es más consiente y en domingo a nadie le hace daño que la ciudad se cierre unas horas.

Correr para muchos representa todo un protocolo: Tenis de marca, que combinen con la playera dry fit, Ipod sujetado al brazo, lentes oscuros, cinturón con botellitas con gatorade, reloj y cinta polar que midan la frecuencia cardiaca, GPS que mida distancias y recorridos. Todo un show que se completa con las medallas, números y playeras que se van coleccionando al paso de las carreras.

Regresando al maratón de Querétaro, hay que reconocer que aunque no exista una política pública para fomentar el deporte en el estado, el maratón representa el ideal del ciudadano progresista que se requiere para hacer más funcional a la sociedad. En un país con serios problemas de salud por la obesidad, una sociedad lacerada por la violencia y enajenada por el ritmo de vida, resulta heroico prepararse para correr un maratón. Un maratonista puede representar todo lo contrario al ciudadano que pasa viendo televisión y tomando coca cola. Hoy Querétaro necesita más maratonistas, deportistas en general. El deporte puede ser una puerta para solucionar problemas que no dependen del gobierno ser solucionados.

Budismo

Voy a hablar de otra moda en la sociedad queretana. Correr es una moda positiva, también puede ser un cliché. Igual pasa con el budismo, otra gran moda que también para muchos es otro cliché. ¿Que significaría ser budista en una sociedad que se rige entre el conservadurismo y el consumo como lo es la queretana? Pregunta para un amplio debate.

El mes pasado, un fin de semana antes de que se llevara a cabo el maratón, asistí a Casa Tíbet a un seminario llamado “Liberación en la palma de tu mano”. Soy agnóstico pero lo poco que he leído del budismo y los efectos positivos de la meditación en la vida humana hicieron que me acercara a Casa Tíbet. Para empezar entiendo al budismo no como una religión, por lo menos no como una religión donde existe un Dios administrador de todo.

Vengo de una familia católica, a la que se le inculcó el catolicismo como verdad única, cumplí con todas las tradiciones de la religión hasta que un día crecí y decidí dejar de lado la creencia de la existencia de un Dios, por experiencias, por decisión propia me convencí de que todo aquello que se me enseñó en el catecismo siendo niño me servía para muy poco o más bien para nada. No quiero negar la existencia de algo supremo, no soy un falso positivista, dejo abierta la puerta para concebir la existencia de algo, superior a uno, pero no lo sé y no me consta.

Regresando al budismo y su difusión en Querétaro. Me resulta atractivo y muy positivo que la gente pueda tomarse el tiempo de escuchar de qué trata una corriente filosófica milenaria como el budismo; sobretodo que es opuesta radicalmente al dogma cristiano con el que crecimos. Para alguien que tenga muy arraigada sus creencias religiosas podría ser complejo que se le dijera que no existe la figura de Dios que lo administra todo y que más bien uno es el arquitecto de su propio destino; también es complejo para el católico tradicional hablarle de que el budismo no se basa en la fe sino en el razonamiento de que a cada acción corresponde una reacción y que todo lo que decimos, pensamos y hacemos tiene repercusiones en nuestra vida. ¿Dónde está Dios? aquí no cabe Dios, aquí lo que hay es una mente poderosa y es en esa mente donde tiene que llegar el despertar para dejar de sufrir. Muy complejo pero muy lógico a la vez.

 

El budismo se populariza en Querétaro. Hay que ser prudentes y no verlo como una nueva verdad, más bien sería importante tomar lo que nos sirva de esta corriente para poder ser mejores personas en nuestro entorno, no se trata de convertirnos de la noche a la mañana a una doctrina compleja y un tanto ajena a nuestras costumbres; pero nada nos quita acercarnos y conocer, si nos gustan bien; sino ahí seguirán estando abiertas las puertas de cualquier templo católico. No pasa nada.

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